La sociedad de las nieves.

En la última entrega de J.A. Bayona, «La Sociedad de las Nieves», nos embarcamos en un vuelo que se estrella directo en los Andes del cliché cinematográfico. Basada en el libro de Pablo Vierci, esta película nos lleva a 1972, donde el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrella en un glaciar, dejando ... Leer más

En la última entrega de J.A. Bayona, «La Sociedad de las Nieves», nos embarcamos en un vuelo que se estrella directo en los Andes del cliché cinematográfico. Basada en el libro de Pablo Vierci, esta película nos lleva a 1972, donde el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrella en un glaciar, dejando a 29 de sus 45 pasajeros para luchar contra las adversidades.

Sin embargo, a medida que exploramos este drama de supervivencia, nos encontramos con algunas turbulencias narrativas. Las interpretaciones, aunque normales, parecen atrapadas en una telenovela de domingo, con excesivos primeros planos que dejan a los actores luchando por transmitir emoción. La falta de empatía con el espectador solo se salva por la indulgencia de los espectadores que conocen la fama del director. 

Los efectos especiales y el decorado, que parecen haber sido tomados de unas vacaciones en Granada, dejan perplejo al público. ¿Dónde se fueron los 60 millones de euros de presupuesto? Esta es una pregunta tan misteriosa como el destino del vuelo 571. El desajuste entre la realidad y las expectativas de ver una gran producción crea un desasosiego en el espectador que ha recabado datos antes de ver el film, mejor ir sin leer nada.

Muy de Hollywood

A pesar de estas turbulencias, la película intenta rescatarse centrándose en la vida anterior al desastre. Sin embargo, la elección de mostrar flashbacks ochenteros parece más un intento de desviar la atención que un esfuerzo creativo genuino. Como si estuviéramos viendo un episodio de una serie en Amazon, nos presentan a los actores principales y sus currículos, como si estuvieran tratando al espectador como lo suelen hacer las películas de Hollywood. Y es esto mismo, la similitud con este cine lo que ha hecho que esta sea la cinta seleccionada de forma express para representar a España en los Oscar, y que probablemente tenga éxito.

Lo más sorprendente es que, en una historia ambientada en Chile, no se menciona a Pinochet. En un mundo donde el cine chileno ha abrazado su pasado político, se agradece que los hechos pasaran antes del golpe de estado.

¿Original o falta de ideas?

Es evidente que la obra no es la primera ni será la última película que explore este accidente aéreo andino. ¿La importancia de revivirlo? Quizás sea una forma de decir: «Sí, lo sabemos, ya lo hemos visto, pero ahora con más efectos especiales, con un presupuesto abultado y un título elegante». Una especie de glamour en la desdicha.

Se esperaba más de este director y de este presupuesto, que está consiguiendo ganarse una fama similar a la de Almodovar, que su simple nombre sube la categoría del film varios puntos. En este caso, fuera de mantener una tensión duradera y aprovechándose de que la historia es ya de por sí inquietante, objetivamente hablando para nosotros no se ven otros grandes valores a destacar.

Opinión: 3/5

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