Las ilusiones perdidas. Venecia 2021


Esta maravillosa película basada en el libro del mismo nombre (Illusions perdues) de Balzac, es simplemente sorprendente, se coja por donde se coja, y con permiso de algún italiano o alguna mano de Dios, puede ganar el concurso del festival de Venecia. Y dentro del cine Francés, la mejor película vista este último año y quizás de otros muchos anteriores.


Xavier Giannoli se ha gastado 18 millones de euros para transformarnos la pantalla en el París del siglo XIX. Más que sumergirnos en esa época, nos damos un chapuzón, haciendo que disfrutemos del más minúsculo de los pequeños detalles de época como las calles, coches, trajes, palacios, cuberterías, incluso el patio interior del palacio real. Todo tiene un divino tufo a antiguo propio del siglo al que quiere retratar. Los Cesars de este año ya tienen ganador para vestuario y decorado, como mínimo. 

Le personaje que se mueve en este París es Lucian, un joven poeta de Angulema, provinciano con mucha ilusión por la poesía que cree que nunca perderá, amante de la mujer del aristócrata de la región, y que a causa de esto, tiene que partir obligado a París. Tras comprobar que su inocencia e ingenuidad no cuadraban en el París de pose de la alta alcurnia, cae en desgracia, y es aquí cuando como Ave Fenix, Lucian se convierte en un personaje del que todo el mundo hablará.

La multitud de detalles narrativos durante los 140 minutos de la cinta, con una voz en off de Lucian que no queda para nada pedante, nos aclara cada aspecto de una forma casi documental y lógica, haciendo que incluso el espectador no habituado al ambiente Parisino entiendan el doble juego que hay en la película con la critica velada hacia la arrogancia de los Parisinos de esa época con los provincianos. El París de 1800 quiere gente rápida, que haga lo que está de moda, novelas, y se olvide de la poesía. Pero en este momento llegamos a otro eje de crítica de la cinta: los periodistas y su influencia. 



En esa época ser periodista podía representar que en su mano estaba el éxito o fracaso de un libro, una obra de teatro, un producto. Es de esta manera que con sobornos y regalos, los periodistas consiguieron hacer mucho dinero. Pero no solo eso, consiguieron encumbrar a unos u a otros dependiendo de quién pagara más, dejando a un lado la calidad. También la amistad, o las relaciones sentimentales eran importantes para decir si un actor u obra de teatro eran magníficas. 

Que mejor momento para hablar de críticas al arte, que en un festival de cine como el de Venecia, donde hay miles de acreditados de prensa. ¿Somos todos los críticos independientes, o por el contrario estamos en el bando de Lucian?. Está clara la respuesta, todos somos independientes, pero sorprende la crítica de la cinta, que hace darnos cuenta que incluso en la actualidad pareciera que algunas reseñas tienen que ir para un lado u otro dependiendo del medio en el que se trabaje, de la ideología propia, de si el director o directora de cine es amigo y te invita a sus fiestas, o de si para evitar críticas en las redes prefieres regalar los oídos. A veces la calidad del arte es tan subjetiva que pareciera que lo mejor sería hacer las críticas sin leer los libros como hacía Lucian, quien dejaba a un mono que eligiera lo bueno y lo malo. Básicamente hacía las criticas sin leer el libro, un poco al estilo Oscar Peyrou, quién explica su peculiar estilo de escribir reviews en el documental: "En busca del Óscar".



La sutileza empleada para criticar a los periodistas de la época, es también usada para mostrarnos las diferentes clases sociales de la época y la decadencia clara de las clases nobles (barones, condes, etc) dejando paso a una incipiente clase burguesa liberal que trabajaba, y que en algunos casos su poder radicaba en guiar la opinión de las masas para ir a espectáculos o comprar objetos. Esto deja abierta una posibilidad para que la clase baja, como era el caso de Lucian, pueda llegar arriba, algo impensable y no deseado por la clase noble. Los deseos de venganza contra esa clase social o parte de la sociedad quedan reflejados en la película cuando Lucian toma acciones revanchistas contra ellos. Vemos como esas mismas formas de venganza está al orden del día en la actualidad, bien en arte, bien en economía, política, etc. poniendo el adjetivo de bueno o malo sin analizar la acción, centrándose únicamente en quien comete la acción. 

En el caso de "Las ilusiones perdidas" una forma popular de hundir una pieza de teatro era contratando los servicios de una persona que hacía aplaudir o abuchear al mejor postor, sorprendente si realmente era así. En la actualidad tenemos a los famosos "influencers" que hacer esa labor. Al final va a resultar que la cinta está describiendo la actualidad.



Otra de las sorpresas son los actores, aunque el protagonista es semi desconocido por el gran público: Benjamin Voisin, tenemos al gran (en todos los sentidos) Gérard Depardieu, o al director de moda y niño prodigio: Xavier Dolan. Importantes son sin duda Vincent Lacoste, Salomé Dewaels,  Jeanne Balibar o  Cécile de France.

El director no se ha cortado un pelo en exprimir el presupuesto para obtener lo mejor, y guiados por su propia mano ha creado una obra compacta, sólida, dinámica, divertida, y que nos pone constantemente en la posición de criticar a los que critican. Una verdadera maravilla.


Opinión: 4,6/5

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