The Lawyer. DIAM 2021, LGBT Toulouse



 El joven lituano Romas Zabarauskas dirige y crea el guión de esta madura obra, para competir duramente en la selección del festival LGBT de Toulouse, y que visitará otros festivales como el de Chéries-Chéris de París.


Llamada "Advokatas" en su lengua natal, la película se ha traducido en Francia como "Tomber pour Ali" que sería como "Enamorarse de Ali".

Interpretada por el mismo Romas Zabarauskas, le acompañan Eimutis Kvosciauskas, Doğaç Yıldız y Darya Ekamasova. La obra nos trae una historia de un abogado Lituano aburrido de su vida, quien conoce por casualidad en un chat de pago a un refugiado sirio que está en un campo de refugiados de Belgrado (Serbia), decide ir a verlo y la trama se vuelve interesante.



El primer aspecto interesante de la cinta es que se usa mucho el inglés, una verdadera declaración de intenciones para postular la cinta en el extranjero. Parece que los idiomas no son un problema para Romas, ya que nos demostró su dominio del francés.  En algunos momentos, sobre todo en Lituania, el exceso del uso del inglés hace que la película se vuelva floja, inconsistente, aunque posteriormente, en la etapa de Serbia, el inglés hace presencia por necesidad. 

La idea que ocurre en Serbia no es nueva, un inmigrante sirio al que un europeo quiere ayudar, no es nueva. Ya la vimos en "Years and years" de la mano del genial guionista Russell T. Davies ("Queer as folk", "It´s a Sin"), donde un británico ayuda a un refugiado Ucraniano de un campo de refugiados británico, terminando en España, y después en Francia. 

Como ocurrió en "Years and Years" el final de la cinta es loco y a toda velocidad, llegando a un punto final de resolución en el que parece que el plan ha funcionado.  



Otro ejemplo similar a la historia de Ali, es la de la ganadora del último festival de animación de Annecy: "Flee", y que viendo quien produce, aún le quedan premios por ganar. En este caso la persona que huye es un Afgano, y claramente huye por ser gay, buscando refugio en Europa. En el caso de Ali, él mismo admite que no ha sufrido represalias en su país ya que lo ha ocultado. Quien es descubierto lo pasa mal. El espectador agradece esa honestidad del director, al no ponernos un caso evidente de humillación, si no más bien jugar con la ambigüedad de la sexualidad del protagonista, mostrando matices, dibujando una situación en Siria de grises, donde pueden ocurrir varias hipótesis dependiendo de si te descubren, si dices que eres gay, si no dices nada, etc. Esta cantidad de sutilezas hacen que Romas haya conseguido una cinta completa y profunda, posiblemente con un gran recorrido en festivales.

La situación de víctima es otras de las batallas que quiere combatir el protagonista, harto de ser visto como la oportunidad de hacer una obra caritativa y de paso, si es posible, tener sexo con él, al estilo de la magnífica "Edén al oeste" de Costa Gavras con Riccardo Scamarcio como un joven y atractivo Sirio al que todo el mundo mira con pena y con ganas de tener algo más que pena por él. El espectador ve a Ali de una forma diferente, puesto que él mismo no quiere ser visto con pena, ni como una víctima, haciendo pensar si una Europa diferente podría ser posible. La cinta parece insinuar que si el inmigrante es guapo, atractivo y gay, debería de ser tratado con más beneplácito que el resto. La conversación con la trabajadora de la ONU es otro de los golpes maestros del director, donde nos muestra que el abogado toca la fibra sensible nacionalista del país que acoge al refugiado, y es que a ningún país le gusta que le digan que no defienden los derechos de los gays. 


Romas crea una película sobre un tema de moda, con varias cintas similares en este último año, mostrando que el cine es un reflejo de la actualidad, de lo que suele preocupar a una sociedad. En este caso el trato de los gays y lesbianas en países del "este", dejando "este" como un grupo de países donde la homofobia está institucionalizada. Los festivales de cine LGBT de Europa tienen una importancia vital para mostrar esta situación, no por que no haya nada que defender sobre la situación del colectivo en Europa, si no que la situación en estos países del "este" parece ir para atrás, y al igual que los movimientos LGBT de Estados Unidos ayudaron en cierta medida a los de Europa, quizás ahora es el momento de que sea Europa que ayude a los del "este", creando así una cadena involuntaria de ayuda global. 

No solamente hay países donde ser gay o lesbiana conlleva graves consecuencias, en nuestra Europa hay barrios donde ser gay o lesbiana acarrea la gran vergüenza para la familia. Son lo que se podría denominar "minorías en otras minorías", y de las que nadie quiere hablar, porque para defender una "minoría" tienes que atacar otra "minoría" y eso está mal visto. Así que mejor no mirar. Arantxa Echeverría miró y logró algo muy bonito, así como dos Goyas, premios en Cinhomo Castilla y León, en Cinespaña Toulouse....

Quizás en breve haya más películas sobre la situación del colectivo LGBT en países del "este", pero también mostrar a los grandes olvidados que son los reprimidos en sus barrios del "oeste" que a veces no es tanto Edén como se quiere vender.


Opinión 4/5






Créditos fotos cuenta Twitter DIAM


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