
Sebastián Peña, un apasionado director y
productor paraguayo, está generando expectación en la escena cinematográfica
internacional con su documental «Los últimos». Este largometraje, que
ya ha sido presentado en el prestigioso IDFA (Festival Internacional de Cine
Documental de Ámsterdam) el año pasado, sigue ganando reconocimiento en
festivales alrededor del mundo, incluyendo el Festival Internacional de Cine en
Guadalajara (FICG) donde nos encontramos y el Festival de Málaga.
«Los últimos» no es un documental
cualquiera. Narrado como un viaje, o más específicamente, un road trip, este
filme lleva a los espectadores a través de los vastos y hermosos paisajes de
los bosques de Paraguay. En compañía de dos ecólogos, un ornitólogo paraguayo y
un entomólogo alemán, Peña explora no solo la biodiversidad de su país, sino
también profundas cuestiones sobre el futuro de la humanidad y el medio
ambiente.
«Este proyecto comenzó hace 20
años», explica Peña «al principio, quería escribir una novela sobre
estos dos personajes. Sin embargo, a medida que me fui involucrando más en el
cine, me di cuenta de que debía ser un documental». Esta realización llevó
a Sebastián a embarcarse en un viaje de dos décadas, lleno de conversaciones y
reflexiones que culminaron en un último viaje a la frontera con Bolivia, donde
se encuentran los últimos bosques intactos de Paraguay. Este escenario se convierte
en el telón de fondo para discutir temas críticos como el cambio climático y el
rol de la humanidad en la Tierra.
El estreno de «Los últimos» en
México es un hito significativo para Peña «El festival de Guadalajara es
un lugar sumamente importante y estoy contentísimo de estar aquí», comenta
con entusiasmo. Este festival no solo le ofrece una plataforma para mostrar su
trabajo, sino que también le permite conectar con otros cineastas y
profesionales de la industria, abriendo puertas para futuras colaboraciones.
Por otro lado, el panorama cinematográfico en
Paraguay ha cambiado drásticamente en las últimas dos décadas. Con la creación
del Instituto del Audiovisual Paraguayo y la implementación de un fondo de
financiamiento para el cine, la industria local ha visto un crecimiento
notable. «Estamos en un muy buen momento», afirma Peña Jobar,
señalando que estos desarrollos han creado un ecosistema más robusto para los
cineastas locales.
Este progreso se refleja también en las
coproducciones internacionales. «Mi película está coproducida con Uruguay
y Francia», explica Peña Jobar. Las coproducciones ofrecen varios
beneficios, desde el acceso a fondos adicionales hasta una distribución más
amplia en diferentes mercados. «Los coproductores son siempre clave en la
distribución de esos países», añade, subrayando cómo la experiencia y los
contactos de los socios internacionales pueden abrir nuevas oportunidades.
La presencia en festivales como el FICG y
Málaga no solo es crucial para la promoción de «Los últimos», sino
también para la visibilidad del cine paraguayo en general. Peña Jobar destaca
la importancia de estos eventos para establecer contactos y fortalecer la red
de cineastas paraguayos a nivel internacional. «Creemos que vamos a tener
mucha más presencia a partir de ahora», dice optimista.
Este optimismo se fundamenta en iniciativas
como la participación de Paraguay en el Festival de Málaga, donde el país fue
destacado en el Focus. Estas oportunidades permiten a los cineastas paraguayos
mostrar su trabajo a una audiencia global y atraer el interés de inversores y
distribuidores internacionales.
Sebastián Peña no solo celebra su éxito
personal con «Los últimos», sino también el avance y la consolidación
del cine paraguayo en el escenario internacional. Con el apoyo de nuevas
instituciones y fondos, y una creciente red de coproducciones, el futuro parece
brillante para los cineastas paraguayos. «Estamos contentos obviamente,
nos falta mucho, pero estamos en el camino correcto», concluye Peña Jobar.
El viaje de Sebastián Peña y su documental
«Los últimos» es un testimonio del potencial del cine paraguayo. Su
éxito en festivales internacionales refleja un renacimiento cultural que pone a
Paraguay en el mapa.