Por David Sánchez
Este film dirigido por Brady Corbet y protagonizada por Adrien Brody como László Tóth y Felicity Jones como Erzsébet Tóth, es una película que toma su nombre y espíritu del movimiento arquitectónico brutalista, aquel estilo surgido a mediados del siglo XX que aboga por la honestidad estructural, el hormigón crudo y una estética funcional sin adornos. Inspirada en figuras como Marcel Breuer —arquitecto húngaro-judío que emigró a Estados Unidos tras la guerra y dejó su huella en el brutalismo americano—, la cinta narra la odisea de un arquitecto que llega a América huyendo del Holocausto, con la ambición de construir no solo edificios, sino una nueva vida. Sin embargo, como una estructura mal calculada, la película se sostiene firme en su primera mitad para luego colapsar bajo su propio peso en la segunda.
