CANNES 2026. Theo Montoya regresa a Cannes y confirma el momento del cortometraje colombiano
El director antioqueño presenta Pelotón Trueno en la Competencia Oficial de Cortometrajes del Festival de Cannes 2026. Es la segunda vez que participa en esa sección, un logro que en Colombia solo había alcanzado antes Simón Mesa Soto.
Theo Montoya llegó a Cannes con una película prácticamente recién terminada. “La acabamos hace quince días”, cuenta el director colombiano durante una conversación en el Marché du Film, el pasado 19 de mayo. Pelotón Trueno, una coproducción entre Colombia y Francia, forma parte este año de la Competencia Oficial de Cortometrajes del Festival de Cannes.
Con esta selección, Montoya entra por segunda vez a la competición oficial de cortos del festival, después de Son of Sodom en 2020. Hasta ahora, el único colombiano que había conseguido regresar dos veces a esa sección era Simón Mesa Soto, seleccionado con Leidi —Palma de Oro al Mejor Cortometraje en 2014— y posteriormente con Madre.
La nueva película nació inicialmente como una derivación de su próximo largometraje. “En un inicio ni iba a hacer un corto”, explica. “Era un poco el teaser de la película”.
Ese futuro proyecto se desarrolla en la ruralidad colombiana y marca un desplazamiento frente a las obras anteriores del cineasta. “Anhell69 y Son of Sodom fueron películas de Medellín, cartas de amor o desamor hacia mi ciudad”, afirma. “Esta película sucede en la ruralidad de Colombia, en pueblos olvidados, poco documentados por el cine colombiano”.
La historia de Pelotón Trueno transcurre en una finca tropical donde un grupo de soldados celebra su salida del ejército. “Son unos soldados que están haciendo una fiesta porque acaban de dar de baja”, relata Montoya. “Y en medio de esa fiesta aparece una tormenta tropical con rayos”.
La conversación deriva rápidamente hacia las condiciones del cine colombiano. Montoya insiste en que el reconocimiento internacional no responde únicamente al talento o al esfuerzo. “No creo que sea la cotidianidad de ningún país que sea tan fácil”, dice sobre la presencia colombiana en grandes festivales. “Hay algo de suerte”. Luego añade, entre risas: “Quiero creer que soy una persona con suerte. Me gusta jugar la lotería”.
Aunque reconoce que existe “mucha atracción por el cortometraje colombiano”, también advierte sobre los límites del sistema de financiación audiovisual en el país. “La infraestructura económica y cómo se financia el cine colombiano no está dando abasto para todo ese cine”, sostiene.
En el caso de Pelotón Trueno, la película se levantó por fuera de los principales mecanismos públicos de apoyo. “Lo producimos de una manera muy autogestionada”, explica. El proyecto se financió inicialmente con recursos privados de su productora y de sus coproductores franceses, antes de obtener “un fondo muy pequeño” en Francia que ayudó a completar la posproducción.
Montoya también cuestiona la dependencia del cine colombiano respecto a una única fuente de financiación estatal. “Todo el mundo trata de financiarse desde una sola fuente”, afirma, y propone que ciudades y regiones desarrollen estructuras propias de apoyo al cine.
Este año, además, el director aparece como el único colombiano presente en las competencias oficiales y paralelas del Festival de Cannes. Una presencia singular que confirma el lugar creciente del cine colombiano en el circuito internacional, pero también las dificultades estructurales que siguen marcando su producción.
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