Uzi. Cinelatino Toulouse 2021


Tras unas secuencias un tanto aleatorias, en los primeros 3 minutos de cinta, el director mexicano José Luis Valle nos atrapa con la magia de su cine. Cinta en competición del festival Cine Latino Toulouse, y estreno europeo.

Uzi (Manuel Sorto, quien vive desde hace años en Bayona, Francia) es un hombre mayor que gestiona unos baños de duchas y vapor, algo más que decadentes. En la primera mitad de la cinta, Valle nos muestra la soledad que siente el protagonista durmiendo en un cuarto de duchas donde las paredes tienen azulejos. Algo tan básico como esos azulejos, hacen que nos pase un escalofrío por el cuerpo imaginando dormir ahí, es como trasladar la cama al baño, y este hombre parece que lo hace hasta con placer, agradecido de tener eso que le da la tranquilidad. A medida que avanza la cinta vemos otro tipo de comportamientos que denotan la añoranza de una mejor vida, de una vida más abundante, donde se pueda llenar un carro de la compra y se pueda pagar por él, sin tener que dejarlo en la tienda constantemente. La gente siente pena por Uzi, fiándole en la tienda, o invitándole a comer, pero no es eso lo que él quiere, él quiere poder tratarlos de igual a igual, como cuando era un sicario cotizado. 



La penuria llega a tal extremo que algunas de las fichas de las damas son chapas de botellas, un detalle de decoración minúsculo pero muy bien llevado por el equipo de Valle. Un cangrejo, Nelson, se convierte en su mascota, un animal poco sociable, que parece amar la soledad y que no molesta mucho, un Uzi llevado al mundo animal, con el que parece sentirse identificado. 

A medida que avanza la cinta, vemos que el guión gana en peso, fuerza, y la barbarie se siente venir. Sorprendentemente, la tensión y el dinamismo están presentes a lo largo de toda la cinta, esa magia que logra últimamente el cine mexicano, parece decir que no son necesarios asesinatos para crear tensión. En esta cinta, con la vida aburrida de Uzi, pero contada de forma dinámica, donde el espectador no para de hacerse preguntas, provocan que esa tensión exista hasta la segunda mitad de la cinta donde la tensión aparece naturalmente por el inminente, o no, desenlace final.



Las imágenes bellamente retratadas de un barrio decrépito, de una camioneta desguazada, unos baños que se caen a pedazos, unas ilusiones en forma de dibujos vandalizados, todo tiene connotaciones tristes. Incluso la reacción de la tendera cuando la situación económica de Uzi cambia, es triste, mostrando que el dinero es lo que la mueve a conocer a este hombre. En contraposición a este mundo de tinieblas, está el mundo de los ricos, en donde parece que el dinero nace de los árboles. El confrontar estos dos mundos cara a cara, literalmente, hace que se cree un profundo respeto entre ellos, uno por que puede ser asesinado, y el otro por que le gustaría aprender a ganar dinero como hacen los ricos. 

El aprendizaje es una de las claves de la cinta, no solo a nivel práctico, sino el aprendizaje de uno mismo, conocerse a sí mismo viendo las posibles barreras y los sueños irreales. Como ejemplo tenemos al hombre que pide donaciones disfrazado de gota de sangre, al que el protagonista llama fresa. Uzi parece pensar que podría hacer ese trabajo, pero el hombre gota de sangre le dice que es muy mayor para eso. Incluso el trabajo que debe de hacer para cambiar su situación económica, es un trabajo que debería ser para un joven. Las imágenes de la joven chica embarazada, dan otra vuelta de tuerca a esta alegoría de la juventud, llevando la comparación del nacimiento de una vida a los ojos de un sicario retirado, que ha acabado con muchas. 

En un mundo particular, el del director Valle, donde las coincidencias son parte de la magia, y con un guión básico, sin excesivos extras ni papeles secundarios, la personalidad de Uzi queda clara para el espectador, haciendo que comprendamos sus giros de actitud y los deseos que le han llevado a tomar esas decisiones. Dándose la licencia de aceptar 2 o 3 coincidencias que parecen excesivas, la película es muy agradable de ver, y por el momento sigue la línea de obras geniales del tipo de "Nudo Mixteco", "Ya no estoy aquí", "Nuevo orden"...



Una posible moraleja de la película es la de si vale la pena renunciar al dinero fácil, en este caso el de sicario, por una vida tranquila pero olvidada, en la que el protagonista ve los días pasar y envejecer. Sintiendo que el tren se le escapa con bofetadas de realidad, cuando descubre que no se puede fumar dentro del bar ya que la última vez que lo hizo si se podía. El aceptar la vida del pecado no es solo por el dinero, también es por salir de esa monotonía que le da los límites de la pobreza y la falta de esperanza. La vida del riesgo continuo le mantiene activo, aunque lo que haga ahora sea leer el periódico en el coche, en vez de en los baños, pero la adrenalina corre por su sangre, y parece que eso le rejuvenece hasta el punto de conseguir confianza en sí mismo y llegar a tener una cita con la mujer que le gustaba desde hacía tiempo.


La única duda que me queda, es la última escena, en donde no se ve pero se escucha algo. No termina de quedar claro ni para mí ni para muchos espectadores.


Opinión: 3,5/5

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