
Los Premios Quirino y el Foro de Coproducción y Negocio se están
llevando a cabo en la isla española de Tenerife, del 9 al 11 de
mayo. Este evento reúne a profesionales de la animación
iberoamericana con el objetivo de reconocer lo mejor de esta
industria y promover la colaboración entre países.
En su séptima edición, los Premios Quirino de la Animación
Iberoamericana recibieron un total de 247 obras de 15 países
distintos, abarcando desde largometrajes hasta videoclips. España
encabeza la lista de países participantes, seguida de Brasil,
Argentina, México, Portugal, Chile o Colombia. La diversidad y
vitalidad de la animación en la región latina se reflejan en esta
convocatoria.
El nombre de estos premios rinde homenaje a Quirino Cristiani,
pionero en la animación, creador de la primera película animada de
la historia, «El apóstol«, en 1917. Su trabajo marcó el
inicio de la animación iberoamericana que celebramos hoy en día.
Durante el evento, tuvimos la oportunidad de conversar con una
destacada figura del cine de animación chileno: Cristóbal León,
quien junto a Joaquín Caciña, quienes estuvieron como finalistas
con el videoclip «I inside the old I dying«, y también
presentarán «Los Hiperbóreos» en Cannes próximamente.
Cristóbal León reflexiona sobre la importancia de la cultura
hispanoamericana compartida, señalando que «tenemos una cultura
en común que a veces pasamos por alto. Nos enfocamos demasiado en
Europa y Estados Unidos, pero podríamos ser más fuertes si nos
apoyáramos más entre nosotros, los latinos«.
En cuanto al apoyo al cine de animación en Chile, Cristóbal
menciona que existen fondos especiales para animación divididos en
preproducción, producción y postproducción, lo que facilita la
financiación de las películas. El director señala que «si te
ganas los tres fondos puedes financiar bien tu película. Yo no me
puedo quejar, he tenido mucho apoyo para hacer mis películas»,
continúa diciendo que «he tenido mucha suerte, o quizás
disciplina, o una mezcla«.
Sobre la posibilidad de coproducción con otros países, comenta que
«en nuestras primeras películas protegíamos mucho nuestro
control creativo y éramos muy conservadores a la hora de coproducir,
para no arriesgar ese control», continúa indicando que eso ha
cambiado «creo que ahora estamos en una posición que nos
permite jugar más y estamos evaluando las posibilidades de
coproducción para nuestros dos nuevos proyectos» .
Destaca hitos importantes para la animación chilena, como el Oscar
ganado por «Historia de un oso«, la nominación para el
Oscar por «Bestia«, en la que también trabajó, y «La
casa lobo«, la primera película de stop motion chilena,
dirigida por él mismo. Todo esto ha contribuido al desarrollo de una
escena animada, diversa y autoral en Chile, impulsada en parte por el
festival de cine de animación Chilemonos y el apoyo estatal continuo
durante los últimos años.
León sentencia «creo que vivimos una especie de época dorada
del cine chileno, y la animación se ve en eso. Esto es en parte
gracias al apoyo estatal sostenido que hemos tenido durante ya 30
años«.

