Wildland, 4,5/5. Gijón 2020


Tras su paso por Berlín la directora danesa Jeanette Nordahl participa con esta cinta en la sección oficial.



El guión cuenta como la adolescente Ida, tiene que mudarse con su tía y sus primos tras la muerte de su madre en un accidente de coche. El amor que ve en la casa contrasta con la agresividad fuera de la casa, debido a la forma de ganarse la vida de sus primos.


La película es de lo mejor que he visto este año. Te atrapa, simplemente te agarra desde el primer segundo, cuando se ve el coche destrozado. Desde el inicio ves en los ojos de los protagonistas su forma de ser, algo que puede sorprender porque cuesta creer en ese milagro. Pero claramente se ve la personalidad de Ida, con miedo por no saber la incertidumbre de su futuro sin su madre, y durante toda la cinta de ve su evolución en sus ojos. En cada uno de los primos podemos apostar y acertar desde el inicio cómo son, solo con verles las miradas. 
El cómo lo hace la directora Jeanette Nordahl, es inexplicable, pero lo consigue. 



Es una obra llena de contrastes, uniendo la creación de vida con la muerte, la delicadeza con la violencia, la pérdida de una familia con el encuentro de una nueva. Pero lo que más sorprende, es la unión de escenas violentas con planos pausados, largos, con escenas de miradas largas Kieslowskianas. Uno no sabe por qué encajan bien en un tipo de película cómo está, pero quedan perfectos para hacer sentir al espectador lo que está sintiendo el protagonista de forma perfecta.



Durante toda la cinta uno no se espera lo que pasa, lo que provoca que el espectador este constantemente preguntándose cuál será el siguiente paso. Todo esto sazonado con minúsculos detalles cotidianos que dan poso a la película para que fluya a lo largo de los 90 minutos. También ayuda a que la película fluya, la fantástica actuación de sus protagonistas.  En particular 3, el personaje de Ida interpretado por Sandra Guldberg Kampp, esta chica es una joya en bruto. La tía interpretada por Sidse Babett Knudsen, a quién ya vimos en la película Limbo de Ben Sharrock. Y por último, uno de los primos interpretado por Elliott Crosset Hove, con un parecido sorprendente a Raúl Sánchez Arévalo, y con una forma de actuar igual de buena.



La película empieza y termina con una frase premonitoria: "dicen que hay tiempo de sobra, que descubriremos qué salió mal, pero algunas cosas salen mal incluso antes de empezar". Esto explica de forma genial toda la película, pero en participar explica el por qué del cambio que hace la directora, olvidando completamente a la protagonista casi al final de la película, y centrándose en una nueva protagonista por unos minutos. Que maestría!.


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