Tailor. Mostra Valencia 2021


Cuando decimos que "Tailor" es una delicatessen lo decimos por el significado amplio de la palabra: es un verdadero placer para los sentidos y tiene muchos puntos de referencia con la obra de Jean-Pierre Jeunet.

La directora griega Sonia Liza Kenterman, nos sorprende gratamente con su primer largometraje, un film que entra por los ojos desde el primer segundo, cuidando todos los aspectos posibles para mantenernos atentos a la pantalla, en todo momento el espectador tiene la cara de fascinación que generan la belleza plástica de las imágenes. Planos cortados con bisturí, midiendo el milímetro del plano con escuadra y cartabón para crear simetrías, o asimetrías calculadas que generan armonía: cual sastre (Tailor) midiendo sus patrones para crear una obra única, bonita y que alegra nada más mirarla. Así es la obra de Sonia, un  periodo indefinido entre el primer segundo y los 100 minutos de la cinta, en el que el espectador puede llegar fácilmente a ser feliz, dejando un sabor de boca (un "poso" como gusta decir a Javier Ángulo, director de la Seminci) que nos deja un sabroso regustillo a algo único.



La cinta aúna la falta de demanda de trabajos que tradicionalmente tenían muchos y muy ricos clientes, sobrepasados por una globalización dominada por lo rápido y barato. En el caso de Nikos (un más que increíble Dimitris Imellos), los sastres de trajes de hombre. Trajes de 600 euros contra camisas de 8 euros, una batalla desigual.

El choque psicológico de encontrarse fuera de una época es lo que le ocurre al protagonista, cuando el banco empieza a pedir que se paguen las deudas. Nikos tiene que reflotar su negocio, no solo para sobrevivir, sino para demostrar a su padre que es capaz de continuar la tradición. 



Con reminiscencias al genio Mr. Bean (Rowan Atkinson), Nikos tiene pequeños destellos que nos hacen recordar gratamente al personaje británico, no solo por su cara, sus cejas, sus muecas, sino por las situaciones ridículamente cómicas como el hilo del traje del banquero, o las tijeras usadas para cortarse los pelos de la nariz.

Como confirmó la directora Sonia Liza, vieron toda la obra de Buster Keaton para hacer este film en el que no hay mucho diálogo (ni falta que hace) para transmitir la tristeza, angustia, cariño o libertad que pasan por el personaje. El poder transmitir sensaciones sin caer en obviedades o directamente que sea expresado con palabras por sus personajes, indican una gran madurez en la obra de Sonia, que supera en sutileza no ya a gran parte de los directores griegos, sino a gran parte de sus contemporáneos a nivel mundial.



La sutileza hace que podamos reírnos de una situación trágica, como la pérdida de un negocio, pero llegando a sentir la pesadumbre del protagonista. Los "shocks" visuales con impactantes imágenes son habituales, como un hombre perfectamente trajeado tirando de un carro de ropa hecho con "despojos" de bicicleta, y rodeado de gente vestida de ocasión. Comparar la elegancia del pasado con el "listo para ponerse" de la época actual. La meticulosidad de cortar la tela tras haber puesto el patrón, ese trabajo silenciosos, detallista, calmado en el rincón de su sastrería, contrasta con el bullicio de la calle, las necesidades de la sociedad y en general de un estrés a dónde nos está empujando esta sociedad sin que lo veamos. "Tailor" nos confronta a esa otra realidad que está escondida, más calmada, de otra época, en la que quizás no creamos, pero como ocurre al entrar en un templo o iglesia, la simple observación nos da una paz y serenidad genuinas.

Los sonidos son parte fundamental de esta cinta, bien si se basaron en cine mudo para preparar el guión. La música suele ser empezada por los rítmicos golpes de Nikos con el pié, la máquina de coser. incluso los sonidos de cadenas metálicas o de un reloj crean una "música" constantemente presente en la cinta que crea una sólida amalgama envolviendo las diferentes escenas de la cinta.

Aparte de los sonidos rítmicos marca de Jean-Pierre Jeunet, también podemos ver esos inventos creados de piezas de desecho como pudimos ver en "La ciudad de los niños perdidos" o "Micmacs". Aquí los inventos y las ideas "locas" es lo que hacen "volar" a Nikos y encontrar su propio camino, un camino en el que está claro que no puede cambiar el mundo tal y como es, por lo que deberá descubrir qué es lo que a él (y no a su padre) le hace feliz, y cumplirlo.



Una bella cinta con mucho y buen humor para hacer pasar perfectamente el mensaje de la volatilidad de la sociedad actual, en la que los sueños de mejora, los celos, las rivalidades, o lo artesanal se ponen en tela de juicio con una fotografía de lo mejor visto en el 2021, cuyo director de fotografía George Michelis Dimitris esperemos ver más a menudo.


Opinión: 4,5/5

Sonia Liza Kenterman

Sonia Liza Kenterman con Eduardo Guillot 
(director Mostra Valencia)




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