Buñuel de moda en Venecia 2025
En la 81ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia (27 agosto-6 septiembre), Memoria de los olvidados, documental dirigido por Javier Espada y producido por Izrael Moreno, vuelve a poner a Luis Buñuel en el centro del debate cinematográfico. La película, coproducida entre España, México y Estados Unidos, revisita Los olvidados (1950), obra que cambió la historia del cine latinoamericano y que hoy sigue interpelando a las nuevas generaciones.
Seleccionado junto con otros ocho documentales de todo el mundo, el trabajo de Espada recorre los escenarios originales de la película, muestra material restaurado y da voz a cineastas contemporáneos que reconocen la huella de Buñuel en su obra. Alejandro González Iñárritu, por ejemplo, confiesa que se inspiró directamente en Los olvidados para crear Amores Perros. “Que un director como Iñárritu te cuente que se inspira en Los olvidados… eso a cualquier joven le puede interesar. El documental no es solo memoria, también es presente y futuro”, dice Espada.
El filme recuerda que en 1950 el gobierno mexicano intentó bloquear Los olvidados por su denuncia de la pobreza y la violencia urbana. Sin embargo, el premio a Mejor Director en Cannes salvó la obra y la convirtió en referente mundial. “Imagínate que te caiga el peso del Estado para que no se exhiba tu trabajo. Eso le pasó a Buñuel. Pero esa censura demostró lo poderoso que puede ser el cine. Los olvidados no solo fue arte: fue un movimiento social”, afirma Moreno. El productor destaca que incluso películas recientes, como Nosotros los Nobles, beben de Buñuel: “Esa cinta está prácticamente inspirada en El gran calavera. Muchos jóvenes no lo saben, creen que el cine empezó en los 2000, pero Buñuel ya estaba abriendo puertas desde los años 50”.
Espada subraya que la historia sigue siendo actual. Durante el rodaje del documental, filmaron en zonas marginadas de Ciudad de México donde la pobreza y la violencia persisten. “Encontramos un coche abandonado con impactos de bala. Eso demuestra que la historia de Los olvidados sigue viva. Buñuel pega un puñetazo en la mesa y dice: ‘el cine también sirve para denunciar injusticias’. Con esta película abre la puerta al Nuevo Cine Latinoamericano”, explica el director. Para él, la vigencia del cine de Buñuel se debe a que estaba hecho con ética: “Filma en 21 días, con muy poco dinero, pero con enorme respeto. Sus películas siguen vivas porque no se vendía, era fiel a sí mismo. Eso es lo que los jóvenes deben descubrir: que el cine puede ser real, incluso más real que un documental”.
La producción une a España, México y Estados Unidos. La Filmoteca de la UNAM, el Instituto Buñuel de Los Ángeles y la productora de Espada colaboraron estrechamente. “Con la voluntad de todos los coproductores, el papeleo fue sencillo. Lo difícil siempre es hacer la película”, señala Moreno. Para Espada, el proyecto también es un mensaje de unidad cultural: “Hay intentos de separarnos, pero el cine hispano comparte idioma, historias y público. En Venecia la noticia es la presencia de Latinoamérica y España: Del Toro, Almodóvar, nuestra película… Eso demuestra que contamos historias con voz propia. Buñuel entendió que el cine es arte, pero también voz, que nos comunica y nos une”.
El documental comparte espacio en Venecia con Sangre del toro, sobre Guillermo del Toro, confeso admirador de Buñuel. “Ya tengo boletos para ver Frankenstein”, comenta Espada con humor, “porque Del Toro ha estudiado el cine de Buñuel como pocos. Esa es la cadena: Buñuel inspira a Del Toro, Del Toro inspira a otros, y así sigue viva esta tradición”. Moreno coincide y añade que este documental busca atraer a los jóvenes: “Muchos piensan: ‘¿una película de 1950? ¡Qué aburrido!’. Pero este trabajo es entretenido, tiene imágenes inéditas, testimonios de artistas contemporáneos y un ritmo que atrapa. No es un repaso académico: es un viaje para descubrir por qué Buñuel sigue siendo moderno”.
Para Espada, Buñuel no envejece porque hay una base ética en su obra. “No se trata solo de estilo, sino de respeto por la realidad. Buñuel no traicionaba su mirada, incluso reconocía sus errores como parte de su identidad. Por eso sus películas siguen pareciendo actuales”, afirma. Moreno recuerda que su colaboración nació precisamente hablando de cine con pasión: “Cuando platiqué con Javier, hablamos de la textura, de los colores, de la obsesión artística, no del dinero ni de dónde se iba a estrenar. Hacemos cine porque nos da la gana, porque es una forma de vivir. Y si además podemos rendir homenaje a un artista que cambió la historia, ¿cómo no involucrarnos?”
El productor insiste en que el cine de Buñuel influyó en toda una generación y sigue presente en los grandes directores actuales: “Desde Amores Perros hasta realizadores más jóvenes, todos hemos sido influenciados por Buñuel. Y eso debe saberse: el cine latino actual no nació de la nada”. Espada añade que el objetivo final es atraer a las nuevas generaciones: “Queremos que descubran que el cine no es solo consumo rápido. Que vean cómo un director puede cambiar la sociedad con una película hecha en tres semanas. Buñuel demuestra que el cine no se usa y se tira. Es arte cinematográfico. Y el reto es que los jóvenes compartan nuestras historias, que sientan que el cine habla de ellos”.
Moreno concluye: “El público se va a sorprender muchísimo. Este documental no es un ejercicio de nostalgia. Es una obra viva, llena de energía, que muestra cómo Buñuel sigue influyendo en artistas contemporáneos y cómo su cine sigue siendo un referente ético y creativo. En pocas palabras: Buñuel sigue hablando a los jóvenes, aunque hayan pasado más de 70 años”.
Comentarios
Publicar un comentario