El jazz en el cine 2/3. Jazz in Marciac 2021


 ¿Quién no conoce a Clint Eastwood? Figura del cine, probablemente para muchos un dios del cine que ha decidido vivir entre nosotros para deleitarnos con su talento. Actor a destacar con "El bueno, el feo y el malo" de Sergio Leone, y dónde la música es clave, creada por  otro dios de la música sobre la tierra: Ennio Morricone.

La relación de Clint Eastwood con la música no termina aquí, como ya dijimos en el primer artículo de esta serie sobre el jazz en el cine, la cinta "Bird" es un homenaje al jazz. Su pasión personal es tal por el jazz, que ha impregnado a su hijo, Kyle Eastwood, quien estuvo en "Jazz in Marciac" hace unos días, con su cinematográfico proyecto y álbum: "Cinematic". En su presentación en el programa de "Jazz in Marciac" aparece sentado en unas butacas de cine, para dejar claras sus intenciones.



Para los que no conozcan a Kyle Eastwood, hizo estudios como actor, pero terminó siendo el compositor y/o arreglista de parte de las bandas sonoras de las obras dirigidas por su padre: Mystic River, Invictus, Million Dollar Baby, Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, Gran Torino.




"Cinematic" es un repaso a las obras realizadas para el cine, con su toque peculiar, pasado por el filtro del jazz. En este nuevo opus, se sumerge en grandes temas de la historia de la música del cine que le han marcado: Bullitt de Lalo Schifrin, Taxi Driver de Bernard Herrmann, Les Moulins de mon cœur de Michel Legrand (cantado en el disco por la francesa Camille Bertault), The Eiger Sanction de John Williams o Pink Panther de Henry Mancini. La única referencia a su propia carrera como compositor de cine es Gran Torino, interpretada por el británico Hugh Coltman, quien actuó 2 horas antes con su propio grupo. 



El grupo de Kyle Eastwood, quien él mismo hace de contrabajista, está formado por Andrew McCormack (piano), Chris Higginbottom (batería), Quentin Collins (trompeta y flugelhorn) y Brandon Allen (saxos).



Las relaciones del festival con el cine no quedan aquí, el lunes 26 de julio tocó otra leyenda del jazz: Kool and the Gang, quienes llevan haciendo maravillarse a sus seguidores desde los años 60. Estos fenómenos son los responsables de la canción "Jungle Boogie" que aparece en "Pulp Fiction" de Tarantino, con la archiconocida "Celebration" de la película animada "Los mundos de Ralph",  "Ladies´ Night" en "El cantante de bodas" de Frank Coraci . 





Este grupo tiene a día de hoy 3 de sus componentes originales: Robert "Kool" Bell (bajo), Dennis Thomas (saxofón alto) y George Brown  (batería), desde 1964... el resto, hasta completar los 13 miembros, han ido entrando poco a poco. Esto hace que ver al cantante, un jovenzuelo Walt Anderson que entró en el grupo en 2016, sea un poco chocante. No podríamos ver a los Rolling Stones formado por chavales de 30, ¿o si?.


Escuchando jazz uno puede ver las similitudes de estilos en el arte, con el clásico, aburrido, entretenido, dinámico, para pasar el tiempo, intenso, contemporáneo, incluso cómico.

Con el dúo que tocó hace poco "Youn Sun Nah y Ulf Wokenius" podemos compararle con películas de estilo contemporáneo, o directamente experimentales del estilo de la nueva ola gallega que tanto proliferan últimamente. Los gritítos sin sentido de la cantante Youn Sun Nah son requeridos en todos los festivales del mundo, desde que Estados Unidos empezó a demandarla en su circuito. Parece que lo que valida el tío Sam debe ser bueno, y nadie se quiere quedar atrás en ser punteros con el arte. 



Las obras de este dúo son un karaoke de versiones de otros compositores, como fue el caso de Isaac Albéniz, a quien a su manera imitaron o interpretaron, con múltiples gritos, aspavientos "de pasión española¿?" y una guitarra. El terminar los gritítos con un aspaviento que decía "olé" fue bochornoso para la música en general, para Isaac que se daría un golpe con la tapa del sepulcro asustado con lo que acababa de oír en su nombre, y para los enemigos de los tópicos y estereotipos estúpidos. Mucha gente se sorprendería de escuchar una versión del Carmen de George Bizet, y soltar al final un "oh lá lá" en plan: que quede claro que el compositor es de este país donde no paran de decir "oh lá lá". Al menos Youn Sun Nah no hizo los gesto para imitar un toro o ademán de comer paella, aunque mejor no darla ideas... 






Este "arte" contemporáneo es el mismo que cuesta entender en el cine, donde el espectador necesita un estudio previo para comprender y disfrutar lo que esta viendo y escuchando. Al igual que ocurría con "Lua Vermella", puede llegar a defraudar o a enamorar. La pasada noche, Youn Sun Nah defraudó a muchos que se fueron en medio del concierto, y enamoró a otros muchos que pidieron en una ovación un bis.



Hablando de clásicos, como el cine de autor, donde se sabe que está bien hecho, aunque no hay sorpresas, tenemos al ejemplo de "Brad Mehldau Trio", un grupo de jazz clásico que gusta, simplemente gusta. Como con las obras sin pretensiones, como es el ejemplo de "Mientras dure la guerra" de Amenábar, el trío de jazz gustó porque dio al espectador lo que esperaba. No sorprendió, pero enamoro. Hubo varias ovaciones durante las interpretaciones de las obras, y se pidieron 3 bises al final, los pobres músicos no sabían que hacer para no tener que volver a salir al escenario. Estas ovaciones a un grupo, es algo nuevo para los no duchos en música, solo se puede comparar con la tremenda ovación recibida por Gaspar Noé al estrenar "Vortex" en el festival de Cannes en 2021.


Para cerrar esta segunda entrega de música jazz en el cine, hablaremos de un tipo de música comercial, como también hay en el cine. Es uno de los músicos italianos más conocidos del mundo, Zucchero. Este hombre con perpetuo gorro cordobés que tiene una voz ronca y que sin saber muy bien por qué está en un festival de jazz, se agradece que esté. De hecho, muchos puristas del jazz con los que se puede hablar en el festival mientras uno se toma una cerveza, dicen que no están de acuerdo con que artistas como Sting o Zucchero estén programados en "Jazz in Marciac". Parece que hace unos 4 años se tomó la decisión de hacer estas excepciones y traer a grandes figuras que pasaban cerca, como es el caso de Zucchero que toca también en la vecina Carcasona, para dar más visibilidad al festival. 



Como ocurre con las películas comerciales en el mundo de los festivales de cine, no están muy bine vistas. La gente las menosprecia diciendo que con tantos millones es fácil hacer una película que atraiga a las masas pero que no transmitan nada. Una vez más, hay que mostrar que las salas tienen que mantenerse, y si gracias a "Padre no hay más que uno, 2" de Santiago Segura, se consiguió aliviar los problemas de falta de público en las salas durante el reinado del bicho, bien venido sea todo lo comercial. En Francia estas películas comerciales ayudan con el impuesto de cada entrada vendida a subvencionar la CNC que a su vez subenciona los proyectos de "art et essai" o independientes.

¿ Significa esto que Zucchero o Sting colaboran en el éxito del festival de "Jazz in Marciac" ?, esperemos que sí. La relación de Zucchero con el cine es también vía una película muy comercial, "Les bronzés 3" que es el equivalente al "Torrente" en España. Y la canción es también una de las más comerciales de la historia: "Baila morena" o "Sexy thing". Otras canciones de Zucchero utilizadas en películas son: "Feels like a woman" en "French Kiss", "Yo no te pido la luna" en "El número uno", "Music in Me" en "Un paso adelante"...



Paradójicamente el "creador de música comercial" Zucchero hizo un concierto lo menos comercial, en la mayor parte con solo 3 guitarras (incluida una en horizontal), que él mismo llama en su cuenta de Twitter "INACUSTICO". Incluso "baila morena" no estaba tan bronceada y no parecía la música.


Pues eso, escucharemos a Zucchero en un festival de jazz, y si gracias a él, muchos despistados se quedan en el festival para descubrir qué es eso que llaman música jazz, esa música donde hay que quedarse abstraídos y sentirla, pues Zucchero y el equipo de programación del festival habrán logrado su objetivo, atraer más adeptos al jazz.

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