Roddy Dextre desde El Gouna, Egipto: «Hay niños que tienen que volverse adultos siendo niños»

Roddy Dextre llega al Festival de El Gouna con su premiado cortometraje peruano, tras recorrer 55 festivales y conquistar doce premios.

El director peruano Roddy Dextre en El Gouna Film Festival. Foto David Sánchez
El director peruano Roddy Dextre en El Gouna Film Festival. Foto David Sánchez

El director peruano presenta en el Festival de El Gouna Allá en el cielo, un cortometraje que ha recorrido unos 55 festivales y obtenido alrededor de doce premios. Tras su reconocimiento en la Berlinale, habla sobre la violencia en Perú, la situación política, las dificultades para financiar el cine latinoamericano y las conexiones culturales entre América Latina y el mundo árabe.

El cine peruano ha encontrado en Roddy Dextre a uno de sus representantes más visibles en el circuito internacional de cortometrajes. Su película Allá en el cielo (Nobody Knows the World), una coproducción de Perú, Colombia, España y México, ha construido una trayectoria que comenzó en la Berlinale de 2026 y que ahora llega al Festival Internacional de Cine de El Gouna, en Egipto. Con aproximadamente 55 selecciones internacionales y una docena de premios, según las cifras facilitadas por el propio director, la obra ha conseguido llevar una historia ambientada en un barrio popular peruano hasta espectadores de diferentes continentes. Desde que lo entrevistamos hacer unos meses en su presentación en Berlín muchas cosas han cambiado.

El cortometraje, de dieciocho minutos, sigue a Chito, un niño de once años que vive con su hermano mayor, Rockío, de dieciséis, en un barrio situado junto a un gran cementerio. En la azotea de su casa cuida unas palomas mensajeras utilizadas para transportar drogas. Su vida cambia cuando la violencia provoca la muerte de su hermano y lo enfrenta a un deseo de venganza que amenaza con arrebatarle definitivamente la infancia. A través de esta historia, Dextre explora las relaciones familiares, la violencia cotidiana y las posibilidades de encontrar humanidad incluso en los entornos más difíciles.

La película obtuvo una Mención Especial del jurado juvenil en la sección Generation 14plus de la 76.ª Berlinale y posteriormente continuó su recorrido por festivales de Europa, América y Asia. Entre sus reconocimientos destaca también el premio Golden Camera 300 a la mejor fotografía, concedido a Julián Amaru en el Festival Internacional de Cine Manaki Brothers, celebrado en Macedonia del Norte.

Imagen del film presente en el festival de cine de El Gouna
Imagen del film presente en el festival de cine de El Gouna

Durante una entrevista realizada en el Festival de El Gouna, Roddy Dextre repasa la trayectoria de la película, reflexiona sobre la creciente violencia en Perú, expresa sus preocupaciones por las políticas culturales y explica cómo el trabajo comunitario con actores sin experiencia profesional se convirtió en uno de los elementos fundamentales de su propuesta cinematográfica.

De Berlín a Egipto, pasando por más de cincuenta festivales

La llegada de Dextre a El Gouna forma parte de una intensa gira internacional que ha llevado al cineasta a presentar su trabajo ante públicos muy diferentes. Su presencia en Egipto responde a una invitación del festival, donde Allá en el cielo participa en competición.

«Vine invitado por el festival. Estamos en competencia con el cortometraje Allá en el cielo. Venimos de una gira. Hemos pasado por Francia, después por Montreal y ahora en El Gouna. La verdad es que el festival es increíble, es sorprendente», explica el director.

El recorrido comenzó en febrero de 2026, cuando la película se presentó en Berlín. Desde entonces, el cortometraje ha participado en numerosos encuentros internacionales, algunos de ellos especialmente relevantes para el cine de corta duración.

«Vamos alrededor de 55 o 56 festivales», señala Dextre. Entre los certámenes que recuerda figuran Short Shorts en Japón, Shanghái, Palm Springs, Viena y Huesca, además de Manaki Brothers, donde la película recibió uno de sus reconocimientos técnicos más destacados.

«Estuvimos en Manaki Brothers también, que lo ganamos a mejor fotografía. Fue un gran logro para el fotógrafo», comenta.

El galardón fue concedido al director de fotografía Julián Amaru, responsable de la imagen de un cortometraje que combina una puesta en escena de ficción con una aproximación visual cercana al documental. La película fue rodada en formato de 16 milímetros, una elección que forma parte de su identidad estética.

Para Dextre, la acumulación de selecciones y premios ha superado las expectativas iniciales del equipo. «Creo que el recorrido de festivales ha sido más que satisfactorio para nosotros», afirma.

La trayectoria todavía no ha concluido. «Vamos alrededor de doce premios en estos 55 o 56 festivales. Y todavía nos queda, hasta inicios del próximo año, algunos festivales más en espera de respuesta», explica.

Más allá de las cifras, el director destaca la posibilidad de comprobar cómo una historia vinculada a una realidad local puede despertar interés en sociedades muy diferentes. Desde Japón hasta Egipto, la película ha encontrado espectadores capaces de reconocer aspectos de sus propias experiencias en las vivencias de los protagonistas.

Una historia entre el documental y la ficción

Uno de los aspectos que más se repiten en los comentarios que recibe Allá en el cielo es su capacidad para transmitir autenticidad. Dextre reconoce que, durante las conversaciones con programadores y espectadores, ha identificado una apreciación recurrente: la sensación de estar viendo situaciones que podrían pertenecer a un documental, aunque formen parte de una obra de ficción.

«Definitivamente hay algo que se ha ido repitiendo y se ha ido apreciando a lo largo del transcurso de los festivales, que es básicamente esta mirada humanista, con respeto, de acercarse a estas realidades, que para mí no son ajenas», explica.

Esa proximidad tiene una raíz personal. El cineasta creció en un entorno en el que la calle constituía un espacio fundamental de convivencia y juego. Por eso, aunque la historia de Chito sea una construcción cinematográfica, reconoce en ella experiencias que forman parte de su propia memoria.

«Crecí en un barrio, jugando en las calles, y algo que me mencionan mucho es que se siente una mezcla de documental y ficción», señala.

El director considera que esa ambigüedad entre realidad y representación ha contribuido a la recepción internacional del cortometraje. Los espectadores pueden reconocer la construcción narrativa de una película, pero al mismo tiempo perciben que sus personajes, sus relaciones y su entorno poseen una dimensión profundamente real.

«Se siente que lo que estás mirando por instantes es absolutamente real y entra en esa zona gris en la que no sabes qué es realidad y qué es ficción», explica.

Para Dextre, esa cualidad está relacionada con su propia implicación en la historia. «Creo que es parte de ese sentido de pertenencia que tengo también con lo que hemos hecho», añade.

La película no pretende presentar la violencia únicamente como un elemento dramático, sino observar sus consecuencias sobre quienes viven dentro de ella. Esa aproximación humanista permite que la experiencia de los protagonistas conserve una dimensión cotidiana incluso cuando la narración aborda acontecimientos especialmente dolorosos.

La violencia en Perú y los niños obligados a crecer demasiado pronto

La violencia constituye uno de los elementos centrales de Allá en el cielo. El asesinato del hermano mayor del protagonista transforma la vida de Chito y lo obliga a enfrentarse a una realidad para la que todavía no está preparado.

Durante la entrevista, Dextre relaciona directamente el argumento de la película con la situación que atraviesa Perú, donde considera que la inseguridad y la criminalidad han adquirido una presencia cada vez mayor.

«Lamentablemente, la violencia ha crecido en nuestro país», afirma.

El director señala diferentes factores que, desde su perspectiva, contribuyen a agravar el problema. Entre ellos menciona la falta de políticas públicas eficaces y la expansión de actividades criminales que afectan a la vida cotidiana y a las instituciones.

«La falta de políticas públicas, la extorsión, el sicariato, las drogas, no solamente han tomado el espacio público, sino también han tomado el espacio político», sostiene.

Su preocupación no se limita a la presencia de delincuencia en determinados barrios. Dextre considera que la violencia se convierte en un problema especialmente difícil de resolver cuando termina condicionando también las estructuras políticas.

«Cuando el espacio público y el espacio político se ven tomados por la violencia, es muy difícil salir de ella», afirma.

Sin embargo, las consecuencias que más le preocupan son las que afectan a los menores. Los niños que crecen en estos contextos se encuentran expuestos a experiencias que pueden alterar su desarrollo y obligarlos a asumir responsabilidades y preocupaciones propias de los adultos.

«Hay infancias que están expuestas a crecer en estos entornos tan complicados sin haber elegido nacer ahí», explica.

En Allá en el cielo, esta situación aparece a través de la experiencia de Chito, cuya relación con su hermano y con las palomas constituye una parte fundamental de su universo cotidiano. La muerte de Rockío rompe ese equilibrio y lo enfrenta a sentimientos de pérdida, dolor y venganza.

Dextre considera que la exposición temprana a la violencia puede arrebatar a los menores una etapa esencial de sus vidas.

«Les toca lidiar, a veces perder su infancia a temprana edad y madurar, básicamente volverse adultos siendo niños. Y es muy fuerte de ver», señala.

La reflexión constituye uno de los ejes de su película. La infancia aparece como una experiencia atravesada por circunstancias sociales que los protagonistas no han elegido, pero cuyas consecuencias deben afrontar. Al mismo tiempo, el relato introduce la posibilidad de que un gesto de humanidad permita modificar el camino hacia la violencia.

Los cambios políticos y la independencia de la cultura

La conversación también aborda la situación política latinoamericana y sus posibles consecuencias para el cine. Ante los cambios de gobierno producidos en diferentes países de la región, Dextre expresa su preocupación por determinadas propuestas de intervención cultural que, según recuerda, habían sido discutidas en Perú.

«Desde el gobierno anterior hay visos y amenazas de querer regir sobre la cultura, de querer imponer algunas cosas sobre la cultura», explica.

El director considera importante preservar la autonomía de la creación artística y evitar que los mecanismos de apoyo cultural queden sometidos a criterios partidistas. Durante la entrevista recuerda que se habían planteado iniciativas que le generaban inquietud, aunque no precisa sus características.

«El gobierno ahora acaba de empezar. Esperemos que en verdad no se llegue a concretar nada de lo que se habló en el gobierno anterior», señala.

Sus declaraciones reflejan una preocupación por la continuidad de las políticas públicas destinadas a fomentar la producción cinematográfica. Dextre considera que el cine peruano ha experimentado un desarrollo importante en los últimos años, especialmente por la presencia de sus producciones en festivales internacionales.

«Creo que a lo largo de los tres o cuatro últimos años el cine peruano ha venido entregando muy buenas cosas internacionalmente», afirma.

Por ello, espera que los cambios políticos no se traduzcan en mayores dificultades para quienes trabajan en el sector audiovisual.

«Esperaría que este gobierno no dificulte las cosas para los artistas, porque definitivamente ya hacer cine es difícil en toda Latinoamérica», sostiene.

El director insiste en que las condiciones de producción cinematográfica en la región son complejas y que cualquier obstáculo adicional puede afectar especialmente a los proyectos independientes, cuya realización depende con frecuencia de una combinación de ayudas públicas, financiación privada y colaboración entre diferentes países.

Los fondos públicos como punto de partida

La financiación constituye otra de las preocupaciones que Dextre plantea durante la entrevista. El director considera que el acceso a recursos económicos continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo de proyectos cinematográficos en América Latina.

«Es muy complicado acceder a los fondos», reconoce.

Aunque admite que los mecanismos de financiación existentes son limitados, considera que representan una herramienta fundamental para que numerosos cineastas puedan comenzar a desarrollar sus películas.

«Estos fondos nunca han sido suficientes y nunca serán suficientes, pero son el punto de inicio para nosotros los cineastas, para poder construir una película y luego representar a nuestros países en distintos festivales», explica.

En este contexto, menciona expresamente a la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO), organismo peruano relacionado con los estímulos y apoyos al sector audiovisual.

Dextre defiende la importancia de que los mecanismos de selección y adjudicación de ayudas mantengan criterios independientes de los intereses políticos.

«Esperaría que el gobierno mantenga esa independencia que hasta ahora ha tenido DAFO en mi país, para premiar, para convocar, para estimular y que no se vuelva algo regido por la política», señala.

La preocupación del director está vinculada a la posibilidad de que los avances conseguidos por el cine peruano durante los últimos años pierdan continuidad. Para él, la financiación pública no debe entenderse únicamente como una ayuda económica, sino como una oportunidad para que las producciones nacionales puedan existir y posteriormente encontrar espacios de exhibición internacional.

La propia trayectoria de Allá en el cielo, una coproducción entre cuatro países que ha conseguido una importante circulación por festivales, ilustra las posibilidades de colaboración y proyección internacional del cine latinoamericano.

Flavio Armone y el papel decisivo de la distribución internacional

Después de participar en más de cincuenta festivales, Dextre ha podido comprobar que la calidad de una película no constituye el único factor que determina su recorrido internacional. La distribución, el conocimiento del circuito cinematográfico y las relaciones entre programadores también desempeñan un papel fundamental.

En este apartado, el director destaca especialmente el trabajo de Flavio Armone, cofundador y director ejecutivo de Lights On Film, compañía italiana especializada en la distribución y promoción internacional de cortometrajes y largometrajes.

Armone cofundó la empresa en 2015 y ha desarrollado una trayectoria vinculada al circuito de festivales, con especial atención a la promoción de nuevos talentos cinematográficos. Su compañía ha trabajado con producciones seleccionadas en algunos de los encuentros internacionales más relevantes.

Dextre reconoce expresamente la importancia de esta colaboración para el recorrido de Allá en el cielo.

«Creo que le debemos mucho y estamos muy contentos con el trabajo de Flavio, de Lights On Film, que es el que se ha encargado de toda la distribución de la película», explica.

El director considera que la presentación inicial en la Berlinale fue decisiva para abrir las puertas de otros festivales. La recepción de la película en Berlín permitió que comenzara a circular entre programadores de diferentes países.

«El inicio en Berlín fue tan potente que, a partir de eso, empezó a ir a otros festivales en Asia, en Estados Unidos, en Europa, que el recorrido se ha hecho casi que solo», recuerda.

Una de las experiencias que más le ha sorprendido ha sido descubrir cómo los responsables de programación comparten recomendaciones entre ellos. Según explica, en diferentes festivales se ha encontrado con personas que conocieron su película gracias a comentarios de colegas de otros certámenes.

«Los programadores se han ido contando. De hecho, he conversado con programadores que me han dicho: “Un programador de Berlín me habló de tu película”, luego alguien de Viena, y así», relata.

Esta circulación de recomendaciones ha permitido que el cortometraje mantenga una presencia constante en el circuito internacional.

«Se han ido pasando la voz casi que naturalmente y creo que para nosotros el recorrido ha sido espectacular», afirma.

El caso de Allá en el cielo demuestra cómo una primera selección importante puede convertirse en el punto de partida de una trayectoria mucho más amplia, especialmente cuando existe un trabajo de distribución capaz de acompañar la película y facilitar su llegada a nuevos programadores.

Una película construida con actores que nunca habían actuado

Más allá de la distribución, Dextre considera que la acogida internacional de su película está relacionada con la manera en que fue realizada. Uno de los elementos fundamentales del proyecto fue trabajar con jóvenes sin experiencia profesional en interpretación y desarrollar un proceso de producción vinculado a la comunidad.

«Trabajamos con chicos que nunca habían actuado, trabajamos de forma comunitaria, trabajamos formando un grupo humano que lo que buscaba era visibilizar una realidad», explica.

Esta decisión contribuyó a construir la naturalidad que caracteriza al cortometraje. La presencia de intérpretes no profesionales permite que determinadas situaciones y relaciones transmitan una sensación de espontaneidad que aproxima la película al lenguaje documental.

Para Dextre, sin embargo, el trabajo comunitario no fue únicamente una elección estética. También respondió a la voluntad de representar determinadas experiencias sociales desde una posición de cercanía y respeto.

El director considera que esa intención ha sido reconocida por los espectadores y por quienes han seleccionado la película en festivales.

«Creo que la gente que se ha encontrado con la película ha podido ver qué había detrás, cuál era la intención detrás, y por eso se ha sentido tan honesta», señala.

La participación de jóvenes sin trayectoria interpretativa profesional plantea además un desafío para la dirección cinematográfica. En lugar de apoyarse exclusivamente en técnicas actorales convencionales, el proceso debe encontrar maneras de construir confianza, generar situaciones creíbles y permitir que los participantes se integren en la narración.

El resultado, según los comentarios que ha recibido el director, ha sido una película capaz de transmitir la impresión de que los acontecimientos están sucediendo realmente ante la cámara.

«Por eso creo que ha sido tan bien recibida», concluye.

El cine latinoamericano y el mundo árabe: realidades que se reconocen

La presentación de Allá en el cielo en Egipto ofrece a Dextre una oportunidad para reflexionar sobre las conexiones entre las sociedades latinoamericanas y las del mundo árabe. Aunque la película está ambientada en Perú, el director considera que muchos de sus temas pueden resultar cercanos a los espectadores egipcios.

«Creería que tenemos muchas similitudes, el mundo árabe y el latinoamericano», afirma.

Durante su estancia en El Gouna, Dextre ha tenido ocasión de descubrir otras producciones y de reconocer elementos que le recuerdan a las experiencias sociales representadas en su propio trabajo.

«Acabo de ver un par de cortometrajes y soy muy fan además del cine árabe, el cine iraní. Creo que tenemos muchas, muchas similitudes», explica.

Entre esas semejanzas destaca las condiciones de vida de algunos niños, la importancia de la calle como espacio de convivencia y las dificultades que afrontan numerosas familias.

«La forma en la que crecen nuestros niños, las calles caóticas, inundadas de problemas y las particularidades además que viven algunas familias creo que se replican», señala.

El director considera que estas experiencias compartidas pueden facilitar la identificación del público egipcio con una historia ambientada a miles de kilómetros de distancia.

«Siento que van a ver esta película también de alguna manera cercana a su realidad. Creo que no va a ser ajeno para nada», afirma.

La reflexión trasciende la recepción de su propio cortometraje. Dextre reconoce que el contacto con el cine del mundo árabe constituye una fuente de inspiración para su trabajo.

«Me parece un gran intercambio porque cada vez que me encuentro con algo árabe o con una película del mundo árabe para mí es una inspiración», explica.

El cineasta destaca especialmente la capacidad de determinadas películas de estas cinematografías para construir relatos sencillos en apariencia, pero profundamente vinculados a las experiencias humanas.

«Siento que logran encontrar la simpleza en el lado más humano de la palabra y lo convierten en una lección de vida, y eso me parece muy bonito», afirma.

Para Dextre, el valor de los festivales internacionales también reside en esa posibilidad de descubrir historias que, pese a desarrollarse en sociedades diferentes, permiten reconocer experiencias comunes. La infancia, las relaciones familiares, las dificultades económicas y la convivencia con la violencia pueden adquirir características particulares en cada país, pero conservan dimensiones humanas que facilitan el diálogo entre cinematografías.

El próximo largometraje: El vuelo de las hojas

Mientras Allá en el cielo continúa su recorrido internacional, Roddy Dextre prepara una nueva etapa profesional. El director trabaja en el desarrollo de su primer largometraje, titulado El vuelo de las hojas, un proyecto al que ha dedicado más de un año de investigación.

La intensidad de los viajes y compromisos internacionales relacionados con el cortometraje le ha obligado a interrumpir temporalmente el desarrollo de la nueva película.

«Ahorita he hecho una pausa de un mes para poder dedicarme únicamente a la gira de los festivales», explica.

Sin embargo, el proyecto continúa avanzando y el director cuenta con un equipo preparado para retomar el trabajo cuando finalice esta etapa.

«Apenas vuelva tengo ya un grupo de trabajo que me está esperando para poder trabajar en el largometraje que venimos haciendo», señala.

Dextre explica que la investigación se encuentra muy avanzada y que dispone de numerosos materiales narrativos. El siguiente paso consiste en concretar el tratamiento de dirección, es decir, la forma cinematográfica que tendrá la historia.

«Llevo, eso sí, ya más de un año de investigación y ahora solo me falta aterrizarlo en el tratamiento de dirección», comenta.

El cineasta añade que buena parte de la estructura narrativa ya está desarrollada.

«Ya tenemos sinopsis, ya tenemos argumentos, ya tengo muchas escenas escritas, entonces es un poco ir aterrizando el proyecto», explica.

Aunque durante la conversación en El Gouna no profundiza en el argumento de El vuelo de las hojas, sus declaraciones permiten comprobar que se trata de una producción que ha requerido un periodo prolongado de preparación.

El paso al largometraje supondrá un nuevo desafío después de la experiencia acumulada con Allá en el cielo. La circulación internacional del cortometraje ha permitido a Dextre establecer relaciones con festivales, distribuidores y profesionales de diferentes países, al tiempo que ha dado visibilidad a su manera de trabajar.

Una historia peruana que ha encontrado espectadores en todo el mundo

El recorrido de Allá en el cielo demuestra que una historia profundamente vinculada a una comunidad concreta puede alcanzar una dimensión internacional sin renunciar a sus particularidades. La película de Roddy Dextre parte de un barrio peruano, de la relación entre dos hermanos y de las consecuencias de la violencia sobre un niño de once años, pero sus temas han conseguido conectar con espectadores de diferentes continentes.

Desde su reconocimiento en la Berlinale hasta su participación en El Gouna, pasando por numerosos festivales europeos, americanos y asiáticos, el cortometraje ha construido una trayectoria que el propio director considera especialmente satisfactoria.

Los premios, las selecciones y el trabajo de distribución desarrollado junto a Flavio Armone y Lights On Film han contribuido a ampliar su circulación. Sin embargo, Dextre insiste en que una parte fundamental de la acogida responde a la manera en que fue realizada la película: con jóvenes sin experiencia actoral, mediante un trabajo comunitario y con la intención de representar una realidad social desde una perspectiva humanista.

La entrevista realizada en Egipto también revela las preocupaciones de un cineasta que observa con inquietud la situación de su país. La expansión de la violencia, las dificultades de acceso a los fondos públicos y la necesidad de preservar la independencia de las instituciones culturales forman parte de sus reflexiones sobre el presente y el futuro del cine peruano.

Al mismo tiempo, Dextre encuentra en el intercambio internacional una fuente de inspiración. Su admiración por el cine árabe y el iraní, así como las semejanzas que identifica entre determinadas experiencias latinoamericanas y las del mundo árabe, muestran hasta qué punto los festivales pueden convertirse en espacios de encuentro entre realidades aparentemente lejanas.

Mientras el cortometraje continúa su recorrido, el director se prepara para regresar al trabajo de desarrollo de El vuelo de las hojas. Será el siguiente paso de una trayectoria que ha comenzado a adquirir reconocimiento internacional gracias a una película sobre la infancia, la violencia y la posibilidad de encontrar un gesto de humanidad incluso en circunstancias especialmente difíciles.

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