VENECIA 2026. No Paradise If You Are Killed by a Woman
En todas las secciones y también en la seccion Orizzonti de Venecia 2026 hay películas que se desinflan poco a poco, casi sin que uno se dé cuenta. No Paradise If You Are Killed by a Woman, de Halkawt Mustafa, pertenece a esa categoría: comienza con una energía extraordinaria, con una premisa poderosa y un escenario que parece pedir a gritos una película de acción, pero termina atrapada en sus propias convenciones. Lo que al principio parece un globo a punto de elevarse termina descendiendo lentamente hasta quedarse demasiado cerca del suelo.
La idea de partida es estupenda. Vyan, una francotiradora kurda endurecida por la guerra, regresa a Mosul cuando descubre que su hermana, desaparecida durante el ataque del Estado Islámico de 2014, podría seguir viva. La búsqueda se convierte en misión de rescate y, al mismo tiempo, en viaje hacia un trauma que la protagonista lleva años intentando mantener enterrado. Mustafa conoce bien ese territorio: nació en el Kurdistán iraquí, huyó con su familia a Noruega y antes de dedicarse plenamente al cine trabajó como periodista en zonas de conflicto. La película, además, fue rodada en Mosul, utilizando espacios reales de la ciudad. No estamos, por tanto, ante un director que mira la guerra desde un despacho. Hay experiencia, memoria y una relación personal con aquello que está contando.
Y eso se nota especialmente al principio.
Mustafa entra en materia con una contundencia que engancha. Hay tensión, movimiento, peligro y una protagonista que parece capaz de sobrevivir a cualquier cosa. La película encuentra durante sus primeros compases una combinación muy eficaz entre thriller bélico, drama de supervivencia y relato de búsqueda. Vyan tiene algo de heroína clásica del cine de acción, pero también de mujer marcada por una guerra real que ha dejado cicatrices demasiado profundas.
El problema es que la película no termina de decidir qué quiere hacer con ella.
En otras películas recientes ambientadas en el conflicto contra el Estado Islámico, como Rebel, de Adil El Arbi y Bilall Fallah, o Sisters in Arms, de Caroline Fourest, la mezcla entre acción, aventura y realidad encontraba un equilibrio más hipnótico. Aquí la voluntad de contar una historia sobre personas reales y heridas reales choca continuamente con la necesidad de fabricar espectáculo. Y cuando ambas cosas no encajan, aparece una extraña sensación de impostura.
Vyan acaba pareciendo una especie de Rambo kurda. La comparación no es necesariamente un reproche: Rambo funciona precisamente porque sabemos que estamos ante una fantasía. Es un héroe imposible, una figura casi mitológica que atraviesa guerras, ejércitos y explosiones como si Superman hubiera aterrizado en Vietnam. El espectador acepta las reglas del juego porque la película tampoco pretende vender esa invulnerabilidad como realismo.
Aquí, en cambio, el planteamiento pide otra cosa.
No Paradise If You Are Killed by a Woman quiere hablar de una guerra concreta, de una población concreta y de un trauma histórico reconocible. Por eso, cuando la protagonista parece sobrevivir a situaciones que exigirían una dosis considerable de milagro cinematográfico, la película entra en un territorio cercano al de la fantasmada. Hay momentos que quieren transmitir crudeza y autenticidad y otros que parecen sacados de una película de acción de domingo por la tarde. El contraste resulta desconcertante.
Incluso algunas escenas de combate parecen diseñadas para demostrar que la película sabe hacer acción antes que para hacer avanzar el relato. Mustafa busca constantemente la intensidad: disparos, persecuciones, emboscadas, carreras, cuerpos que caen, desplazamientos por ruinas. Pero la acumulación termina produciendo el efecto contrario. La acción deja de aumentar la tensión y empieza a repetirse.
Y ahí aparece el principal problema de la película: el cansancio.
El espectador entiende demasiado pronto cuál es la dinámica. Vyan avanza, encuentra un obstáculo, combate, sobrevive y continúa buscando. La estructura se convierte en una sucesión de episodios que tienen una función parecida y una intensidad cada vez menos eficaz. El director quiere que cada secuencia sea más trepidante que la anterior, pero el exceso termina anestesiando. Es como escuchar una canción que mantiene el estribillo demasiado tiempo: aquello que inicialmente emocionaba termina perdiendo fuerza.
Lo más paradójico es que la película tiene elementos de sobra para haber sido mucho más interesante. Está la relación entre memoria y violencia, la experiencia de las mujeres kurdas que combatieron al ISIS, la destrucción de Mosul, el trauma de quienes regresan a los lugares donde perdieron a sus seres queridos y la tensión entre supervivencia y venganza. Hay una película mucho más compleja escondida dentro de esta película de acción.
Mustafa parece querer hacerla visible, pero demasiadas veces vuelve a confiar en el espectáculo.
Y es una pena, porque hay autenticidad detrás de las imágenes. El director sabe de qué habla y su experiencia personal y periodística le proporciona una mirada que no es impostada. Pero conocer la realidad no garantiza que una película sepa siempre cómo transformarla en cine. No Paradise If You Are Killed by a Woman tiene momentos en los que esa realidad respira, y otros en los que parece disfrazarse de Top Gun sin poseer su descaro, su ligereza ni su encanto.
Quizá la película necesitaba menos balas y más silencio. Menos demostraciones de que Vyan es capaz de sobrevivir a todo y más interés por saber qué significa para ella haber sobrevivido.
Porque ahí estaba la gran película.
La que comienza con fuerza, promete muchísimo y por momentos incluso consigue atrapar al espectador, pero que poco a poco pierde altura hasta convertirse en un thriller bélico convencional. Mustafa demuestra oficio, conocimiento del terreno y voluntad de hacer una película accesible y contundente. Lo que le falta es encontrar el equilibrio entre la mujer real que inspira a Vyan y la superheroína de acción en la que, progresivamente, acaba convirtiéndola.
El resultado no es un desastre, ni mucho menos. Es algo más frustrante: una película con una gran historia detrás y una buena película dentro que no termina de encontrar la manera de salir.
Valoración: 6/10.
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