Teresa. SEMINCI 2023

Paula Ortiz transforma una obra de teatro en una de cine. Con Blanca Portillo y Asier Etxeandia como antagonistas, una interpretando maravillosamente (nos tiene acostumbrados) a Santa Teresa de Jesús, y el otro al inquisidor.

Un duelo interpretativo entre ambos, a lo largo de 100 minutos, en donde se intenta vislumbrar la verdad de las visiones de la santa, remontando a su pasada, con 2 Teresas más, una niña y otra adolescente, en donde la interposición de tiempos y espacios se intercalan y mezclan sabiamente.

El pasado y el presente de la inquisición

La posición peligrosa de Santa Teresa, era la de una persona que tenía una verdad, la suya, cuestionada por un sistema que veía peligrar sus privilegios teniéndolos que compartir, una nueva orden significa hacer más dividida la iglesia. Lo peor era morir en la hoguera. Curiosamente estos hábitos no parecen haber cambiado mucho con el tiempo después de 500 años. Una actualidad en la que uno puede morir en la hoguera de la humillación pública si no se está con la única forma de pensar dominante.

El inquisidor representa el retroceso en la película, la envidia al que ve más que él mismo, sin ser capaz de comprender, usando la amenaza de forma déspota, por la suerte de tener el monopolio de la violencia que tanto (o no tanto) gustaban de usar en la época del renacimiento. Tener ideas y exponerlas era peligroso, al igual que lo es cuando en la actualidad, gente relevante, debaten la estupidez de algunas normas, ideas, o dogmas, estos sí, de fe, inculcados por ciertos personajes que a la manera de los inquisidores, tienen el poder de amedrentar a quien no les obedezca. 

Parece paradigmático que la revolución en 1500 fuera mantenerse firme contra unos sacerdotes que querían llegar a descifrar si lo que se estaba presenciando era brujería o no, tomando un veredicto basado en evidencia, no siempre favorecedor para la posible víctima, pero al menos había juicio de valoración. En la actualidad las evidencias no sirven en absoluto para hacer cambiar a la nueva inquisición que se impone, una inquisición si cabe más retrograda que la de 1500 ya que se ponen la venda ante las evidencias de que "ellos" están en un error, utilizando las fuerzas políticas para machacar ciudadanos. 

Igual "Teresa" puede hacer pensar a más de uno que la vida con la inquisición era más libre que en la actualidad. Igual incomprensible esto último, pero la propia Teresa encontraba lógica en su frase en la que alababa la clausura porque le deba libertad.

Dinamismo en una obra de teatro

A nivel técnico la cinta nos mantiene sentados en la butaca, cosa ardo difícil, puesto que llevar una obra de teatro, en donde casi constantemente solo hay dos actores hablando, puede llegar a cansar. El dinamismo llega con el juego de planos que utiliza la directora para pasar de un primer plano al reflejo de la luna y Teresa mientras se continúa el diálogo. Mezclar los momentos, como si de "Tenet" se tratara, hace que veamos al inquisidor hablando con la Teresa niña, o incluso a las tres Teresas juntando sus cabezas, en una de las imágenes más efímeras pero más potentes de la película.

Opinión: 4/5














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