Omen. RSIFF 2023

La ópera prima y candidata a los Oscar por Bélgica, del rapero, músico y ahora director de cine congoleño-belga Baloji, despliega una historia compleja que abarca identidad, memoria y brujería, marcando su debut en Una Cierta Mirada del festival de Cannes y llegando hasta el Red Sea IFF. A pesar de su tosquedad, la película destila audacia, ambición y deslumbrante virtuosismo visual, indicadores prometedores en la carrera del cineasta novel.

El protagonista, Koffi, ha pasado 15 años en Bélgica antes de llevar a su prometida, Alice, de vuelta a su hogar en Congo para participar en la tradición de la entrega de la dote. Este regreso desencadena la revelación de antiguos secretos familiares, desenterrando traumas arraigados a lo largo de generaciones. La narrativa, aunque a veces necesita racionalización, sorprende por su rigor formal y su riqueza temática.


Descubriendo parte de África


Lo que inicialmente parece una historia sobre la desconexión de Koffi con su familia se transforma gradualmente en una exploración más amplia de África, sus costumbres ancestrales y sus luchas contemporáneas. La trama se desplaza entre Koffi, un gánster llamado Paco y la hermana Tshala, para finalmente revelar que la esencia de la historia yace en la madre, Mujila. Esta estructura narrativa compleja y entrelazada demuestra la ambición de Baloji por abordar las complejidades familiares y sociales de su país de origen.


El guión, aunque podría beneficiarse de cierta claridad, muestra una dedicación a explorar temas profundos y significativos. Desde el estigma familiar hasta las luchas modernas de África, la película se convierte en una ventana intrigante hacia la sociedad congoleña y su rica historia. Baloji adopta un enfoque ultrarrealista para retratar los problemas cotidianos de África, pero intercala momentos de ensueño que realzan la experiencia visual.


Las secuencias oníricas, especialmente las iniciales y finales que presentan a Mujila en el desierto, destacan por su composición y uso cautivador del color. Estas imágenes evocan emociones profundas, trascendiendo las limitaciones del lenguaje para transmitir verdades indescriptibles. En una película que trata sobre magia y revelaciones, estas elecciones estilísticas resultan inspiradas y dan un toque distintivo a la obra.

Baloji se enfrenta a los desafíos de la producción cinematográfica en la República Democrática del Congo, señalando la falta de salas de cine en Kinshasa y la dependencia de financiamiento extranjero para el cine congoleño. "Omen", como coproducción belga (parte de habla francesa), holandesa y congoleña, refleja la perspectiva europea del director, aportando una complejidad intrigante a la exploración de su tierra natal.


Paternalismo innecesario


En la entrevista que el director dió a este medio, se revela que uno de los mayores desafíos fue lidiar con el paternalismo de algunos técnicos belgas hacia los del Congo. Este conflicto subyacente se filtra en la película, aportando matices a la relación entre los personajes y la dinámica cultural representada. La realidad tras bambalinas se entrelaza con la narrativa, agregando una dimensión reflexiva a la experiencia cinematográfica.


Opinión: 3/5








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