20000 especies de abejas. BERLIN 2023


Al igual que en una colmena de abejas, los protagonistas parecen tener unos roles completamente definidos, llegandose en la propia película, a repartir estos papeles: zánganos, abeja reina, obreras…

Lo que este extraordinario guión nos demuestra, es que esos roles no son fijos, y si bien algunos nos nos resultan familiares, no es porque no exista, es porque hay muchos tipos de abejas en el mundo, hasta 20000.


La directora española Estibaliz Urresola Solaguren desvela una madurez inusitada, tras su más reciente visita por Cannes, donde presentó su cortometraje "Cuerdas", en la Semana de la Crítica, vemos un paso de gigante con este nuevo trabajo.


Tejiendo un guión con muchas capas

Las tramas principales, microtraumas, y relaciones entre los protagonistas, con una profundidad abrumadora en estas interacciones, nos hacen la cinta creíble. La diferente relación de el personaje principal, Cocó, con su hermano un poco máyor o su hermana mucho mayor, nos muestran un trabajo de dirección de actores profundo, donde con fugaces miradas el espectador puede ver la evolución de estas relaciones, pasando de unas rencillas típicas entre hermanos de edades parecidas, a un serio respeto con una hermana que ya está fuera del mundo infantil.

Incluso personajes como el hijo y su apego al padre, demostrando claramente la complejidad de las relaciones humanas, donde el “malo” de la película no es malo para todos.

Los paralelismos entre la otra protagonista, Ane, la madre de Cocó, se dejan descubrir a lo largo de la cinta. Una serie de conflictos intergeneracionales que demuestran la falta de coherencia del ser humano, donde acusamos a una madre no habernos criado bien, mientras sentimos remordimientos por no estar haciéndolo correctamente con nuestros hijos. 


Definiendo lo "correcto"

La falta de rumbo socialmente aceptado, es otro de los temas tratados. Parece una locura no aceptar un trabajo “serio” y dedicarse al arte, intentar encontrar un camino que no es el preestablecido, pero que quizás es el de la felicidad para Ane. Pareciera que los mismos juicios o prejuicios sobre lo que está bien o mal con su carrera laboral, fueron extrapolados a Cocó a una escala de aceptación social. La directora consigue transmitir perfectamente esas aparentes incoherencias, con una coral de actores extraordinarios, que consiguen que el público vea dos frentes claros, opuestos, pero que por motivos diferentes quieren el bien de los protagonistas.

La cámara no es una protagonista, no circunvala a los protagonistas, o recorre caminos imposibles, con planos novedosos. Aquí el protagonista claro es el grán guión y los actores. De hecho, los niños llegan a una cuota de interpretación que hacen a sus personajes cobrar vida dentro de las retinas del público, sin la más mínima duda de que lo que estamos viendo es real. 

La principal actriz es el descubrimiento del año, Sofía Otero (Cocó) quien tiene la facultad de seguir interpretando aunque no tenga líneas de diálogo. Brillante papel el de Patricia López Arnaiz (Ane) quien ya pudimos ver en un papel similar en el cortometraje "Son", y que en esta cinta vuelve a bordar un papel con unas tramas emocionales complicadas. La enorme Ane Gabarain, a quien ya vimos en "Patria", consigue en esta nueva obra, poner un contrapeso a una sociedad que parece no escuchar. El resto del elenco (Miguel Garcés, Unax Hayden, Itziar Lazkano,...) le dan una consistencia, una amalgama auténtica al film.

La única cinta española en competición oficial de Berlín este año, no representa a un país en la capital alemana, sino a una forma de ver la actualidad social más reciente de España, en donde recientes leyes han sido aprobadas con días de diferencia al estreno de la película. Coincidencia o un destino caprichoso que ya estaba establecido allá en el 2018, cuando Estíbaliz comenzó a escribir su guión.

Una película profunda, con un guión muy muy complicado de escribir, pero que consigue, gracias a sus distintas capas e interacciones, sabernos presentar a los personajes dulcemente, para que los vayamos conociendo y digiriendo. Con un final poético, como en su conjunto la película, dejando al espectador con una sensación de entender un poco más a la sociedad en la que vive.


Opinión: 4/5






Actualización Oso de Plata mejor actuación para Sofía Otero:




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