KVIFF 2026. "Zampano": cuando el circo vuela hasta Karlovy Vary

 


El cortometraje de Teilo Quillard, presentado en el programa Future Frames de la European Film Promotion, y respaldado por Unifrance, nace de la historia personal del director y de su vínculo con el trapecio volante. Su protagonista, el artista argentino Luka Ruiz Miceli, desafía los 14 metros de altura en una de las escenas más arriesgadas de la película.

Hay películas que nacen de una idea y otras que nacen de una herida, un recuerdo o una imagen que permanece durante años. Zampano, el cortometraje del cineasta francés Teilo Quillard, pertenece a esta segunda categoría: una obra construida desde la memoria del circo, desde la relación entre padres e hijos y desde una disciplina tan espectacular como poco representada en la pantalla: el trapecio volante.

La película llega al Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary dentro de Future Frames, el programa impulsado por la European Film Promotion (EFP) que cada año reúne a diez jóvenes realizadores europeos para presentar sus trabajos y establecer contactos con profesionales de la industria.

Para Quillard, la selección representa mucho más que la exhibición de un cortometraje. Es también una puerta hacia el futuro.

“Estoy aquí porque formo parte de un programa creado por la EFP, European Film Promotion, que se llama Future Frames, y que selecciona a diez realizadores de diferentes países europeos. Yo represento a Francia”, explica el director durante su paso por el festival.

Future Frames reúne a cineastas que terminaron recientemente sus estudios y que presentan sus películas de fin de carrera. En el caso de Zampano, se trata del proyecto realizado por Quillard durante su formación en La Fémis, una de las escuelas de cine más prestigiosas de Francia.

“Todos los realizadores que están aquí son personas que terminaron su diploma el año pasado y presentan también su película de fin de estudios. Eso es lo que tenemos en común”, cuenta.

Pero el programa no se limita a la competición o a la visibilidad. Para Quillard, una de las grandes riquezas de la experiencia es el contacto humano y profesional.

“Lo interesante es que nos pone en contacto con muchos socios europeos. Tengo la impresión de que está muy enfocado en las coproducciones para los futuros proyectos. Estamos aquí para presentar una película del pasado, pero también para preparar el futuro, sobre todo el próximo cortometraje y el largometraje”.

Una semana de cine que termina como una colonia de vacaciones

La experiencia de Karlovy Vary ha dejado una huella especial en el joven director. Más allá de las reuniones profesionales, destaca el encuentro con los otros nueve cineastas seleccionados.

“Creo que lo mejor de toda esta experiencia es conocer a estos nueve realizadores que vienen de países diferentes. Hay un intercambio de puntos de vista, de maneras de hacer cine. Son personas increíbles”.

La despedida del grupo, después de una semana intensa de convivencia, incluso le provoca cierta emoción.

“Es como una colonia de vacaciones donde nos arrancan a nuestros amigos después de una semana”, dice entre risas.

Dentro del programa se organizaron encuentros rápidos (speed datings) con productores y representantes de la industria. Entre las oportunidades asociadas a Future Frames se encuentran colaboraciones con festivales como Les Arcs y encuentros internacionales con profesionales estadounidenses.

Un cineasta nacido entre dos culturas

Aunque hoy desarrolla su carrera en Francia, la historia personal de Teilo Quillard está marcada por varios lugares. Nació en Gales, hijo de madre inglesa y padre francés, y posteriormente se instaló en Francia.

Su llegada al cine no fue un camino trazado desde la infancia.

“Fue por casualidad, en realidad. Al principio había empezado estudios de actor. Durante el Covid pensé: voy a crearme trabajo como actor, voy a inventar una historia para poder actuar en ella, filmarla yo solo y después montarla. Y durante todo ese proceso pensé: esto es lo que quiero hacer”.

El cine apareció así como un descubrimiento progresivo, no como un sueño infantil.

“Nunca había pensado hacer cine antes. No era un proyecto de infancia. Fue realmente por casualidad”.

"Zampano": una historia de padre e hijo en el trapecio volante

La película cuenta, en palabras del propio director, “la historia de un padre y su hijo en el mundo del trapecio volante”.

La inspiración tiene un origen profundamente personal: sus propios padres y, especialmente, su padre.

“Mi padre era trapecista. Era porteur en el trapecio volante. Crecí en una compañía de circo. En esa compañía solo existía el trapecio volante”.

Ese vínculo sigue vivo décadas después. Para Quillard, cada espectáculo de esta disciplina despierta una emoción difícil de explicar.

“Cada vez que veo un espectáculo de trapecio volante, muchas emociones vuelven. Es un arte tan único, pero no está tan representado en el cine. Sobre todo el circo contemporáneo. Me importa mucho poner un poco de luz sobre esta disciplina increíble que se está perdiendo un poco”.

El director considera que el circo tiene una relación natural con el cine: mezcla movimiento, peligro, emoción y humanidad.

Entre sus referencias menciona al cineasta serbio Emir Kusturica, por su capacidad para combinar humor, peligro, tristeza y melancolía.

“Me gusta esa especie de caos, pero un caos orquestado”.

También cita el realismo mágico y a Federico Fellini como una influencia fundamental. El propio título de la película es un homenaje indirecto a Zampanò, el personaje interpretado por Anthony Quinn en La Strada.

“Al principio, en el guion, utilizaba una Z como marcador para el nombre del personaje. Y terminó quedándose Zampano”.

Luka Ruiz Miceli: del teatro argentino al vuelo del trapecio

El cuerpo de Zampano está protagonizado por Luka Ruiz Miceli, artista circense y actor argentino nacido en La Plata, una ciudad cercana a Buenos Aires.

Su llegada al proyecto parece sacada de una película: Quillard y su equipo buscaban un artista capaz de actuar y, al mismo tiempo, enfrentarse a una disciplina extrema.

“Me encontraron justo yendo a trabajar, andando en patinete. Buscaban un actor, un artista que pudiera actuar, generar emociones y al mismo tiempo subir a 14 metros de altura y lanzarse a una barra para hacer trapecio volante”.

Luka aceptó el desafío, aunque el trapecio volante no era exactamente su especialidad inicial.

“Me encantó la idea, aunque no había hecho trapecio volante en sí”.

El encuentro se produjo después de una búsqueda del equipo de producción en escuelas de circo. La primera escuela a la que acudieron fue precisamente donde él estaba.

El rodaje tuvo lugar en 2024 y posteriormente la película inició su recorrido por festivales, incluyendo presentaciones en Argentina.

Para Luka, el proyecto tiene una conexión especial porque también está relacionado con su propia historia familiar.

“Mis padres vienen del teatro. Como los padres de Teilo vienen del circo, mis padres vienen del teatro. Es todo un universo que se conecta”.

Su padre dirigió durante años La Panadería, un centro cultural de arte en Mar del Plata, una referencia importante en su formación.

“Mi padre tenía una compañía en los años 90 y luego dirigió un teatro desde 2010. La Panadería es un centro cultural de arte y lo tiene desde hace unos 25 años”.

Catorce metros de altura sin protección

La escena más extrema de Zampano ocurre en el tramo final de la película. Luka recuerda el momento con precisión.

“El personaje está en la plataforma y tiene que lanzarse y hacer una figura que se llama pass simple. Es un pase simple a las manos de otra persona que está generando un vaivén”.

La dificultad está en que la imagen, aparentemente habitual para quienes conocen el circo, es mucho más compleja de lo que parece.

“Estamos a 14 metros. No estamos atados, no tenemos ninguna protección. Solo hay una red cuatro metros más abajo”.

Para conseguirlo, el equipo tuvo que entrenar durante varias sesiones con profesionales del sur de Francia.

“Tuvimos seis encuentros con profesionales para aprender y funcionó. Fue un logro maravilloso”.

Francia, el gran territorio del circo contemporáneo

Luka llegó a Francia hace una década para formarse en circo. Su objetivo inicial era entrar en la Escuela Fratellini, en París.

Después pasó por Amiens, donde estudió durante dos años, antes de instalarse en el sur de Francia. Allí desarrolla su carrera junto a su compañera de vida y de circo, Ambre Porcel, con quien forma la compañía Dúo del Alto.

Ambre también participa en Zampano como parte del universo de la película.

Para Luka, Francia representa un lugar excepcional para el desarrollo del circo.

“Francia es el mundo donde las artes se mezclan. Hay una relación con la imagen, con la música, con la escena. El circo francés es muy completo”.

Aunque reconoce la existencia de grandes escuelas y compañías en Argentina, considera que Francia tiene una tradición especialmente fuerte.

“En Argentina hay escuelas muy buenas, como el Circo de la Arena o la Escuela Nacional de Rosario. Pero Francia es el nido del circo más impresionante”.

Actualmente trabaja en el sur del país, cerca de Montpellier y Alès, vinculado al Pôle National Cirque d’Alès La Verrerie, donde reside, participa en actividades y también ejerce como profesor.

Del circo familiar al circo punk

Mientras Zampano nace del universo del circo tradicional y familiar, Teilo Quillard ya prepara una nueva exploración mucho más contemporánea.

Su próximo cortometraje se titula Metal Clown y cambia completamente de ambiente.

“Es la historia de dos payasos en pareja después de la vida, que tienen un dúo en escena. Es una relación de codependencia”.

La película se desarrollará en un circo diferente al de Zampano: más contemporáneo y con una estética punk.

Después llegará el proyecto más ambicioso: el largometraje.

La historia seguirá a un hijo que huye de casa y llega a un circo punk. Allí será acogido por Tony, un porteur y director de compañía que le enseñará el trapecio volante y se convertirá en una especie de padre sustituto.

El proyecto se encuentra actualmente en fase de desarrollo y escritura.

“Estoy empezando a buscar colaboradores. He hablado mucho de él aquí, con la esperanza de poner cosas en marcha, y creo que van a pasar cosas buenas”.

Un encuentro entre dos mundos

La llegada de Zampano a Karlovy Vary representa algo más que la presentación de un cortometraje. Es el encuentro entre dos tradiciones artísticas: el cine europeo emergente y un universo circense que durante décadas ha vivido más cerca del escenario que de la pantalla.

Para Luka Ruiz Miceli, su primer contacto con un gran festival cinematográfico ha sido una revelación.

“Es una experiencia única. Es la primera vez que estoy en un festival tan grande. Yo vengo del teatro y del circo, entonces estoy descubriendo poco a poco este mundo. Es un lujo. Karlovy Vary es impresionante, es un sueño”.

Y para Teilo Quillard, el objetivo sigue siendo el mismo que impulsó la película desde el principio: devolver al circo una parte del protagonismo que merece.

Porque en Zampano, el trapecio no es solamente una acrobacia. Es memoria, familia, riesgo y emoción. Es una forma de volar que, gracias al cine, vuelve a encontrar una nueva vida.

 

 Foto  David Sánchez con Teilo Quillard y Luka Ruiz Miceli

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