DIAM inaugura su 18ª edición en Toulouse reivindicando la cultura como pilar de la democracia
El 29 de enero de 2026, en la Place du Capitole de Toulouse, tuvo lugar la inauguración oficial de la 18ª edición del festival DIAM, un evento cinematográfico de referencia dedicado a la diversidad, a las identidades LGBTQIA+, a la lucha contra las discriminaciones y a la defensa de los derechos humanos, tanto en Toulouse como en la región.
La ceremonia, celebrada en la Mairie de Toulouse, estuvo marcada por un discurso firme y comprometido de Anne-Catherine Mezure, directora del festival, quien recordó que «una cultura diversificada e inclusiva es un pilar defensor de la República y de la democracia».
Presencia institucional
En representación de las instituciones públicas, estuvo presente M. Espuglas Labatut, en nombre de la Mairie de Toulouse y representando al alcalde Jean-Luc Moudenc, así como una representación de la Región Occitania, en nombre de su presidenta Carole Delga, confirmando el apoyo institucional al festival y a los valores que este defiende.
Un festival sostenido por el compromiso ciudadano
Durante su intervención, Anne-Catherine Mezure puso el acento en el papel esencial del voluntariado en la construcción de DIAM, sin dejar de subrayar sus límites:
«Los poderes públicos no pueden apoyarse enteramente en el voluntariado. La democracia pertenece a todas y todos, pero también necesita medios.»
El festival se construye cada año gracias al trabajo de 13 personas voluntarias de DIAM, que hacen posible cinco semanas de programación en 12 departamentos, con 54 espacios de proyección y 118 sesiones, de las cuales 32 tienen lugar en Toulouse y 86 en la región Occitania y Nueva Aquitania, apoyadas por numerosas asociaciones locales y regionales.
Cultura, cine y resistencia democrática
En un contexto marcado por el retroceso de derechos, el aumento de los discursos de odio y las tensiones democráticas, la directora defendió el papel fundamental del cine y de la cultura como herramientas de transformación social:
«Hay que volver a crear vínculo humano, desvirilizar nuestras relaciones para recuperar el respeto, el consentimiento, la igualdad, la justicia y la libertad.»
Y añadió:
«El arte, la cultura y el cine pueden hacerlo. Son libertad de expresión, de pensamiento, de creación, de existencia y de representación, en toda su diversidad.»
Desde esta perspectiva, DIAM se define como una batalla pacífica, librada desde hace casi dos décadas, en la que la visibilidad y la representación se convierten en ejes fundamentales:
«La visibilidad y la representación son el inicio del reconocimiento que permite la igualdad de derechos.»
Una alerta sobre el futuro de la cultura y del tejido asociativo
Anne-Catherine Mezure lanzó también una advertencia clara sobre la fragilidad del sector cultural y asociativo frente a la disminución de las subvenciones públicas:
«Alerto sobre un futuro asociativo en peligro y una cultura en riesgo.»
Una preocupación que interpela directamente sobre el lugar que ocuparán la diversidad y la diferencia en la sociedad del mañana, y sobre la responsabilidad colectiva de proteger la democracia.
Un festival como acto político y festivo
La inauguración concluyó con un llamado a vivir DIAM como un espacio de reflexión y celebración colectiva:
«Hagamos de estas cinco semanas una fiesta reivindicativa, símbolo de nuestro deseo profundo de progreso, igualdad y adelphité.»
Y con un cierre que resume el espíritu del festival:
«¡Viva el cine, viva la cultura, viva la democracia!»

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