¿Qué hace a Aguilar de Campoo, un pequeño pueblo español, tan atractivo para los cortometrajes mexicanos?
Resulta casi surreal imaginar que un lugar con menos de 7,000 habitantes, famoso por el dulce aroma a galleta que impregna sus calles gracias a fábricas como Gullón, pueda ser un punto de encuentro cinematográfico de talla internacional. Sin embargo, Aguilar de Campoo, en la provincia de Palencia, España, se ha convertido en una meca para los cortometrajistas mexicanos y de todo el mundo, gracias al Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo (AFF).
Este festival, con más de 30 años de historia, no solo celebra el cine en su formato más breve, sino que también crea puentes entre diferentes culturas cinematográficas. La presencia de México no pasa desapercibida, con una selección de cortometrajes, realizadores y hasta jurados que viajan desde nuestro país para formar parte de este evento único. Incluso Claudio Zilleruelo, director del prestigioso festival mexicano Black Canvas, se unió al jurado de esta edición, consolidando la conexión entre ambos países.
México en el AFF: representación en varias secciones
En la edición 2024, México brilló en diferentes secciones del festival. En la competencia oficial destacó Ella se queda de Marinthia Gutiérrez, una propuesta que explora temas de introspección y conexión humana. También se presentó Las bocas del suizo-mexicano Valentín Merz, una coproducción que formó parte de la sección NEXO, diseñada para fortalecer lazos entre cineastas de España y México.
En la categoría MiniAguilar, dedicada al público infantil, México estuvo representado por The Lost White de Laura Pizzato, y Dolores, de Cecilia Andalón, quien ya participó en festivales como el de Guadalajara en Jalisco.
En el texto, hay 16 cortometrajes latinoamericanos representados, distribuidos por países de la siguiente manera: