Allá en el cielo (Nobody Knows the World) Entrevista a Roddy Dextre. Berlinale 2026

 

El cortometraje Allá en el cielo, escrito y dirigido por Roddy Dextre, forma parte de la selección oficial de Generation 14plus en la Berlinale 2026, una de las secciones dedicadas a explorar la infancia y la adolescencia desde miradas complejas, sensibles y profundamente humanas. En esta entrevista, el director habla sobre el origen personal de la historia, su forma de mirar la infancia, el trabajo con el actor niño y lo que significa presentar la película en Berlín.

¿Cómo nació la idea de Allá en el cielo y qué tan personal es esta historia para ti?

El cortometraje tiene algo de mi experiencia de vida, definitivamente. Cuando era niño mi abuelo murió joven y todos los fines de semana mi abuela me llevaba al cementerio de Saraja en Ica. Ahí era muy normal ver a niños trabajando en la venta de flores, en el servicio de agua y escalera para alcanzar los nichos en los pabellones más altos”.

El director recuerda ese espacio como un lugar atravesado por contrastes. “Hay cosas que son para mí difusas y otras más exactas, pero siempre encontré a los niños jugando y riendo”.

Esa vivencia se conecta con su propia infancia en la calle. “Desde los seis años de edad, he parado en la calle, recorría la ciudad junto a mis amigos de barrio. Parábamos en ríos, chacras, construcciones abandonadas y basurales; por momentos algunos de ellos cayeron en cosas ilícitas, pero la mayoría pudimos escapar de ello”.

A pesar de las dificultades, hay un recuerdo que persiste: “A pesar de todo, fuimos muy felices en las calles de Ica, una pequeña y desértica ciudad al sur de la capital”.


La película mira la infancia desde un lugar poco habitual. ¿Qué te interesaba retratar de ese mundo?

Creo que los contextos son circunstanciales, al nacer no podemos elegir a qué lugar llegamos al mundo. Y los niños tienen que lidiar con ello, a muchos les toca dejar su infancia atrás muy temprano y empiezan a vivir como adultos”.

Dextre subraya la dificultad de crecer en entornos adversos. “A otros les toca decidir qué hacer, y tomar decisiones a tan temprana edad es muy difícil, y si a ello le sumamos que viven en medio de pobreza y violencia, la vida se vuelve aún más complicada”.

Sin embargo, el foco de la película está puesto en otra dimensión. “Lo que resaltamos en Allá en el cielo es que la infancia encuentra la manera de abrirse camino, por encima del contexto. De alguna manera siempre hay un espacio para imaginar que la vida puede ser aunque sea un poco mejor, como para las aves que libera Chito, el personaje principal”.

¿Cómo fue trabajar con el actor niño y construir una actuación tan natural?

Fue clave, de hecho era lo que buscamos desde el principio. Siento que hay cosas muy difíciles de interpretar, desde la mirada de alguien que a sus 10 años ha trajinado la vida y ha caminado las calles sin supervisión”.

Para el director, el cuerpo también cuenta una historia. “Hay que saber moverse en la calle, estar atento; la forma de caminar, la postura y algunas cicatrices que te va dejando la vida”.

Esa búsqueda los llevó a Ranses. “Esa fue la premisa para encontrar a nuestro actor, buscaba que sea ágil físicamente, y así fue como llegamos a Ranses, un niño skater en Villa El Salvador”.

La experiencia fue compartida y emocional. “Reunía todas las características y además tenía muchas ganas él y su madre de participar en el proyecto. Su vida también había tenido muchas complicaciones en el pasado, y le hacía ilusión que ese tipo de historias también lleguen al cine”.

Fue un encuentro para todos realmente enriquecedor”, concluye.


El espacio tiene un peso muy fuerte en la película. ¿Qué buscabas transmitir a través de esos escenarios?

Quería hacer una película con pocos diálogos, y parte de ello fue construir un universo que te hable por sí mismo. Que los espacios puedan construir parte de la historia, la interpretación del que mira, y su participación en la película es muy importante”.

El trabajo visual fue central. “Junto a Luciana Masías (dir. Arte) y Julian Amaru (DF) trabajamos para que la película sea muy sensorial”.

Los lugares ya tenían una carga propia. “La imagen se va construyendo a partir de la realidad, pues los espacios ya venían con cargas emocionales muy fuertes”.

Y esa mirada buscó una convivencia particular. “Hicimos mucho trabajo de mesa para construir esta mirada de Lima en donde conviven los vivos y los muertos sin una línea de división clara”.


Vienes del mundo de la publicidad. ¿Qué te dio ese camino como cineasta?

Tengo mucha gratitud hacia la publicidad, a pesar de ser muy diferente al cine. Me ha permitido crecer como director, encontrar mi camino narrativo”.

Dextre reconoce una continuidad entre ambos mundos. “He podido narrar guiones desde una mirada muy humana, y en ese sentido he tratado de mantener una línea sobre mi trabajo publicitario”.

También destaca el aprendizaje técnico y humano. “He aprendido a trabajar bajo mucha presión, en estándares muy elevados de craft audiovisual”.

Su experiencia fuera del país fue clave. “Viví y trabajé mucho para el mercado brasilero, su cultura ha enriquecido mi mirada de la realidad latinoamericana”.

¿Qué retos enfrentaron durante el rodaje?

Fue un rodaje con muchas complicaciones, definitivamente. El gran reto fue conseguir entrar a estos espacios”.

El trabajo con las comunidades cambió el proceso. “Lograron no solo que la gente nos permita ingresar a sus barrios, sino que se involucren en el proyecto”.

Eso transformó la película. “Dejamos de ser foráneos que llegan a hacer una película, sino que la película se hizo gracias a la ayuda de la gente de cada lugar”.

Los extras fueron parte del tejido real del film. “Los extras en su mayoría salieron del colegio del barrio La Regla en el Callao”.

Estamos realmente agradecidos con ellos, y con el equipo de producción que hizo un trabajo espectacular”, afirma.

¿Qué significa para ti y para el cine peruano estar en la Berlinale?

Me emociona que todo el trabajo que hemos hecho por dos años y medio, finalmente tenga exposición en un festival tan prestigioso”.

Para Dextre, lo esencial es la mirada. “Gente de muchos lugares del mundo va a poder mirar un pedazo de la realidad que se vive en esta ciudad”.

Y destaca el vínculo con el festival. “Creo que el cine peruano tiene una grata relación con la Berlinale, y estamos felices de que este año esa relación se prolongue y se fortalezca a través de Allá en el cielo”.


¿En qué estás trabajando ahora?

Vengo desarrollando mi primer largometraje junto con Javier Salvador como productor. El guion está en desarrollo y se titula El vuelo de las hojas”.

Una vez más, la infancia aparece como eje. “También toca temas de la infancia, pero esta vez en una pequeña provincia del Perú”.

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