BERLINALE 2026. El cine noruego conquista la Berlinale con historias intensas, identidad y nuevas voces
La presencia noruega en la Berlinale de este año llega con fuerza, diversidad y ambición internacional. Desde thrillers cargados de tensión hasta musicales indígenas, documentales íntimos y animación familiar, Noruega presenta una selección que confirma su momento creativo y su capacidad para contar historias profundamente humanas con mirada global.
Uno de los títulos más destacados es A Prayer for the Dying, el thriller de Dara Van Dusen inspirado en hechos reales. La película se adentra en el momento en que el orden se rompe y las personas deben decidir quiénes son realmente. Con un reparto encabezado por Johnny Flynn, John C. Reilly y Kristine Kujath Thorp, el filme propone una reflexión intensa sobre fe, familia y comunidad bajo presión, posicionándose como una de las apuestas más potentes del año.
En contraste, Árru, dirigido por Elle Sofe Sara, marca un hito cultural como el primer musical sámi basado en el yoik tradicional. La historia sigue a Maia, una joven pastora de renos que lucha contra un proyecto minero que amenaza su territorio ancestral. Con música, activismo y memoria colectiva, la película mezcla emoción y reivindicación en una propuesta visualmente poderosa y políticamente relevante.
Dentro del programa Berlinale Special Gala, Noruega participa en la coproducción de No Good Men, de Shahrbanoo Sadat. El filme presenta a Naru, una camarógrafa afgana convencida de que no existen hombres buenos en su país. Sin embargo, una última misión antes del regreso del Talibán cambiará su visión del mundo. Se trata de un relato íntimo que explora prejuicios, deseo y esperanza en medio de la incertidumbre.
La Berlinale también mira al pasado con la proyección retrospectiva de La double vie de Véronique, el clásico de Krzysztof Kieślowski coproducido por Norsk Film AS. Esta obra, tan sensorial como metafísica, sigue conectando al público con su exploración del destino, la identidad y los lazos invisibles que unen vidas paralelas.
En el European Film Market, el drama Butterfly presenta a dos hermanas que regresan a Gran Canaria tras la muerte de su madre, obligadas a enfrentarse a su historia familiar y al reverso del turismo europeo. En el terreno documental, Flophouse America retrata la infancia de un niño que crece en un hotel deteriorado junto a padres alcohólicos, mientras Frost Without Snow and Ice sigue durante una década a una osa polar en un Ártico que desaparece, recordándonos el impacto directo del cambio climático.
El cine de género también tiene su espacio con Kraken, un thriller ambientado en los fiordos noruegos que combina ciencia, mitología y suspense, y con propuestas animadas como Unstoppable, una aventura sobre identidad y pertenencia dentro del propio cuerpo, o Rally – from Paris to the Pyramids, una comedia familiar que mezcla carreras, amistad y humor visual.
La selección se completa con The Mystery Package, un documental sobre un misterioso envío navideño que ha llegado a una familia durante décadas, y la serie criminal The Pushover, que explora manipulación, fraude y verdad en un caso de muerte sospechosa.
Más allá de las pantallas, la industria noruega también refuerza su presencia en Berlín a través de programas como Berlinale Talents y el Co-Production Market, donde nuevos creadores y productores consolidan alianzas internacionales y desarrollan los proyectos del futuro.
Con esta amplia y variada participación, Noruega demuestra que su cine no solo crece en cantidad, sino también en identidad, riesgo y proyección internacional. Historias del norte, sí, pero con eco universal.
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