Crítica Project Hail Mary
Ir al cine un mes después del estreno de una película grande suele ser casi un lujo silencioso: salas medio vacías, cuatro o cinco personas como mucho, especialmente entre semana. Eso era lo que esperaba al entrar a ver Project Hail Mary un jueves por la tarde en Toulouse. Venía con la referencia reciente de The Super Mario Bros. Movie , que en condiciones similares estaba prácticamente desierta.