Les promesses. Venecia 2021


El director francés Thomas Kruithof presenta esta cinta, "Las promesas" en español, a concurso en la sección Orizzonti del festival de Venecia, y junto a "Madres paralelas" es la película que abre el festival.
El director nos plasma de nuevo una historia de una comunidad marginal en el gran París, cuyos habitantes están cansados de pagar el alquiler a un gestor que no soluciona sus problemas
El tema es que en Francia, el gobierno tiene edificios enteros que alquila a gente con pocos recursos (HLM), o a gente que trabaja en grandes empresas multinacionales que aportan mucho dinero en impuestos, y cuyos trabajadores se "saltan" la cola de espera para que se les asigne un apartamento en un buen barrio de París..., pero eso es otro tema. 

Kruithof relaciona la mala gestión de los apartamentos, con el aprovecharse brutalmente de los inmigrantes que no tienen papeles y que prefieren pagar una alta renta en condiciones insalubres, que presentar el pasaporte y visados para alquilar de forma "legal".




Una mágnifica Isabelle Huppert interpreta el papel de la alcaldesa de la zona, quien se debate si hacer lo que debe, o continuar con la política por miedo a aburrirse, o dar el salto a un ministerio, etc. Se nos muestra la decadencia del sistema social francés, que sin ser malo, tiene deficiencias y falta de fondos para dar solución a todo. 

La frescura del cine francés es la envidia del mundo, en donde un ciudadano negro increpa de forma violenta a un funcionario público y se ve con normalidad, sin que se tache a la película de racista. Y es que la mezcla étnica juega un gran papel en esta cinta, llegando a hacerse bromas obre los discursos de Barck Obama antes de llegar a ser presidente, y como quien cuenta la historia se siente ofendido porque él, un hombre árabe, tiene que contar la historia de otra minoría en Francia como es la de los negros.
No vemos tanto las miserias de estos guetos llamadas "cités", como en otras películas "Los miserables", "Gagarine"...más bien se nos muestra como los tecnócratas de turno intentan dar soluciones a los problemas de la comunidad para su propio beneficio y ponerse medallas para ascender de puesto en un futuro.



El director tiene la maestría de poner esporádicamente ciertos personajes que hacen bascular el guión, y la vida del personaje principal. Por ejemplo, el hijo sale en un par de conversaciones telefónicas, pero tienen un efecto tan grande en la alcaldesa, que decide tomar decisiones inesperadas. De hecho, es una obra coral de secundarios que salen pocos minutos, pero que en conjunto tienen una fuerza brutal: el menor de edad al que le pegan, el vecino enfadado, el hijo mencionado anteriormente, la mano derecha del presidente del gobierno...Esto indica que en la vida, las decisiones de personas ajenas a nuestra vida (en este caso, ajenas al guión) pueden tener un gran impacto en el transcurso posterior. 
Si bien, el final es un poco "peliculero", se le permite la licencia, ya que el resto de la película es muy realista. 

Los comentarios ácidos entre los políticos, con un doble juego de sincera fraternidad si no son molestados en lo que más les duele (la acaparación de poder), siendo capaces de ser salvajemente crueles cuando este poder es puesto en tela de juicio. La falta de escrúpulos de los políticos es comparada con esa misma falta de humanidad del dueño de varios pisos que trata a los inquilinos como seres inferiores. La cinta, sin mostrarlo claramente, crea un sandwich de vergüenza donde los más fuertes en forma de violencia física o capacidad oratoria para mentir, forman los extremos, dejando en el medio y sin escapatoria al pueblo llano, al que no conoce leyes o la violencia, personas que se han dejado llevar por la desidia y que prefieren gastarse el dinero en una televisión de plasma o una videoconsola a pagar el alquiler, en palabras del co-protagonista.

Si nos tomamos esta película de forma sería, tendremos que hacer más de un esfuerzo por no vomitar por culpa del clasismo arrogante de los políticos, por mucho que quieran suavizarlo en un momento dado de la cinta. Parece que el humor se inventó para hacer de nuestras tragaderas una autopista por la que hacer pasar los peores comportamientos del ser humano. Como ejemplo tenemos la maravillosa "France" de Bruno Dumont, donde nos muestra en forma de sátira inteligentísima la política y la prensa francesa, usando el humor como lubricante para lo que nos muestra. En "Les promesses" el tinte es más bien serio, pero la impecable actuación de Isabelle Huppert y de Reda Kateb ("Un profeta") nos deja enganchados a la pantalla. Gracias a este dúo que en ocasiones pareciera más que colegas de trabajo, remarca también hecha en la cinta, consiguen que el dinamismo no se pierda nunca, manteniendo la tensión hasta la traca final en la que hay que hacer un voto de fe para creerlo.

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