
El responsable de CineGouna Funding y presidente de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) analiza, durante una entrevista en el Festival de Cine de El Gouna, la transformación de la industria audiovisual árabe, el papel de los fondos de financiación, los conflictos de intereses en la crítica cinematográfica y la profunda reforma de una federación que, según sus cifras, reúne a más de 1.600 profesionales de 80 países.
El cine árabe atraviesa una etapa de creciente reconocimiento internacional. Sus películas participan regularmente en los principales festivales del mundo, mientras que una red cada vez más extensa de fondos, mercados de coproducción y programas de desarrollo permite a sus cineastas acceder a recursos que hace dos décadas resultaban mucho más difíciles de conseguir. En este contexto, el Festival de Cine de El Gouna, que celebra su novena edición del 15 al 23 de octubre de 2026 en esta ciudad turística egipcia situada a orillas del mar Rojo, se ha consolidado como un punto de encuentro para productores, realizadores, distribuidores y profesionales de la industria cinematográfica internacional.
Uno de los profesionales que participan en el fortalecimiento de estas estructuras es el egipcio Ahmed Shawky, director de CineGouna Funding, la plataforma de financiación y coproducción del festival. Shawky ocupa además, desde septiembre de 2025, la presidencia de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI), una organización centenaria que representa a críticos y periodistas especializados de todo el mundo. Su doble responsabilidad, vinculada por un lado al desarrollo industrial del cine y por otro a la independencia de la crítica, le permite observar desde dos perspectivas diferentes los cambios que atraviesa el sector audiovisual.
Durante una extensa entrevista realizada en El Gouna, Shawky aborda el funcionamiento de los fondos cinematográficos, la cooperación entre festivales árabes, el futuro de CineGouna, las dificultades económicas de los críticos y la renovación institucional de FIPRESCI. También reflexiona sobre el significado de haberse convertido en el primer presidente de la federación procedente de fuera de Europa y Norteamérica, y explica cómo una organización históricamente vinculada a una figura central ha pasado a funcionar mediante una dirección colegiada, electa y voluntaria.
Una plataforma que acompaña al cine árabe desde sus primeras etapas
CineGouna Funding nació en 2017, coincidiendo con la creación del propio festival, inicialmente bajo el nombre de CineGouna SpringBoard. Su objetivo consiste en identificar proyectos cinematográficos árabes en desarrollo o posproducción y facilitarles herramientas para que puedan convertirse en películas terminadas y encontrar un recorrido internacional.
«Soy el responsable de CineGouna Funding, que es la plataforma de coproducción del festival. Comenzó en 2017 y busca los mejores proyectos cinematográficos árabes en desarrollo y posproducción. Cada año seleccionamos aproximadamente veinte proyectos e intentamos ayudarlos y apoyarlos», explica Shawky. En la edición de 2026, la plataforma ha seleccionado 19 proyectos, trece en fase de desarrollo y seis en posproducción, que participan en un programa de asesoramiento profesional, encuentros de coproducción y oportunidades de financiación.
Su trabajo no se limita a elegir las películas que participarán en el programa. También implica supervisar todas las etapas del proceso, desde la recepción de candidaturas hasta la selección final, pasando por la organización de sesiones de formación, asesorías profesionales y reuniones con potenciales socios financieros. «Superviso todo el programa, desde las inscripciones y la selección hasta la preparación de las sesiones de formación y mentoría. También me encargo de la comunicación con las empresas y entidades que patrocinan los premios y de coordinar el funcionamiento del programa junto a mi equipo», señala.
La plataforma constituye una de las principales herramientas industriales del festival, que no pretende limitarse a exhibir películas ante el público, sino intervenir directamente en su desarrollo y producción. En una región donde las posibilidades de financiación varían considerablemente entre países, los encuentros internacionales de coproducción se han convertido en una vía importante para sacar adelante proyectos que difícilmente podrían financiarse exclusivamente en sus mercados nacionales.
Shawky, sin embargo, evita atribuir a El Gouna un protagonismo exclusivo en el crecimiento del cine árabe. Recuerda que festivales como los de Abu Dabi y Dubái comenzaron a impulsar mercados de coproducción antes de que otras citas regionales desarrollaran sus propias plataformas. Posteriormente, El Cairo, Marrakech y otros festivales adoptaron iniciativas similares.
«No diría que CineGouna haya sido la principal fuerza impulsora, pero sí una de las más importantes. Junto con otros mercados y fondos de la región, hemos tenido un impacto colectivo en la manera en que se hacen las películas, cómo se desarrollan y cómo se presentan al mundo para conseguir coproducciones, distribución y ventas internacionales», sostiene.
Para el responsable egipcio, este proceso coincide con una transformación general de la industria cinematográfica mundial. La coproducción internacional se ha convertido en una fórmula habitual para las películas que aspiran a circular por grandes festivales y mercados. El cine árabe, que históricamente encontraba obstáculos para acceder a esos circuitos, dispone ahora de una infraestructura regional que facilita sus relaciones con productores europeos, asiáticos y de otras partes del mundo.
«Si observamos la programación de cualquier gran festival internacional, probablemente encontraremos varias películas árabes. Hace veinte años no sucedía lo mismo. Por tanto, existe un impacto real», afirma.
El futuro de CineGouna: financiación, formación, televisión y mercados
La expansión de CineGouna durante sus nueve años de existencia ha dado lugar a una estructura que busca acompañar a los profesionales en diferentes momentos de sus carreras. Shawky considera que el programa industrial del festival ya ofrece respuestas a buena parte de las necesidades del sector, aunque reconoce que todavía debe crecer en dimensión e influencia internacional.
Los jóvenes que comienzan a trabajar en el cine pueden participar en CineGouna Emerge, una iniciativa concebida para familiarizarlos con los festivales y el funcionamiento de la industria. Quienes ya disponen de un proyecto cinematográfico pueden acudir a CineGouna Funding para buscar financiación y socios. A estas dos herramientas se suman CineGouna Forum, dedicado a conferencias, clases magistrales, conversaciones y talleres, y CineGouna Market, que reúne a empresas y entidades profesionales.
La novedad de esta edición es CineGouna Series, una iniciativa destinada a proyectos televisivos. «Si eres un talento emergente que intenta comprender qué es un festival y cómo funciona la industria, puedes solicitar participar en CineGouna Emerge. Si ya estás haciendo películas y tienes un proyecto que necesita financiación, puedes acudir a CineGouna Funding. Y si prefieres trabajar en televisión y tienes una idea para una producción televisiva, ahora existe CineGouna Series», detalla.
La incorporación de las series amplía el campo de actuación del festival, que hasta ahora había concentrado buena parte de sus iniciativas profesionales en el desarrollo y la financiación de proyectos cinematográficos.
Cuando se le pregunta dónde imagina CineGouna dentro de diez años, Shawky plantea un objetivo que va más allá de aumentar los premios o el número de proyectos seleccionados. «Lo que buscamos en los próximos años, y espero que no tengamos que esperar otros diez, es trabajar a una escala mayor, incluso internacional, e intentar cubrir cualquier necesidad que todavía no esté atendida», responde.
Su aspiración es convertir CineGouna en un espacio de referencia para cualquier profesional relacionado con el audiovisual. «Nuestra situación ideal sería que todas las personas que trabajan o desean trabajar en esta industria pudieran encontrar algo beneficioso en CineGouna», resume.
La cooperación entre festivales árabes y el papel del Red Sea Fund
Aunque los festivales compiten por atraer estrenos, cineastas y figuras internacionales, Shawky considera que esa rivalidad no impide una colaboración efectiva cuando se trata de apoyar la producción cinematográfica. El Gouna mantiene relaciones con otras instituciones regionales y recibe representantes de diferentes festivales y fondos de financiación.
Entre los ejemplos menciona al Red Sea Fund, vinculado al Festival Internacional de Cine del Mar Rojo de Arabia Saudí, que participa por tercer año consecutivo concediendo un premio a uno de los proyectos de CineGouna. También señala la presencia de delegados del Festival de El Cairo y del Festival de Cartago, así como de profesionales relacionados con el Festival de Marrakech.
«Está abierto a todo el mundo. El Red Sea Fund, por tercer año consecutivo, concede aquí un premio a uno de los proyectos de CineGouna. También tenemos delegados del Festival de El Cairo y del Festival de Cartago», explica.
Marrakech no pudo enviar su delegación habitual debido a los preparativos de su próxima edición, aunque Shawky destaca la asistencia de Lamia Chraibi, profesional vinculada a los programas de desarrollo cinematográfico del certamen marroquí.
El responsable de CineGouna reconoce que existen pequeñas rivalidades entre festivales, particularmente por los estrenos y la presencia de determinados invitados, pero insiste en que esas diferencias forman parte del funcionamiento habitual de la industria. «Por supuesto, existe cierta competencia por los estrenos de películas o por algunos invitados. Pero eso forma parte del juego. Creo que, colectivamente, estamos trabajando juntos para apoyar a las películas y a los cineastas árabes», afirma.
Esta cooperación permite que un proyecto pueda pasar por distintas plataformas de desarrollo y financiación antes de alcanzar su versión definitiva. En lugar de funcionar como estructuras aisladas, los mercados regionales pueden complementar sus recursos y facilitar que las películas encuentren socios en diferentes países.
La independencia de la crítica frente a los intereses económicos
La conversación adquiere una dimensión diferente cuando Shawky aborda su segunda responsabilidad internacional: la presidencia de FIPRESCI. Su trabajo en una plataforma de financiación cinematográfica y su actividad como crítico plantean una cuestión especialmente sensible para el periodismo cultural: cómo mantener la independencia profesional cuando se participa simultáneamente en estructuras relacionadas con la producción y promoción de películas.
Shawky defiende que ambas actividades pueden desarrollarse de manera compatible siempre que existan reglas claras y una separación efectiva entre las responsabilidades. «Mi trabajo en CineGouna Funding no consiste en ser parte interesada de ningún proyecto. Intentamos ayudar a esos proyectos todo lo posible, ponerlos en contacto con personas que puedan estar interesadas, ofrecerles formación y facilitarles financiación, pero esta procede principalmente de terceros», explica.
Según detalla, CineGouna concede directamente dos premios, decididos por un jurado independiente, mientras que los demás reconocimientos proceden de patrocinadores que realizan sus propias evaluaciones. Durante la entrevista, Shawky señala que en la edición de 2026 está prevista la entrega de 35 premios aportados por diferentes entidades colaboradoras. La plataforma había anunciado previamente una dotación global de premios económicos y profesionales superior a los 300.000 dólares.
El presidente de FIPRESCI asegura que su participación en CineGouna no condiciona sus valoraciones como crítico cinematográfico. «Cuando escribo sobre películas, lo hago de manera completamente independiente. He tenido muchos casos de proyectos que pasaron por CineGouna y que posteriormente recibieron críticas poco positivas por mi parte», afirma.
La cuestión, sin embargo, trasciende su situación personal. Shawky reconoce que cada vez más críticos trabajan también en festivales, universidades, fondos cinematográficos y otras instituciones culturales, en parte porque la crítica profesional ha dejado de proporcionar ingresos suficientes para muchos de sus integrantes.
«Realizamos encuestas periódicas entre los miembros de FIPRESCI para conocer cómo trabajan, cómo se financian y cómo consiguen ganarse la vida. Somos conscientes de que cada vez resulta más difícil mantener un nivel de vida adecuado dedicándose exclusivamente a la crítica cinematográfica», señala.
Esta precariedad obliga a muchos profesionales a combinar distintas ocupaciones. La federación cuenta con miembros que desarrollan actividades académicas, programan festivales o colaboran con instituciones públicas de financiación cinematográfica. Para evitar que esas relaciones comprometan la credibilidad de los premios de la crítica, FIPRESCI establece incompatibilidades específicas.
«Si trabajas activamente en la producción, distribución o promoción de películas, no puedes formar parte de los jurados de FIPRESCI. Si se trata de una actividad temporal, puedes suspender tu afiliación hasta que termine. Y si tienes algún tipo de implicación con una película, debes comunicarlo», explica.
El procedimiento resulta especialmente importante porque los jurados suelen constituirse antes de que los festivales anuncien sus programaciones. Un crítico puede aceptar participar en un jurado y descubrir posteriormente que una de las películas seleccionadas mantiene alguna relación con su trabajo profesional.
Shawky utiliza un ejemplo hipotético relacionado con un documental desarrollado en CineGouna que posteriormente fuera seleccionado en un festival como DocsBarcelona. Si él hubiera sido elegido miembro del jurado, considera que tendría la obligación de comunicar su relación con el proyecto y solicitar su sustitución.
«Diría que tengo que ser reemplazado. No formaría parte de ese jurado porque existe un conflicto de intereses», explica. Según su experiencia, este tipo de situaciones han sido poco frecuentes y no han generado problemas significativos durante su etapa al frente de la federación.
El primer presidente de FIPRESCI fuera de Europa y Norteamérica
La llegada de Ahmed Shawky a la presidencia de FIPRESCI representa un cambio histórico para una organización fundada en 1925 y tradicionalmente dirigida desde el ámbito europeo y norteamericano. Elegido en septiembre de 2025, el crítico egipcio se convirtió en el primer presidente procedente de fuera de esas regiones, un hecho que interpreta como parte de una transformación más amplia de las relaciones culturales internacionales.
Aunque reconoce que el crecimiento del cine árabe ha contribuido a ampliar sus contactos profesionales, rechaza que su elección deba entenderse únicamente como una consecuencia del reconocimiento internacional de esa cinematografía.
«No diría que está relacionado directamente con el cambio del cine árabe, sino con la transformación del discurso global y de la manera en que el mundo se relaciona con personas procedentes de diferentes contextos», explica.
Para Shawky, el cambio consiste en abrir las instituciones internacionales a profesionales que históricamente habían permanecido alejados de sus principales centros de decisión. «Si yo fuera mexicano o camerunés, sería lo mismo. El mundo está cambiando para ofrecer más oportunidades a personas que no proceden del centro occidental que dirigió durante décadas la mayoría de las organizaciones internacionales», sostiene.
El presidente de FIPRESCI insiste, sin embargo, en que la diversidad geográfica no puede sustituir a la competencia profesional. «Una vez que llegas a esa posición, tienes que demostrar tus capacidades y que puedes hacer el trabajo, no solamente porque procedas de un contexto determinado, sino porque eres la persona adecuada para esa responsabilidad», afirma.
Su elección también supone, a su juicio, una obligación de facilitar el acceso de profesionales procedentes de otras regiones históricamente poco representadas. «Estoy orgulloso de haber tenido este privilegio histórico. Es un gran honor, pero también una enorme responsabilidad. Tengo que transmitir correctamente el relevo y ofrecer oportunidades a personas que proceden no solamente de mi región, sino de todas aquellas que estuvieron históricamente marginadas», declara.
Shawky asegura que esta orientación ya se refleja en la composición de los jurados internacionales de FIPRESCI, donde la federación intenta ampliar la representación de diferentes países, procedencias y generaciones.
Según las cifras que proporciona durante la entrevista, la organización reúne actualmente a más de 1.600 miembros de 80 países. Pese a esa dimensión internacional, su funcionamiento económico continúa siendo limitado.
«Somos una federación pequeña. Dependemos principalmente del esfuerzo y las contribuciones de nuestros miembros. Tenemos una red extraordinaria, pero no disponemos de grandes fuentes de financiación. Ni siquiera contamos con un patrocinador o una institución que nos financie. Nos sostenemos de manera independiente mediante las cuotas de afiliación», explica.
El legado de Klaus Eder y el final de una estructura personalista
Uno de los cambios más importantes que describe Shawky es la reorganización interna de FIPRESCI tras el prolongado liderazgo de Klaus Eder, figura central de la federación desde 1988 y durante 38 años de servicio.
Lejos de cuestionar su legado, el presidente egipcio reconoce que Eder desempeñó un papel decisivo en la supervivencia y expansión de la organización durante una etapa de grandes transformaciones tecnológicas y profesionales.
«Klaus hizo un trabajo extraordinario. Protegió a la federación y la mantuvo viva en una época en la que muchas organizaciones similares desaparecieron», afirma.
Shawky recuerda que, cuando FIPRESCI fue fundada en 1925, las asociaciones internacionales constituían una herramienta esencial para establecer relaciones entre periodistas y críticos de distintos países. Esa función mantuvo su importancia durante buena parte del siglo XX, especialmente en las décadas de 1960, 1970 y 1980.
La llegada de internet transformó radicalmente las comunicaciones internacionales y redujo la necesidad de recurrir a grandes estructuras asociativas para establecer contactos profesionales. Pese a ello, Eder consiguió ampliar considerablemente la presencia de FIPRESCI en festivales.
«Cuando asumió sus responsabilidades en 1988, creo que FIPRESCI tenía alrededor de quince jurados al año. Cuando dejó el cargo, teníamos aproximadamente setenta. Amplió nuestra presencia a todos los rincones del mundo», destaca.
El problema, según Shawky, no residía en los resultados, sino en la dificultad de mantener un modelo de funcionamiento concentrado en una sola persona. Eder ocupaba el puesto de secretario general, un cargo no electivo desde el que coordinaba buena parte de las actividades cotidianas de la organización, con el apoyo de algunos colaboradores.
Su situación profesional también era diferente de la que afrontan los actuales responsables. Eder había comenzado esa etapa cerca de su jubilación como periodista de la radio alemana y recibía una asignación anual por su trabajo en la federación.
«Nosotros no podemos funcionar así. Todos tenemos otros trabajos y no podemos dedicarnos a FIPRESCI a tiempo completo. Tiene que ser una actividad voluntaria», explica Shawky.
La cantidad de trabajo administrativo constituye otro obstáculo. La organización debe negociar con festivales, recibir solicitudes de participación, seleccionar jurados, coordinar las condiciones de participación, comprobar los requisitos profesionales y publicar los informes y resultados de cada certamen.
«Enviamos miles de correos electrónicos cada mes. Cada jurado necesita al menos cien correos entre las comunicaciones con el festival, las solicitudes, la selección de participantes, el seguimiento y los informes. No es posible que una sola persona haga todo eso, especialmente si también tiene que trabajar», señala.
Una FIPRESCI democrática, con cargos electos y trabajo voluntario
La respuesta de la nueva dirección fue modificar los estatutos de FIPRESCI y sustituir el modelo anterior por una estructura colegiada. La reforma fue aprobada mediante votación en la Asamblea General y eliminó el cargo de secretario general, además de establecer mandatos de cuatro años para los responsables de la federación. Según explica Shawky, los nuevos estatutos también limitan a dos los mandatos consecutivos de los integrantes de la dirección.
«Decidimos democratizar la federación. Aprobamos unos nuevos estatutos en los que ya no existe un secretario general ni puestos contratados. Todos los miembros de la dirección deben ser elegidos y sus mandatos están limitados a dos períodos de cuatro años», explica.
La nueva estructura está formada por un presidente y tres vicepresidentas, que comparten las responsabilidades de gestión. Junto a Shawky trabajan Paola Casella, de Italia; Elena Rubashevskaya, de Ucrania, y Marina Kostova, de Macedonia del Norte. La composición de la dirección fue confirmada oficialmente por FIPRESCI tras la Asamblea General celebrada en Budapest en septiembre de 2025.
La organización funciona ahora mediante un reparto de competencias. Paola Casella se ocupa de las relaciones con los festivales y de las cuestiones relacionadas con la composición de los jurados. Marina Kostova gestiona las comunicaciones internas, recibe las solicitudes de participación y coordina las respuestas a los miembros seleccionados. Elena Rubashevskaya dirige las tareas editoriales, supervisa los contenidos de la página web, los informes y la comunicación pública de la federación.
Shawky, por su parte, se encarga de las afiliaciones. «Soy responsable de comprobar todas las nuevas solicitudes de ingreso, tanto de países como de individuos, y de asegurarme de que no existan conflictos de intereses y que las personas cumplan los requisitos para formar parte de FIPRESCI», explica.
Las decisiones se adoptan mediante reuniones y consultas periódicas entre los integrantes del equipo. El presidente considera que este funcionamiento permite distribuir mejor las responsabilidades y evita que el futuro de la organización dependa de la disponibilidad de una sola persona.
La nueva dirección ha impulsado durante 2025 y 2026 una renovación de la imagen pública de FIPRESCI. Entre las modificaciones menciona el rediseño de la página web, una mayor actividad en redes sociales y una comunicación más moderna con sus miembros y con los festivales internacionales.
«Creo que ahora la gente nos toma más en serio y considera que nos estamos convirtiendo en una organización más moderna», afirma.
Sundance, Doha y la expansión de los jurados internacionales
El centenario de FIPRESCI, celebrado en 2025, también ha servido para aumentar la visibilidad de la federación. Según Shawky, durante 2026 varios festivales importantes se han interesado por incorporar jurados de la crítica internacional a sus programaciones.
Entre los certámenes mencionados figuran Doha y Sundance, dos colaboraciones especialmente relevantes por sus características y por las oportunidades que pueden ofrecer a los miembros de la federación.
Shawky destaca particularmente el acercamiento de Sundance, un festival estadounidense que tradicionalmente no ha tenido la misma presencia de jurados independientes de asociaciones internacionales que certámenes como Cannes o Berlín.
«Sundance se puso en contacto con nosotros y nos dijo que quería conversar, conocer lo que estábamos haciendo y estudiar nuestra participación. Para nosotros es histórico poder constituir nuestro primer jurado en Sundance», explica.
La colaboración ya ha sido anunciada oficialmente y comenzará en la edición del 21 al 31 de enero de 2027, cuando el festival estadounidense se celebre por primera vez en Boulder, Colorado, tras su traslado desde Park City, Utah. El jurado FIPRESCI estará compuesto por tres críticos internacionales y concederá dos premios, uno a la mejor ópera prima de ficción y otro a la mejor ópera prima documental, entre las películas participantes en las correspondientes competiciones internacionales.
Para Shawky, la coincidencia de la llegada de FIPRESCI con el cambio de sede del festival abre una nueva etapa de colaboración entre ambas instituciones.
También menciona la ampliación de jurados en otros festivales documentales y señala que durante 2026 la federación ha incorporado aproximadamente una docena de nuevas colaboraciones.
La expansión no responde únicamente a una estrategia de aumentar cifras. El presidente sostiene que FIPRESCI debe seleccionar cuidadosamente los festivales con los que trabaja, atendiendo a su profesionalidad, al interés de las películas presentadas y al respeto que muestran hacia los críticos.
En el momento de la entrevista, calcula que la federación mantiene presencia en alrededor de noventa festivales internacionales. Preguntado por la posibilidad de establecer un objetivo concreto de crecimiento, evita fijar un número máximo.
«Mientras se trate de un festival serio, nuestros críticos puedan descubrir películas nuevas que no hayan visto en otros certámenes, y se respeten las condiciones profesionales y nuestros criterios para formar jurados, podemos incorporar algunos más», explica.
El crecimiento de la federación también permite ampliar las oportunidades de participación de sus miembros, especialmente de aquellos que proceden de países con menor presencia histórica en los circuitos internacionales.
Dos responsabilidades ante una industria en transformación
Las dos actividades principales de Ahmed Shawky, al frente de CineGouna Funding y de FIPRESCI, reflejan algunos de los desafíos que afronta actualmente el cine internacional. Por un lado, la necesidad de crear mecanismos de financiación capaces de facilitar el desarrollo de películas procedentes de cinematografías con recursos limitados. Por otro, la obligación de preservar una crítica independiente en un contexto en el que sus profesionales encuentran cada vez más dificultades para vivir exclusivamente del periodismo cultural.
El Gouna representa para Shawky una de las plataformas desde las que el cine árabe puede fortalecer su presencia internacional, pero también un ejemplo de cómo los festivales están ampliando sus funciones. Ya no se trata únicamente de proyectar películas y entregar premios, sino de acompañar proyectos, formar profesionales, facilitar relaciones comerciales y contribuir al desarrollo de una industria regional.
FIPRESCI, por su parte, afronta una transformación institucional que pretende asegurar su continuidad mediante una estructura más democrática, una distribución colectiva de responsabilidades y una mayor diversidad geográfica entre sus representantes.
Ambos procesos comparten una misma idea: ampliar las oportunidades de participación en un sector que durante décadas estuvo condicionado por centros de decisión relativamente reducidos. En el caso del cine árabe, esa apertura se manifiesta en una mayor circulación de películas y en la multiplicación de mercados y fondos de coproducción. En el de la crítica cinematográfica, en la posibilidad de que profesionales de diferentes regiones asuman responsabilidades dentro de una federación internacional centenaria.
Shawky insiste en que los cambios no deben medirse únicamente por los cargos que ocupan determinadas personas o por la cantidad de premios concedidos, sino por la capacidad de las instituciones para mantenerse útiles y ofrecer oportunidades reales a quienes forman parte de ellas. Desde los espacios profesionales del Festival de El Gouna, esa visión se traduce en una apuesta por una industria cinematográfica más conectada, por una crítica capaz de preservar su independencia y por unas organizaciones internacionales que reflejen mejor la diversidad del cine contemporáneo.