Eva Peydró y Paco Roca: el arte frente a la censura y la cancelación
La Fundación Cañada Blanch de Valencia acogió el pasado 16 de abril un encuentro centrado en uno de los debates culturales más incómodos de nuestro tiempo: la relación entre censura, cancelación y memoria cultural. Bajo el título “Censura, cancelación y memoria cultural”, la conversación reunió al dibujante Paco Roca y a la escritora y crítica de cine Eva Peydró en torno a la presentación de su ensayo sobre El último tango en París.
Desde el inicio, ambos marcaron un tono de apertura e incertidumbre. Fue Paco Roca quien reconoció la dificultad de posicionarse con claridad ante el tema: “no tenemos forma de juzgar o cada uno tiene la suya”, dejando claro que el debate no iba a ofrecer respuestas simples.
Eva Peydró, por su parte, amplió el foco más allá de la película para situar la discusión en un marco cultural más amplio: “vamos a hablar sobre todo de cómo funcionan los límites que pone la sociedad (…) para decidir qué es lo correcto, qué es lo mostrable y qué no”. En ese contexto, la obra de Bertolucci se convirtió en un punto de partida para reflexionar sobre los mecanismos sociales que determinan qué se acepta y qué se rechaza.
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando Peydró subrayó cómo una misma obra puede ser reinterpretada de formas opuestas según la época: “es la misma película (…) y de la misma película se ha pedido lo mismo, pero por otro motivo muy diferente”. La afirmación evidenciaba el desplazamiento desde una censura institucional hacia una sensibilidad social distinta, pero igualmente restrictiva en algunos casos.
El papel del arte fue otro de los ejes del diálogo. Paco Roca defendió su capacidad para generar una comprensión más profunda que otros discursos: “es el lenguaje del arte el que nos hace que todo eso nos pueda llegar de una manera mucho más diferente”. Frente a ello, Peydró complementó la idea poniendo el acento en la permanencia de las obras: “lo que hace que las obras sobrevivan (…) es precisamente el tema que estás tratando”, subrayando que lo esencial no es la historia en sí, sino las emociones que transmite.
La conversación avanzó hacia el fenómeno de la cancelación contemporánea, que Peydró definió claramente como un proceso social: “la cancelación va de abajo a arriba. Sale de la sociedad”. Esta idea marcó una diferencia clave respecto a la censura tradicional, situando el conflicto en un terreno más difuso y complejo.
A medida que se profundizaba en cuestiones como el consentimiento, la incomodidad del espectador o la relación entre obra y autor, ambos coincidieron en la imposibilidad de establecer una postura definitiva. Fue nuevamente Paco Roca quien sintetizó esa sensación compartida: “no podemos dar respuestas”, reconociendo la complejidad ética del tema.
Lejos de buscar conclusiones cerradas, el encuentro apostó por mantener abiertas las preguntas. En un momento final que resumía el espíritu de la charla, Eva Peydró lo expresó con ironía: “la intención es que no quedara nada claro”. Y precisamente en esa falta de claridad, en esa incomodidad fértil, se situó el valor de una conversación que entiende la cultura como un espacio de tensión, reflexión y cambio.
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