Nudo Mixteco. Miami 2021


Lo mejor del cine es cuando el público está viendo algo bueno, y piensa en su cabeza: "pero que bueno que es esto". Como un buen plato de paella, uno no quiere que se acabe  nunca, rebuscando entre los distintos elementos de la película para descubrir más y más información lógica que haga saborear más el conjunto de la película. Incluso quedarse hasta el final de los créditos, prestando atención a la gente que aparece, las instituciones, etc, es indicativo de que la película ha gustado al público. Siguiendo esta lógica, muchos de los espectadores se quedarán en sus butacas hasta que les pidan que desalojen.

La directora (y actriz) mexicana Ángeles Cruz, nos presenta su primer largometraje, esta maravilla de cinta, de la que he quedado profundamente enamorado, tanto por su guión, como por el paisaje, los personajes, el elenco, el espíritu, todo es maravillosamente preciso en esta cinta. Estreno mundial el 10 de marzo en el festival de Miami 2021, ya pasó en el 2019 en cine en Construcción tanto en San Sebastián como en Cine Latino Toulouse. La directora también es conocida en el mundo del cortometraje, ganando multiples premios como ocurrió con  "Arcángel"



La historia, como nos tiene acostumbrados en sus cortos, trata sobre la importancia de la mujer indígena o mestiza en México, y más concretamente en las zonas rurales. En este caso nos presenta un pueblo, Villa Guadalupe Victoria,  no me lejos de Oaxaca ni del pueblo natal de Cruz: Tlaxiaco.

3 historias de mujeres que son presentadas, entremezcladas entre ellas como una trenza, donde de forma dinámica y dulce vemos el avance y el retroceso del tiempo, sin verdaderamente ser consciente de esto hasta el final. El tiempo y el espacio, manejado magistralmente por Cruz, juegan un rol muy importante en la cinta, no ya el tiempo en largo como los 3 años de desaparición de Esteban (interpretado por el siempre increíble Noé Hernández), si no los momentos y memorias que se superponen en la cabeza del espectador, volviendo al mismo pasado varias veces pero en dimensiones diferentes, en vidas diferentes, siempre volviendo al mismo momento preciso del pasado, como si el propio Christopher Nolan jugara con el tiempo en su "Interstellar" o "Tenet", pero esta vez entendiendo la película de forma fácil. Hace falta ver la película para entender este punto.



En esta ida y venida del tiempo, la directora tiene la facultad de presentar escenas que quedan colgando del hilo de lo trágico. No sabemos si pasará el lado de lo completamente trágico como en otras películas del cine mexicano, es el caso de "Nuevo Orden" o "Amores perros", o lo hará de forma "cómica" como en "la dictadura perfecta" o "La ley de Herodes",  o simplemente nunca caerá en lo trágico como en ... . Esta sensación de desconocimiento mantiene al espectador en un continuo suspense, tensión, gritando al protagonista que no dispare, o no queriendo imaginar el horror de la siguiente escena , sin que ocurra lo que esperábamos, esta montaña rusa en la que nos monta Ángeles, nos deja el estómago un poco mal, pero como en toda buena montaña rusa, la recomendamos fervientemente y nos hará adictos, en este caso, a la obra de la directora.

La primera de las historias, es la de una chica, Maria (Sonia Couoh), que tuvo que abandonar el pueblo, por la vergüenza que hacía pasar a sus padres por ser lesbiana.  Su pareja era Piedad (Eileen Yañez), mujer con un niño. Cuando María vuelve al pueblo por el entierro de su madre, su padre no la recibe bien, y Piedad sufre una desilusión.

La segunda historia es la de Chabela (inmensamente interpretada por Aida López), ella sufre la vuelta de su marido, después de 3 años "desaparecido" en la ciudad. Su marido, Esteban (Noé Hernández), se lleva una sorpresa cuando descubre lo que está pasando, pidiendo un juicio y votación a los vecinos del pueblo para solucionar su problema.

La tercera historia es la de una madre, Toña (Myriam Bravo), que también vuelve al pueblo para hacerse cargo de su hija que está pasando un trauma por culpa de su tío. Un trauma que vemos más habitual de lo que en un inicio parecía, hasta llegar al extremo de lo insólito cuando escuchamos la frase de la hermana justo después de defenderlo.



El contraste de la fiesta del pueblo, del patrón "San Mateo", con banderitas y música por las calles, comparándolo con los graves problemas de los tres protagonistas, crea un sentimiento aún más desolador con respecto a los protagonistas, que ahonda en la empatía que el público siente por ellos. El utilizar escenas fuera de lo normal también hacen que el espectador se evada durante unos minutos de esta tensión, para coger aire para las secuencias que se vendrán, por ejemplo con la escena del hombre haciendo el amor con su máscara, y la curiosa y tierna relación que tiene con su "novia" o prostituta, sin que la directora deje, intencionadamente, muy claro la diferencia.


La imagen es un recurso a utilizar, cuando el guión en una película se queda flojo. Si es aburrida, que al menos tenga imágenes bonitas. Pues en este caso esa regla salta por los aires, ya que teniendo un guión dinámico y atractivo, muestra unas imágenes que te hacen mirar en Google Map donde se rodó para apuntarlo en la lista de sitios a donde ir antes de morir. El lago-río creado en medio de las raíces de los árboles mientras Toñi habla con su hija, es de quitar la respiración. Sin olvidar la belleza de las montañas que las dos enamoradas montan durante la noche. No solo el paisaje es bello, los primeros planos prodigiosos de los personajes, en particular los extraordinarios Noé Hernández y Aida López brillen con luz propia, dejando al espectador creyéndose cada milímetro de sus gesticulaciones o miradas, sin decir nada el público sabe lo que está pasando por su cabeza, o lo que están viendo sus ojos. De hecho, solo para disfrutar de estos primeros planos y de la experiencia valdría ya la pena ver esta película. No es necesario irse a actores famosos, la madre de Toñi tiene un papel corto, frío, pero hiper convincente que hace revolverle el estómago al espectador: y no todos los actores pueden presumir de algo así. 


Sin tener mucho conocimiento de la época de oro del cine mexicano, parece que en la actualidad se vive una muy buena época del cine mexicano. Eso sí, muchos de los que consiguen la fama terminan en Estados Unidos. Pero otros siguen haciendo cine del bueno en y para México. Ángeles Cruz es un buen ejemplo.


En definitiva, una cinta magistral, que muestra cómo los humanos, a veces, aceptamos atrocidades por qué es lo establecido, sin querer ser valientes y denunciar lo que está mal para cambiarlo. En este caso las protagonistas son 3 mujeres que toman las riendas de sus vidas, aunque para ello haya que tomar decisiones difíciles.

Opinión: 4,7/5

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