Claudia BB presenta Amors Chimiques en el Festival DIAM de Toulouse

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  Claudia BB en DIAM. Foto David Sanchez El Festival DIAM de Toulouse , festival de cine queer más grande de Francia por duración y número de sedes y segundo festival de cine más grande de Toulouse por detras de Cine Latino, abrió sus puertas el pasado 28 de enero con una programación que celebra historias inclusivas y comprometidas. Entre las proyecciones más esperadas se encuentra Amors Chimiques , la ópera prima de Claudia BB , una directora francesa originaria de Marsella que ha sabido combinar su mirada artística con un enfoque social profundo. “Es genial porque es la primera selección de mi película en un festival, así que es la primera vez que tengo la oportunidad de presentarla al público”, comenta Claudia, emocionada. Hasta ahora, las proyecciones habían sido privadas, dado que la película se encontraba recién terminada y aún en proceso de descubrir su recorrido en la pantalla grande.

Sex. SEMINCI 2024

La película Sex de Dag Johan Haugerud, que explora las complejidades de la sexualidad, la identidad y las relaciones humanas, desafortunadamente cae en una narrativa que resulta tan aburrida como monótona. 

La historia sigue a dos hombres, limpiadores de chimeneas, en medio de una crisis de identidad sexual, con un enfoque excesivo en el significado del sexo dentro de las relaciones. Lo que podría haber sido un drama incisivo y provocador sobre el impacto de la sexualidad en la vida cotidiana, se convierte en una experiencia frustrante y pedante.

El conflicto central gira en torno a uno de los personajes que revela haber tenido sexo con un cliente hombre, lo que desencadena una serie de conversaciones en las que su compañero de trabajo y su esposa le insisten en que tal acto implica que es gay, y que podría ser motivo de divorcio. Sin embargo, el protagonista insiste en que su acto no tiene implicaciones sobre su orientación sexual ni es moralmente incorrecto. Esta premisa, aunque interesante en el contexto del debate sobre el significado de la sexualidad y las etiquetas, es tratada de manera torpe y plana, con diálogos interminables que no logran añadir capas significativas al tema.

Uno de los problemas más evidentes es la forma en que Sex reduce su narrativa a largas y tediosas conversaciones. El guion parece obsesionado con discutir hasta la extenuación la relevancia del sexo en la vida de las personas, comparándolo constantemente con el amor, como si el dilema fuera profundo y trascendental. Sin embargo, la ejecución falla en hacer que estos debates resulten atractivos o provocadores, convirtiéndose en una sucesión de diálogos pomposos y autocomplacientes. El resultado es una película que se siente más como un ensayo filosófico interminable que como una obra cinematográfica, donde el ritmo se arrastra sin ofrecer respiro ni variación emocional.

Uno de los temas centrales, si el sexo entre dos hombres automáticamente define la identidad sexual de uno de ellos, podría haber sido tratado con mayor agudeza. Este es un aspecto que sí ofrece potencial, ya que desafía nociones tradicionales sobre la homosexualidad y la identidad. Sin embargo, la manera en que se aborda en Sex es superficial y no lo suficientemente provocativa como para sostener la película. A pesar de su intención de explorar los matices de la sexualidad, Haugerud no logra inyectar la profundidad o la empatía necesarias para hacer que la audiencia se involucre realmente con los personajes o el conflicto.

Además, la película plantea una idea filosófica interesante: los problemas que parecen gigantescos para los protagonistas, en realidad no importan a nadie más en el mundo. Haugerud ilustra esto visualmente a través de tomas que muestran la inmensidad de la ciudad, donde las personas parecen insignificantes desde las alturas mientras limpian chimeneas en los tejados. Este enfoque, que destaca cómo las preocupaciones de los personajes son diminutas en el vasto contexto del mundo, podría haber sido efectivo, pero se siente desconectado del tono y la trama principal. La imagen de los personajes como "hormigas" dentro de un mundo indiferente, aunque sugerente, no logra añadir el peso emocional necesario para contrarrestar el aburrimiento general de la película.

En cuanto a la cinematografía y el ambiente, Sex no aporta la vivacidad o el dinamismo que a menudo se asocia con el cine escandinavo. En lugar de la brillantez o el ingenio que caracteriza a muchas producciones de la región "La peor persona del mundo", "El triángulo de la tristeza", "Todo el mundo odia a Johan"..., esta película se hunde en su propio sentido de importancia. Es lenta, monótona y, en última instancia, incapaz de ofrecer algo que sostenga el interés del espectador.

Si bien el aspecto LGBT de la trama —la cuestión de si tener sexo con otro hombre define la orientación sexual— ofrece algo de interés, la ejecución es tan desganada que incluso este tema se siente diluido. Lo que podría haber sido una discusión relevante se ve empañado por una falta de dinamismo y profundidad emocional.

En resumen, Sex es una película decepcionante que falla en su intento de ser una reflexión profunda sobre la sexualidad y las relaciones humanas.

Opinión: 2/5

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