Laia Costa recibe el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura y reivindica una carrera guiada por el disfrute


La actriz catalana Laia Costa ha recibido este viernes el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura en el marco de la 54ª edición del Festival Internacional de Cine de Huesca, un reconocimiento que la intérprete ha acogido con una emoción especial tanto por sus vínculos familiares con Aragón como por llevar el nombre de uno de los cineastas más influyentes de la historia del cine español.

Costa, considerada una de las figuras más destacadas del audiovisual español contemporáneo, ha recogido el galardón de manos de las cineastas Eulalia Ramón y Anna Saura, viuda e hija de Carlos Saura. Durante la rueda de prensa celebrada en la Diputación Provincial de Huesca, la actriz recordó su estrecha relación con el territorio aragonés.
“Cuando supe que me iban a dar el premio, primero hubo algo muy personal, porque mi padre es del Pirineo aragonés. He pasado muchos veranos aquí y hay algo de los espacios que llamamos casa que te conectan desde otro lugar, incluso en lo profesional”, señaló.
La intérprete también destacó la relevancia simbólica de recibir un reconocimiento asociado a Carlos Saura. En este sentido, estableció un curioso paralelismo entre Victoria, la producción alemana que supuso su salto internacional, y Deprisa, deprisa, una de las películas más emblemáticas del realizador oscense. Ambas obras, según explicó, comparten una búsqueda de autenticidad y una energía creativa ligada a la juventud y a la libertad narrativa.

Una nueva etapa profesional

Ganadora de un Premio Goya, dos premios Platino y reconocimientos como los Forqué, Feroz y Gaudí gracias a sus trabajos en Cinco lobitos y Un amor, Costa aseguró encontrarse en un momento de transformación personal y profesional.

La actriz explicó que desea orientar sus próximos proyectos desde una perspectiva más ligada al disfrute que a la presión o al miedo. Esa reflexión surgió tras su participación en La momia, una producción impulsada por Jason Blum y James Wan.

“Quiero enfocarlo todo desde el gozo, no desde el miedo”, afirmó. Aunque reconoció que inicialmente sintió vértigo al adentrarse en el cine de terror, aseguró que la experiencia terminó siendo enormemente enriquecedora, pese al desgaste emocional que implicó el rodaje.

También se refirió a su reciente trabajo en Cruzados, proyecto que aceptó cuando había decidido tomarse un descanso. Sobre el director, Daniel Sánchez Arévalo, destacó el atractivo de enfrentarse a una primera incursión en el thriller.

“Las primeras veces tienen una energía nueva. Las óperas primas me atraen muchísimo porque siento que ahí existe una fuerza especial”, explicó.

La importancia de las nuevas voces femeninas

Durante su encuentro con los medios, Costa también reflexionó sobre la evolución de la representación femenina dentro de la industria audiovisual. Aunque reconoció que persisten desafíos relacionados con la conciliación laboral y la igualdad de oportunidades, celebró el creciente protagonismo de mujeres guionistas, directoras y productoras.

“Nos estamos empezando a escribir a nosotras mismas y eso es muy poderoso”, afirmó.
La actriz defendió además la necesidad de construir personajes femeninos complejos, alejados de los modelos tradicionales y de las simplificaciones habituales. En este sentido, confesó sentirse especialmente satisfecha cuando sus interpretaciones generan debate entre los espectadores.

“Cuando me dicen que mis personajes caen mal, me encanta porque me abre la puerta al diálogo”, aseguró, reivindicando figuras femeninas “humanas, reales, con claroscuros y complejas”.


La inauguración del festival oscense también servirá para entregar el Premio Pepe Escriche a la Cinemateca Portuguesa, representada por su director, Rui Machado. La institución, fundada en 1948, es una de las principales referencias europeas en la conservación y difusión del patrimonio cinematográfico.

Con la presencia de Laia Costa y el homenaje a la Cinemateca Portuguesa, el Festival Internacional de Cine de Huesca abre una edición que vuelve a reivindicar el cine como espacio de memoria, innovación y diálogo entre generaciones de creadores.

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