Sirat, dirigida por Oliver Laxe, compite en el Festival de Cannes 2025. Rodada en Marruecos, la película sigue un viaje por el desierto que explora la soledad, la espiritualidad y la búsqueda de conexión humana. Wasima López y Seguí López, junto a actores no profesionales, interpretan a los personajes, guiados por un guion que combina improvisación con una estructura definida. La narrativa transita de la introspección a la celebración colectiva, cerrando con un retorno a la calma.
critica Sirat. CANNES 2025
Sirat, dirigida por Oliver Laxe, compite en el Festival de Cannes 2025. Rodada en Marruecos, la película sigue un viaje por el desierto que explora la soledad, la espiritualidad y la búsqueda de conexión humana. Wasima López y Seguí López, junto a actores no profesionales, interpretan a los personajes, guiados por un guion que combina ... Leer más
Sirat abre con un ritmo lento, usando planos con música largos para sumergir al espectador en el desierto marroquí, donde la arena y el cielo reflejan el aislamiento de los personajes. Laxe convierte el paisaje en un protagonista, con el agua —presente en reflejos, sonidos y charcos— como símbolo de vida y temor, sobre todo al final. La soledad domina la primera mitad, con los personajes moviéndose en silencio, enfrentando sus conflictos internos. La cámara, casi estática, captura gestos mínimos, como la mano de un hombre rozando la arena o el rostro de López bajo la luz del atardecer.A mitad del film, la narrativa cambia. Una fiesta irrumpe, con música, baile y cuerpos en movimiento, rompiendo la quietud. Esta transición, aunque abrupta, refleja el deseo humano de escapar del vacío a través de la comunidad. Las actuaciones no profesionales aportan autenticidad: los rostros, sin artificio, transmiten alegría y fragilidad. Sin embargo, el ritmo acelera hacia el final, donde la multitud se disuelve y la calma regresa, dejando a los personajes en un estado de aceptación serena. Este arco —de la soledad al caos y de vuelta a la quietud— es el núcleo emocional de Sirat.La dirección de fotografía destaca por su precisión, usando la luz natural para contrastar la aridez del desierto con la fluidez del agua. El sonido, desde el viento hasta los pasos, amplifica la inmersión, mientras el montaje equilibra los momentos contemplativos con los de intensidad. En proyecciones, el público permaneció en silencio, con instantes de tensión que mantuvieron la atención fija, un logro en un festival donde la paciencia puede flaquear.Temáticamente, Sirat aborda la alienación desde una perspectiva marroquí, pero su retrato de la lucha interna es universal. Laxe no explica ni resuelve: deja que las imágenes hablen, confiando en la capacidad del espectador para interpretar. La película no es accesible para todos; su ritmo inicial puede alienar a quienes busquen acción constante. Aún así, su honestidad y su capacidad para evocar emociones crudas la distinguen. Comparada con el resto de la competición de Cannes 2025, Sirat ofrece una experiencia singular, menos narrativa que sensorial.Contexto en CannesLaxe es un habitual en Cannes. Todos vós sodes capitáns (2010) ganó el Premio FIPRESCI en la Quincena de Realizadores; Mimosas (2016) obtuvo el Gran Premio en la Semana de la Crítica; y O que arde (2019) se llevó el Premio del Jurado en Un Certain Regard. Sirat marca su debut en la competición oficial.ProducciónProducida por un equipo internacional, Sirat aprovecha el entorno marroquí. La fotografía, el sonido y el montaje refuerzan la visión de Laxe. López y López aportan autenticidad, mientras los no profesionales dan crudeza a la narrativa.ProbFanilidades de premiosSirat es candidata a la Palma de Oro, Mejor Dirección o Mejor Guion, según críticas iniciales. Su recepción en proyecciones sugiere potencial para premios, aunque enfrenta competencia fuerte. El jurado, con Juliette Binoche, Halle Berry y Dieudo Hamadi, decidirá.