KVIFF 2026. Michel Franco reivindica en Karlovy Vary el valor de los festivales "serios": "Aquí el cine sigue siendo lo importante"

 

El director mexicano elogia el certamen checo por su nivel de programación y un público "muy serio", reflexiona sobre el buen momento del cine mexicano y advierte de que el mayor riesgo para los creadores no es la censura, sino la autocensura.

En un circuito internacional cada vez más dominado por las alfombras rojas, las campañas de promoción y la presencia de estrellas, Michel Franco sigue encontrando en Karlovy Vary algo que considera cada vez más escaso: un festival donde el protagonista continúa siendo el cine.

El director mexicano regresó este año al certamen checo como invitado del 60.º aniversario. Aunque no presentaba una película como realizador —sí participa como productor de Moscas—, aceptó la invitación sin dudar. Para él, volver a Karlovy Vary se ha convertido casi en una tradición.

"Me gusta mucho la ciudad, me gusta mucho el país y, sobre todo, el festival por la calidad de las películas que programan y porque la audiencia mantiene un nivel muy alto", explica.

No es una opinión improvisada. Franco ha visitado el festival en varias ocasiones y conoce bien su personalidad, muy distinta de la de otros grandes eventos del calendario cinematográfico.

"Es uno de los festivales serios, de los buenos", afirma. "A veces uno va a festivales donde hay mucha cosa superficial o sin sentido. Aquí el cine sigue ocupando el centro."

Precisamente esa idea conecta con su propia manera de entender el séptimo arte.

Un cine para cuestionar, no para tranquilizar

La filmografía de Michel Franco nunca ha buscado el consenso. Películas como Después de Lucía, Nuevo orden o Dreams han provocado debates precisamente porque colocan al espectador frente a situaciones incómodas.

El cineasta rechaza, sin embargo, que su intención sea provocar por simple provocación.

"Lo que busco es que una película confronte al espectador y le haga cuestionar el mundo en el que vive."

Esa filosofía explica también por qué nunca aceptó modificar finales de algunas de sus películas para hacerlas más comerciales.

Recuerda que durante la preparación de Nuevo orden varias personas de su entorno le propusieron suavizar el desenlace.

"Me decían que salvara a la protagonista. Pero ese era precisamente el sentido de la película."

Para Franco, alterar ese tipo de decisiones significaría traicionar la propia obra.

El mayor peligro está dentro

Durante años el debate sobre la libertad creativa en México se ha centrado en la posible censura política. Franco, sin embargo, sitúa el foco en otro lugar.

"No creo que haya censura", asegura al hacer balance de casi veinte años de carrera.

Lo que realmente le preocupa es otro fenómeno.

"El problema mayor ahora es la autocensura. Muchas veces son los propios colaboradores quienes empiezan a pensar que alguien puede sentirse ofendido y ahí empieza uno a limitarse."

A su juicio, la ficción debe conservar precisamente el derecho a explorar cualquier asunto sin miedo a las reacciones posteriores.

Un mensaje optimista sobre México

Lejos del tono pesimista que suele acompañar a la conversación sobre la industria audiovisual mexicana, Franco considera que el país atraviesa una etapa positiva.

Destaca el aumento de los incentivos fiscales del programa Eficine y la aparición de nuevos mecanismos para atraer producciones internacionales.

"Hay muchos directores y directoras jóvenes haciendo un trabajo muy interesante. Soy positivo."

Entre los nombres que recomienda seguir menciona a Lila Avilés, mientras que desde su propia productora continúa impulsando proyectos de nuevos realizadores.

Una carrera cada vez más internacional

Aunque en los últimos años ha rodado con actores como Tim Roth, Jessica Chastain, Charlotte Gainsbourg o Emma Suárez, Franco insiste en que nunca diseñó una estrategia para acercarse a Hollywood.

Todo surgió, explica, después de que Tim Roth le propusiera colaborar tras el reconocimiento internacional de Después de Lucía.

"No hago películas pensando en Hollywood. Lo atractivo es trabajar con grandes actores."

Por eso tampoco descarta volver a rodar en México con intérpretes desconocidos o filmar en cualquier otro país si la historia lo requiere.

Karlovy Vary, más allá de las películas

Durante su estancia en la ciudad balneario, Franco apenas ha tenido tiempo para hacer turismo. Prefiere reencontrarse con amigos, ver películas y avanzar en el guion que está escribiendo.

También dedicó parte de su agenda a participar en un foro dirigido a cineastas que preparan su primer largometraje.

"Me dio gusto poder contribuir de algún modo."

Esa actividad resume, quizá, el espíritu que el director encuentra cada verano en Karlovy Vary: un lugar donde todavía hay espacio para hablar de cine, descubrir nuevas voces y pensar en las películas antes que en el espectáculo.

En un momento en que muchos festivales compiten por atraer celebridades, Michel Franco sigue regresando a la ciudad checa por una razón mucho más sencilla. Porque, según él, aquí todavía se viene, sobre todo, a ver cine. 

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