Venecia y Mastercard visten de gala la solidaridad: cine, moda y 150.000 euros para la inclusión juvenil
En el marco incomparable de la 82ª Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica de la Biennale di Venezia, la ciudad de los canales no solo celebró el arte cinematográfico, sino también la solidaridad y la inclusión social. La Cena de Gala Benéfica de la Cruz Roja Italiana, organizada con el apoyo de Mastercard y UniCredit, se convirtió en una velada emblemática donde confluyeron el cine, la moda y el compromiso humanitario.
Durante la noche se presentó oficialmente el proyecto “Deporte, Salud e Inclusión – Italia”, una iniciativa de la Cruz Roja Italiana para mejorar la calidad de vida de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. El programa se centra en dos ejes: “Dona un año de deporte”, que ofrece gratuitamente un año completo de actividad deportiva a menores de familias frágiles, y “Campamentos de Verano CRI”, que propone experiencias inclusivas para jóvenes de 8 a 17 años, fomentando la socialización, el crecimiento personal y la adopción de estilos de vida saludables. Gracias a la participación de más de doscientos invitados y a una lotería solidaria, se lograron recaudar más de 150.000 euros, que se destinarán íntegramente a estas iniciativas en todo el país.
Rosario Valastro, presidente de la Cruz Roja Italiana, destacó la importancia de este compromiso: “Los jóvenes no son solo el futuro, son nuestro presente. Queremos acompañarlos en la vida diaria, sensibilizarlos sobre hábitos saludables y brindarles oportunidades reales para integrarse y crecer. Con el apoyo de Mastercard, UniCredit y la acción de nuestros 150.000 voluntarios, llevaremos este compromiso a cada rincón de Italia.”
Uno de los momentos más aplaudidos fue la exhibición de trajes originales de cinco películas icónicas rodadas o inspiradas en Venecia: “Farinelli”, “Piratas del Caribe (2006)”, “Elizabeth”, “Marco Polo” y “Casanova”. Las piezas, creadas por el talentoso Stefano Nicolás, ofrecieron un recorrido visual por la historia del cine veneciano y conectaron la magia del celuloide con la elegancia atemporal de la ciudad. Cada atuendo fue seleccionado por su belleza y su carga simbólica, mostrando cómo el arte cinematográfico puede dialogar con la alta costura en beneficio de una causa solidaria.
La periodista Eleonora Daniele condujo la velada, que contó con la presencia de destacadas personalidades del cine, el deporte y los medios: Federica Lucisano, Giulia Calenda, Vittoria Puccini, Marco Bonadei, Stefano Maniscalco y Stefano Pantano, entre otros. El escenario elegido, la majestuosa Scuola Grande della Misericordia, no fue casual: este imponente edificio renacentista ha sido protagonista de eventos clave durante la Bienal de Cine y representa perfectamente la unión entre cultura y compromiso social. La cena, elaborada por la Fundación Gualtiero Marchesi y dirigida por el chef Daniel Canzian, fue una celebración de la excelencia italiana, con un menú que conquistó a los más de doscientos invitados y que estuvo acompañado por un espectáculo musical que cerró la noche con un tono festivo y elegante.
La presencia de la Cruz Roja Italiana en la Bienal no se detiene con esta gala. El próximo 5 de septiembre se entregará el Premio Collaterale “Croce Rossa Italiana”, que reconocerá a la película en competición que trate con mayor sensibilidad temas humanitarios y sociales. El jurado, compuesto por figuras del cine como Paolo Genovese, Federica Lucisano, Giulia Calenda, Vittoria Puccini y Fabrizio Lucci, premiará la obra que mejor refleje valores de paz, inclusión y empatía, en coherencia con el principio fundamental de la Cruz Roja: la Umanità. Este galardón simboliza la unión entre arte y humanidad, recordando que el cine no solo entretiene, sino que también inspira y transforma.
La Cena de Gala Benéfica en Venecia fue mucho más que un evento de lujo. Fue una plataforma poderosa para hablar de inclusión, deporte, juventud y futuro. Y lo hizo como solo sabe hacerlo Venecia: con arte, belleza y un profundo compromiso con el ser humano. La moda se convirtió en un lenguaje para comunicar mensajes universales, el cine en un vehículo para sensibilizar y la solidaridad en la verdadera protagonista de la noche. En una ciudad donde cada puente une mundos distintos y cada canal refleja siglos de historia, la velada demostró que el auténtico glamour reside en la capacidad de ayudar y transformar vidas.
El encuentro dejó un claro mensaje: cuando la cultura, la creatividad y la empatía se dan la mano, el resultado va más allá de la alfombra roja. La recaudación récord permitirá ofrecer deporte gratuito a menores en riesgo, abrir espacios de inclusión para cientos de jóvenes y sembrar oportunidades reales donde antes solo había carencias. Venecia brilló no solo por sus luces y sus estrellas invitadas, sino por encender una llama de esperanza que seguirá iluminando mucho después de que caiga el telón del festival.
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