Rien à perdre. CANNES 2023

La increible Virginie Efira vuelve a deslumbrar en un papel, esta vez como Sylvie, una madre que tiene que criar a sus dos hijos en Brest. Desde el punto de vista geográfico Brest es una ciudad alejada de todo, gris y con viento. Si esto no fuera poco, las circuntancias de la protagonista son más ... Leer más

La increible Virginie Efira vuelve a deslumbrar en un papel, esta vez como Sylvie, una madre que tiene que criar a sus dos hijos en Brest.

Desde el punto de vista geográfico Brest es una ciudad alejada de todo, gris y con viento. Si esto no fuera poco, las circuntancias de la protagonista son más desoladoras cuando el gobierno amenaza con quitarle la potestad de sus hijos. Uno de sus hijos está interpretado por una de las nuevas estrellas del cine francés, Félix Lefebvre, quien pudimos ver en Verano del 85 y Mi crimen, ambas de François Ozon (El Almodovar Francés, si estamos obligados a comparar). 

Todo esto dirigido por Delphine Deloget, quién ha realizado sobre todo documentales. Delphine demuestra el cine no distingue entre documentales y ficción, como ya domestro Tatiana Huezo en el último festival de Berlín. 

Con una testura suabe, delicada, que incluso podría ser un sello del cine francés actual, la cinta nos mueve entre un inicio relativamente alegre, donde las tartas en las neveras son asaltadas por dedos infiltrados, y un fin relativamente triste donde todo vuelve a la calma. 

Con escenas cotidianas que son dinámicas, creibles, que llegan al espectador, el guión va mostrando lo pocos recobecos que el estado, en este caso opresor pero protector, va dejando a una madre que por las circunstancias de la vida tiene que hacer una elección entre sus dos hijos. ¿Quién sería capaz de decidir con que hijo quedarse?, en contrapartida, los hijos no se ven en esa tesitura ya que solo tienen a su madre, un consuelo para los que buscan uno.

 

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