
El Festival Internacional de Cine en
Guadalajara (FICG) es un referente indispensable en el ámbito cinematográfico
latinoamericano, y uno de sus elementos más destacados es el Premio Maguey,
dedicado a la cinematografía sobre diversidad sexual. Pavel Cortés, director de
programación del FICG y fundador de esta sección, nos ofrece una visión
profunda y detallada de este importante espacio dentro del festival.
El Premio Maguey, en su 13ª edición, se ha
consolidado como una plataforma vital para las películas con temáticas LGBTQ+.
Este año, el festival se llevará a cabo del 7 al 15 de junio de 2024, y
presentará 16 gpelículas en competencia que abarcan una amplia gama de formatos
y duraciones, desde largometrajes hasta series y cortometrajes.
«El premio Maguey tiene una selección
propia de 10 títulos, pero al mismo tiempo, esta sección se nutre de películas
que forman parte de las otras competencias oficiales del festival,»
comenta Cortés. Esta flexibilidad permite que películas de la competencia
mexicana (Premio Mezcal) y del largometraje iberoamericano tanto de ficción
como documental, que aborden la diversidad sexual, sean también parte del
Premio Maguey.
Este año, el festival rinde homenaje a
figuras destacadas del cine LGBTQ+, como los directores y creadores españoles
Los Javis, quienes fueron reconocidos con el Premio a la Trayectoria. Además,
se presentaron películas emblemáticas como «Mujeres al borde de un ataque
de nervios» de Pedro Almodóvar y «Los amantes del círculo polar»
de Julio Medem, como parte del homenaje a Najwa Nimri.
Otro invitado destacado es Alfredo Castro,
a quien el festival rindió homenaje con la proyección de «Tengo miedo
torero,» la película que le valió el Premio Maguey a la Mejor Actuación en
2020. Además, figuras como Ángeles Cruz fueron reconocidas con clases
magistrales, generando un espacio de diálogo e intercambio de ideas sobre la
diversidad en el cine.
El Premio Maguey no se limita a la
proyección de películas. También busca generar un impacto social y cultural
significativo. «El cine como herramienta de transformación social es
poderosísimo,» afirma Cortés. Desde sus inicios, el premio ha buscado
ofrecer un espacio donde la cinematografía queer pueda ser recibida y
celebrada, en una época donde la representación de la diversidad sexual era aún
más limitada.
A lo largo de sus 13 años de existencia, el
Premio Maguey ha sido testigo de cambios significativos en la representación de
la diversidad sexual en el cine. Las historias han evolucionado, pasando de
centrarse principalmente en la homosexualidad masculina y sus conflictos
sociales y familiares, a abordar una variedad de temas, incluyendo relaciones
lésbicas, bisexualidad, transexualidad y, más recientemente, la no-binariedad y
la sexualidad en las infancias.
«Las nuevas películas también dan
representación a las infancias, que pareciera que no tienen conciencia de
quiénes son, pero la realidad es otra,» señala Cortés, destacando la
importancia de visibilizar a los niños y niñas LGBTQ+ en el cine. Un ejemplo de
esto es la película «20.000 especies de abejas,» que tuvo un exitoso
paso por el FICG y que pone en foco la sexualidad infantil.
El Premio Maguey no opera en aislamiento.
Cortés menciona que el festival ha establecido relaciones con otros galardones
internacionales, como el Teddy Award del Festival de Berlín y el Premio
Sebastiane del Festival de San Sebastián. «Es importante mencionar que
honor a quien honor merece. Este premio surge justamente con un referente de
estos otros galardones en el mundo.»
Estas colaboraciones permiten al Premio
Maguey no solo recibir retroalimentación, sino también generar redes de apoyo y
vinculación, esenciales en la lucha por los derechos y la visibilidad de la
comunidad LGBTQ+ a nivel global. «Pese a la diferencia geográfica y
social, queda claro que como condición humana tenemos más en común que
diferencias,» destaca Cortés.
Originario de Guadalajara, Pavel Cortés ha
estado vinculado al FICG desde sus años de estudiante en la Universidad de
Guadalajara. Con una licenciatura en Artes Audiovisuales y una maestría en
Estudios Cinematográficos, Cortés ha convertido su pasión por el cine en una
carrera dedicada a promover la diversidad y la inclusión en el séptimo arte.
«Desde que yo tengo memoria había una
fascinación por el festival y por las grandes personalidades que participaban
del mismo,» recuerda. Esta pasión lo llevó a involucrarse como voluntario
en el festival y, con el tiempo, a fundar y dirigir el Premio Maguey. «He
tenido la fortuna de crecer en un entorno de apertura absoluta,» señala,
refiriéndose a la influencia de su familia académica y cinéfila.
A pesar de los avances logrados, Cortés
subraya que la lucha por la igualdad y la aceptación de la diversidad sexual
aún enfrenta grandes desafíos. «México sigue ocupando el segundo lugar de
países en Latinoamérica con crímenes de odio y transfeminicidios,»
advierte, recordando la urgencia de continuar trabajando por un cambio real.
En un mundo ideal, no debería ser necesario
tener festivales de cine específicos para mujeres, pueblos originarios o
diversidad sexual. Sin embargo, la realidad es diferente, y festivales como el
FICG y secciones como el Premio Maguey juegan un papel crucial en visibilizar y
celebrar la diversidad en todas sus formas.
Cortés concluye con un mensaje de
celebración y esperanza, haciendo referencia a la fiesta de la que todo el
mundo habla, la fiesta Maguey: «Esta noche es una celebración a la
cinematografía española y a la diversidad. Si bien hay muchas cosas pendientes
y tragedias que afectan a la comunidad LGBTQ+, también hay mucho que celebrar.
Esta es una invitación a reflexionar, dialogar y, sobre todo, celebrar la
diversidad en el cine y en nuestras vidas.»
El Festival Internacional de Cine en
Guadalajara sigue siendo un faro de inclusión, diversidad y excelencia
cinematográfica, y el Premio Maguey es un testimonio del poder transformador
del cine para reflejar y cambiar nuestra sociedad.
