"El ecosistema del cine francés...es como otro planeta" Aitor Arregi, presenta su film en DIAM Toulouse 2026.


Hay películas que no entran con suavidad. Maspalomas comienza mostrando un cuerpo desnudo que no responde a los cánones habituales del cine: un cuerpo envejecido, observado sin pudor, sin erotización complaciente y sin ironía. Desde ese primer gesto, la película deja claro que no va a edulcorar su mirada. El escenario es Maspalomas, pero no el de las postales turísticas, sino el de las noches, los encuentros fugaces y los espacios donde el deseo se negocia en silencio.


Aitor Arregi (izd) y Jose Mari Goenaga. Foto: Cortesía Academia del Cine 

Dirigida por Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, la película se articula alrededor de Vicente, un hombre maduro que viaja solo y que se adentra en el circuito de encuentros sexuales entre hombres en un entorno marcado por la edad, el dinero y la jerarquía del deseo. La cámara se mantiene cerca de él, sin juzgarlo, registrando tanto sus momentos de iniciativa como sus rechazos, sus expectativas y sus derrotas íntimas.



Maspalomas se presenta dentro del Festival DIAM de Toulouse, el festival de cine queer de la ciudad francesa, que celebra su edición entre el 30 de enero y el 8 de febrero. Su inclusión en la programación no responde a una etiqueta identitaria genérica, sino a la voluntad del festival de mostrar películas que se atreven a entrar en zonas incómodas del deseo y de la representación.



Un lugar, un cuerpo, una mirada

Maspalomas toma su nombre de un enclave turístico sobradamente conocido, pero la película no se interesa por la postal ni por el exotismo. Lo que le importa es lo que sucede cuando cae la noche, cuando los cuerpos se buscan y cuando el mercado del deseo deja ver sus reglas más crudas. En el centro está Vicente, un hombre maduro que viaja solo y que se mueve por ese ecosistema con una mezcla de determinación, fragilidad y silenciosa esperanza.

Lejos de cualquier caricatura, la película construye a su protagonista desde la observación paciente. No hay subrayados psicológicos ni explicaciones innecesarias. Vicente existe en los gestos mínimos, en las miradas que se cruzan —o se esquivan—, en la tensión constante entre lo que se desea y lo que se está dispuesto a pagar, emocionalmente, por ese deseo.

Como explican los directores en la entrevista realizada con motivo de su paso por Toulouse, la película busca algo muy concreto en el espectador. Goenaga lo resume así: “Me gustaría que salieran con la sensación de haber compartido un viaje emocional con el protagonista, con Vicente. No por un momento concreto, sino por acumulación, por todo lo que se va quedando hasta el final”.

Cine que no esquiva el conflicto

Hablar de Maspalomas implica hablar de sexualidad explícita, sí, pero sobre todo de poder, de edad y de soledad. El film se adentra en una realidad —la del turismo sexual gay vinculado a hombres mayores— que rara vez ocupa el centro del relato cinematográfico. Y cuando aparece, suele hacerlo desde la burla o el juicio moral. Aquí no hay ni una cosa ni la otra.

Aitor Arregi lo explica con claridad: “Hemos puesto en el centro a un personaje o a un tipo de persona que normalmente no suele estarlo en las películas. Si el espectador empatiza con él y comprende cosas que quizá nunca se había planteado, para mí eso ya es un regalo”.

La película no justifica ni condena. Observa. Y en esa observación hay una dimensión política evidente, aunque nunca explícita. “Todo es político, o casi todo”, señala Arregi en la entrevista, “pero aquí se habla de una problemática bastante desconocida para la mayoría de la sociedad, y eso genera interés”.

Un recorrido internacional sólido

Desde su estreno, Maspalomas ha tenido un amplio recorrido por festivales nacionales e internacionales, donde ha despertado un notable interés crítico y del público. Ha pasado por múltiples certámenes, ha generado debate en coloquios y encuentros con espectadores y ha sido reconocida con premios y menciones que consolidan la trayectoria del film dentro del circuito de cine de autor.

Francia, en particular, ha sido un territorio especialmente receptivo. No es un caso aislado dentro de la filmografía de Goenaga y Arregi, cuyas películas anteriores —Loreak, La trinchera infinita o Marco— han encontrado allí un público atento y comprometido.

Según Arregi, parte de esta acogida tiene una explicación clara: “Hemos tenido la suerte de contar con un distribuidor como Epicentre, que ha apostado por nuestras películas. Y también creo que el público francés está muy interesado en otras cinematografías, en historias que no sean solo francesas”.

Goenaga añade otra clave fundamental: “Son películas que se prestan al debate. Más allá de que la película se sostenga cinematográficamente, creemos que invitan a una reflexión que va más allá del visionado, y eso en Francia conecta muy bien”.

Influencias y ecos del cine francés

Maspalomas dialoga de forma explícita con cierta tradición del cine francés contemporáneo que ha explorado el deseo masculino desde lugares incómodos y frontales. Los propios directores citan referencias claras: El desconocido del lago, Sauvage o Theo y Hugo.

“Estuvieron muy presentes, sobre todo a la hora de afrontar ciertas partes de la película”, reconoce Goenaga. “Son referencias que manejas, aunque no siempre seas del todo consciente”.

Pero más allá de las influencias estéticas o narrativas, Arregi subraya el impacto del modelo cultural francés: “No solo el cine, sino el ecosistema del cine francés. Las políticas de apoyo, el cine de arte y ensayo, las ayudas para jóvenes espectadores y para los creadores… Es como otro planeta que está al lado y demuestra que se pueden hacer las cosas bien”.



Quiénes están detrás de Maspalomas

Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi forman parte del núcleo creativo de Moriarti Produkzioak, una de las productoras más sólidas y reconocibles del cine español de las últimas dos décadas. Desde allí han impulsado una filmografía coherente, arriesgada y profundamente autoral, combinando cine y televisión.

Su debut con Loreak marcó un punto de inflexión, no solo por su recorrido internacional, sino por convertirse en la primera película rodada íntegramente en vasco seleccionada para representar a España en los premios Oscar. A partir de ahí llegaron títulos como Handia, La trinchera infinita o Marco, además de la exitosa serie Cristóbal Balenciaga, rodada parcialmente en Francia.

Maspalomas se inscribe en esa misma línea de trabajo: historias íntimas, personajes al margen y una puesta en escena que huye de la espectacularidad para centrarse en lo esencial. La película está producida por Moriarti Produkzioak, en colaboración con otras entidades del sector audiovisual, consolidando una forma de hacer cine que combina ambición artística y rigor industrial.


Equipo de DIAM presentando el film. Foto cortesía festival (Annie)

El espectador como parte del viaje

Uno de los aspectos más singulares de Maspalomas es su relación con el público. No busca gustar a toda costa ni ofrecer respuestas cerradas. Quiere dejar poso. “Si como creadores conseguimos girar una llave en el cerebro y otra en el corazón del espectador, y que no salga igual que entró, aunque sea para darle una vuelta, ya es mucho”, afirma Arregi.

Esa idea resume bien el espíritu del film y explica por qué su paso por festivales como DIAM resulta tan pertinente. El festival queer de Toulouse no solo exhibe películas: propone espacios de reflexión colectiva, de debate y de confrontación de miradas. Maspalomas no podría encontrar un contexto más adecuado.

En un momento en el que el cine sobre diversidad sexual corre el riesgo de acomodarse en fórmulas previsibles, la película de Goenaga y Arregi apuesta por la incomodidad como herramienta ética y estética. No para provocar por provocar, sino para recordar que el cine sigue siendo un lugar donde mirar lo que duele, lo que descoloca y lo que, precisamente por eso, importa.

Maspalomas no es una película fácil. Tampoco quiere serlo. Es una obra que se queda contigo, que reaparece después del fundido a negro y que obliga a replantearse certezas. En ese gesto —honesto, arriesgado y profundamente humano— reside su mayor logro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crítica Avatar 3

Pipiolos. SECIME 2025

“Avatar 3: Fuego y Ceniza”: cifras precisas, impacto en Francia y España y su importancia para el cine actual

La magia detrás de Train Dreams: una historia de resiliencia y cinematografía

TOP 10 cortometrajes 2025

Los líderes de la animación europea  compite en los homenajes del CARTOON FORUM TOULOUSE 2024

Un poeta. CANNES 2025

Crítica de L’Accident de Piano

!!!!!!SCRUBS regresa!!!!!!! con nueva temporada este 25 de febrero 2026