CANNES 2026. Sea, Sun and Burn: el corto francés que transforma la pubertad en una pesadilla solar y fascinante
En la superficie, Sea, Sun and Burn parece otro relato veraniego sobre adolescentes en vacaciones. Playa, cuerpos bronceados, calor mediterráneo y dos primas atravesando el incómodo tránsito hacia la adultez. Pero el cortometraje de Pauline Cancel, ganador del Premio SOONER en el 24º Prix Unifrance du court-métrage celebrado en Cannes, es mucho más que eso: una mutación incómoda entre el coming of age, la comedia cruel y el body horror femenino.
La película sigue a Laure, de 13 años, que como cada verano pasa las vacaciones con su prima Sara. Sin embargo, este año su cuerpo ha cambiado. La aparición de una pilosidad excesiva convierte cada gesto cotidiano en una fuente de vergüenza. Cuando Sara expone públicamente su secreto en la playa, Laure huye hasta un astillero abandonado, donde termina dormida bajo un sol abrasador.
Ese punto de partida aparentemente sencillo se convierte rápidamente en una exploración física y psicológica del cuerpo adolescente. El sol quema, la piel se transforma y el deseo aparece como algo tan inquietante como inevitable.
El jurado del premio SOONER definió la película como “un body horror tan perturbador como gozoso” que “explora con humor y ternura los tormentos de la adolescencia y el paso a la edad adulta”. La formulación resulta precisa porque el gran hallazgo de Cancel consiste precisamente en filmar el malestar adolescente desde una mezcla de incomodidad física y ligereza cómica.
“Hoy, desde mi posición de adulta, me resulta más fácil tomar distancia y poner comedia allí donde, cuando era adolescente, vivía todas esas etapas como dramas”, explica la directora. “Cuando sales de eso, ves todo el potencial cómico que tiene y entiendes que, en realidad, no hay nada grave”.
Esa voluntad de romper con el dramatismo habitual atraviesa toda la película. Lejos de la representación solemne de la pubertad femenina, Sea, Sun and Burn apuesta por mostrar el cuerpo como un territorio absurdo, imprevisible y hasta grotesco. “Estamos en un momento donde no controlamos nuestro cuerpo y suceden cosas que no dominamos”, señala Cancel. “Eso genera escenas muy divertidas, aunque también dramáticas”.
La directora insiste en que durante demasiado tiempo las mujeres aprendieron a vivir esos cambios corporales desde la vergüenza y el silencio. “Nos han construido para ocultar todo esto, para vivirlo de manera individual y sin hablar demasiado de ello”, afirma. “Y sin embargo puede ser algo muy divertido de compartir”.
Esa mirada convierte el corto en algo inusual dentro del cine francés reciente. Aunque hay ecos evidentes del cine de transformación corporal popularizado por Julia Ducournau, Cancel opta por una escala más íntima y emocional. No busca el shock explícito, sino la incomodidad cotidiana: el sudor, la piel, el vello, la mirada ajena.
La relación entre Laure y Sara es el verdadero corazón del filme. Al principio, Sara parece encarnar la feminidad normativa: segura de sí misma, atractiva, dominante. Laure, en cambio, ocupa el lugar de la adolescente torpe y retraída. Pero la directora desmonta rápidamente esa oposición. “Lo importante para mí era mostrar que Sara, que parece mucho más cómoda consigo misma, tiene tantos complejos como su prima”, explica.
La inseguridad de Sara proviene de otro lugar: todavía no ha tenido la menstruación y siente que su cuerpo no ha terminado de convertirse en adulto. “Tiene los atributos de una mujer, pero no siente todavía esa transformación dentro de sí”, dice Cancel.
Así, Sea, Sun and Burn habla menos de belleza que de ansiedad corporal. Ninguna de las dos adolescentes se siente realmente cómoda dentro de sí misma. Ambas observan el cuerpo de la otra como algo deseable o amenazante.
Para encontrar esa química entre las actrices, la realizadora trabajó junto a la directora de casting Lucy Lopis. La elección de la protagonista fue inmediata. “Adèle fue literalmente la primera actriz que vimos”, recuerda. “Sentí enseguida que tenía la madurez necesaria para interpretar a Laure”.
Cancel imaginaba a Laure como una figura andrógina y algo incómoda consigo misma. “Eso no tiene nada que ver con Adèle en la vida real”, aclara entre risas. “Ella está muy cómoda con su cuerpo, pero consiguió entrar completamente en el malestar del personaje”.
El cortometraje fue rodado en apenas ocho días y con un presupuesto cercano a los 120.000 euros. Pese a las limitaciones de producción, la película posee una identidad visual muy sólida: el calor permanente, la luz agresiva y la sensación constante de transpiración construyen una atmósfera física casi sofocante.
La playa deja de ser un espacio idílico para convertirse en un lugar de exposición permanente. Cada mirada parece un juicio. Cada cambio corporal se vuelve visible.
Quizá por eso el premio en Cannes funciona también como síntoma de una sensibilidad generacional distinta. El cine de Pauline Cancel no busca idealizar la adolescencia ni convertirla en trauma absoluto. Prefiere habitar esa zona incómoda donde el ridículo, el deseo y la violencia conviven al mismo tiempo.
La directora reconoce que su llegada al festival fue inesperada. “Terminamos la película a finales de febrero y la enviamos inmediatamente”, cuenta. “Ya fue una sorpresa entrar en la selección, así que recibir el premio fue totalmente inesperado”.
Tras su paso por Cannes, el corto iniciará ahora su recorrido por festivales internacionales antes de emitirse en France Télévisions. Mientras tanto, Cancel ya trabaja en su primer largometraje. “Después de pasar cuatro años en un corto, pensé que quizá era momento de escribir algo más largo”, afirma.
Y viendo la potencia física y emocional de Sea, Sun and Burn, resulta difícil no pensar que el cine francés acaba de descubrir una nueva voz capaz de convertir el desconcierto adolescente en una experiencia cinematográfica tan incómoda como hipnótica.
- Gran Premio: Swapper — Louis-Barthélemy Rousseau (Aurora Films)
- Premio Especial del Jurado: Chambre 206 — Laurie Bisceglia (PADEL Productions)
- Premio Be TV: Cracheurs — Luis Letailleur (La Petite Prod)
- Premio SOONER: Sea Sun and Burn — Pauline Cancel (Mondina Films)
- Ganador: Shortcuts (Élise Notseck y Lucie Goujon)
- Mención Especial: La Kourmétragerie
- Lucie Canistro (Sooner)
- Delphine Jeanneret (Locarno Film Festival / Kurzfilmtage Winterthur)
- Julia Kowalski (realizadora)
- Gilles Reunis (Be TV, Bélgica)
- Dian Weys (realizador, ganador 2025)



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