As in Heaven. San Sebastián 2021



La directora danesa Tea Lindeburg nos trae una película en sección oficial de un festival como San Sebastián, al inicio de la cinta una pequeña flor con la que juega una niña en el campo se convierte en una tormenta de sangre. Todo pinta fabuloso para pasar uno de los mejores ratos del festival, desde la nacionalidad hasta la sangre de las nubes, pero todo acaba ahí, en el minuto uno de la cinta y las ilusiones de miles de adictos al cine y sello danés acaban también aquí.



No vamos a ver "Otra ronda" o "Riders of justice" o "The innocents", ahora toca meterse dentro de la piel de Lise (Flora Ofelia Hofmann Lindahl), una niña de 14 años que comienza la cinta siendo una niña alegre, a punto de comenzar el colegio en la Dinamarca del siglo XIX, donde la sobriedad y el oscurantismo son la norma en la dirección del guion.



Con estas premisas, la cinta se convierte en una inmersión dentro de un mundo profundamente cristiano, machista, costumbrista, de falsos miedos y creencias. Los colores ocres y amarillos del cereal, del sol, del color del pelo de la mayoría de los protagonistas, se tornan en negro noche de tinieblas o en rojo sangre de dolor. El siglo XIX en la Europa rural no era lo que se dice fácil para vivir. La escuela era un lujo que solo los privilegiados o los hijos mayores (con una madre muy tozuda) podían permitirse, mientras que el resto no eran hijos, sino la pensión que mantendría a los padres cuando estos fueran tan mayores que no pudieran trabajar. Invertir en hijos era en aquella época la única apuesta segura, en el caso de Lise, su madre había tenido 7 hijos, o 8, no se pueden contar bien pero todos estaban predestinados a mantener la granja.

La evidente falta de expectativas de futuro, de cambio, de mejora, es algo que nos llega de forma rotunda. Poder oler y ver los motivos por los que los habitantes de esta granja viven de esta forma, meterse en la piel de una madre protectora, que toca el pelo para calmar a sus hijos. Meterse en la piel de los hijos que durante un segundo juegan con la idea de lo bien que estarían si su madre muriera, y cómo la sola idea de mencionarlo crea una profunda tristeza, no solo en los actores, sino también en el público que sin saberlo, se ha metido de lleno en la trama del film. 




Un punto que provoca cansancio en la cinta son las repetidas idas y venidas de las protagonistas, visitando a su madre en medio del parto, escondiéndose de su abuela, o jugando, son una constante repetitiva que parece insinuar una falta de ideas incluso para llegar a los 86 minutos de la cinta. Pareciera que el mensaje principal, la dificultad de la madre por tener un hijo, no fuera suficiente para enriquecer la cinta. Si bien hay detalles que hacen elevar una ceja al espectador, como las dos primas de pelo moreno desentonando entre las cabelleras rubias, el resto de la cinta peca de una monotonía que podría hacer que esta cinta no se llevara ningún premio.



Una cinta que nos habla de convertirse en mujer de golpe, la versión niña de lo sucedido al  rey Alfonso XIII, acostarse niña y despertarse mujer. La aceptación de un destino odioso, ya sea un trabajo, unas obligaciones, el lugar donde se vive, las personas con las que se trata el día a día, en general todo lo que uno no quiere hacer pero debe hacer porque no tiene otra salida. Al contrario que pasó en la película "Quills" aquí no es el hombre a caballo el que pide y ruega a la muchacha irse con él para vivir una aventura y dejar atrás la obligación de ser infeliz en el mismo sitio el resto de su vida.

Opinión: 3,5/5

Actualización:

Tea Lindeburg  con su Concha como mejor directora


Flora Ofelia Hofmann Lindahl con su Concha como mejor actuación


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