Piedra noche. Biarritz 2021


Si hay un título que llevaba sonando constantemente en los festivales, este es "Piedra noche", desde la soleada Venecia, hasta la nublada San Sebastián, el film llega a esta localidad francesa, para inaugurar el festival de cine de América Latina de Biarritz 2021.


Su director argentino Iván Fund demuestra en los 87 minutos del largometraje que aquí hay arte, que independientemente de las dificultades del rodaje, de traer al actor más reconocido de Chile hasta el pompis del mundo, el frío, y los efectos especiales, el producto final es una amalgama en la que desborda maestría de forma esporádica.



Con posibilidad de estar en competición de festivales de cine fantástico, como Sitges, la cinta nos cuenta la vida de una pareja (Greta:Mara Bestelli y Bruno:Marcelo Subiotto), cuyo hijo Denis: Jeremias Kuharo, juega con una "maquinita" donde un monstruo tiene que conseguir una "piedra noche" para tener poderes especiales. Esta criatura ha sido creada por el niño de 9 años. Un día el niño desaparece, en ese momento los habitantes de la zona empiezan a decir que hay un monstruo en la zona que muerde los cables de una plataforma marina próxima.


A la pareja se unen en las interpretaciones la persona que ayuda a vender la casa interpretado por el inmenso siempre Alfredo Castro, y una amiga de Greta, interpretada por Jeremias Kuharo.




El espectador queda hipnotizado con esos primeros planos de caras que juegan con la luz del sol y las manos para cortar el paso a los  rayos, con pájaros que juegan en la playa, con ventanas, muchas ventanas. Iván parece coquetear con la loca idea de hacer una película de las de sentimientos, de las que transmiten sin querer contar nada, un poco a las maravillas de "Earwig" o "Atlantide", pero sin decidirse del todo continua con un guión que no termina de ser todo lo sólido que requeriría la historia. Mezclar la fantasía con el cine conceptual tiene su riesgo, no llegar a conformar a ninguno de los espectadores. Parece que este es el caso peculiar de "Piedra noche", con un arte desbordante en cada una de sus imágenes, en la forma de grabar, en las actuaciones (principalmente con Alfredo Castro), la historia en conjunto cojea al incluir cortes en negro excesivamente largos y pretenciosos, argumentos inteligentes pero no "finiquitados" como la relación final del monstruo y la pareja, o los papeles excesivamente anecdóticos de los dos co-protagonistas que no parecen aportar nada nuevo a la historia. Las imágenes se repiten, haciendo que el espectador modifique su opinión de sorprendido a la de: ¿otra vez grabando a través de una ventana?, o siempre con planos de exteriores antes de centrarse en una conversación entre los protagonistas.




Si en algo a arriesgado Iván Fund es en la decisión más que acertada del tipo de música y los momentos en los que la incluye. Rompiendo los cánones (si es que los hay) de las bandas sonoras en films, Iván utiliza música equivocada (violines, pop, vintage...) en momentos equivocados creando una sensación sorprendentemente agradable e hipnotizante, demostrando que no se ha equivocado. Este aire de frescura en la realización abre esperanzas para muchos realizadores que no salen de los cánones establecidos, y que no osan, por ejemplo, arriesgarse con pequeños efectos especiales que aderecen un cine en el que por lo general la fantasía parece estar prohibida. Iván parece decir a su manera que la fantasía debería tomar el poder y "empoderarse" de todo el cine: pon un poco de fantasía a tu película como pones sal a la ensalada, sería un formidable eslogan al que muchos nos sumaríamos.

La película demuestra algo que a veces no se ve, la pasión por el cine, un ejemplo fue el que comentaron en la rueda de prensa tras la presentación en Biarritz: aparentemente Alfredo Castro (repetimos: la estrella chilena más conocida y una bestia como actor) recibió una llamada de Iván, incluso tras decir Iván que no había guión, se comprometió con el proyecto, a pesar de tener que coger un avión a Buenos Aires, otro a Mar del Plata, luego en coche hasta la localización del rodaje...estas historias nos hacen recordar que no todas las estrellas son iguales, ni todo son hoteles de 5 estrellas o viajes en primera, y que la pasión por el cine y la profesión supera todas las complicaciones, independientemente del estatus dentro del mundo del cine.



Sin duda una película que nos tiene mucho que contar, pero más aún su director que a pesar de su larga carrera ("Vendrán lluvias suaves", "Toublanc", "AB", "Me perdí hace una semana", "Hoy no tuve miedo"...) parece reinventar una parcela muy interesante del cine. 


Opinión: 3/5

Iván Fund tras la presentación de su film


Iván Fund con Nicolas Azalbert (programador del festival)

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